No solo Egipto acumula incidencias: Turquía, Pakistán, Perú, Vietnam y China también están bajo vigilancia

El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF) ha vuelto a activar las señales de alerta sobre la seguridad alimentaria de ciertos productos importados. En mayo pasado, este organismo notificó la detección de hasta cinco sustancias fitosanitarias prohibidas en Europa en frutas y hortalizas originarias de Egipto, según informó la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).
Las sustancias activas identificadas fueron dimetoato, oxamyl, clothianidin, chlorpyrifos e imidacloprid, cuyo uso está prohibido dentro de la Unión Europea debido a los riesgos que representan para la salud humana y el medio ambiente.
PUBLICIDAD
La organización agrícola interpreta estos hallazgos como la evidencia de un problema repetitivo en la supervisión de las importaciones agrícolas que provienen de ciertos países terceros.
Frente a esta situación, AVA-Asaja ha solicitado a las entidades europeas que refuercen las inspecciones tanto en el país de origen como en los puntos de entrada al mercado de la UE. La entidad sostiene que la reiteración de estas incidencias subraya la necesidad de intensificar la vigilancia para impedir que alimentos con residuos prohibidos alcancen a los consumidores europeos.
PUBLICIDAD
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la implementación de un paquete de medidas para afrontar el desafío «urgente» del relevo generacional en la agricultura y ganadería española, creando Tierra Joven, una plataforma destinada a informar y movilizar tierras agrícolas. (Europa Press/La Moncloa)
Egipto encabeza las alertas alimentarias
De acuerdo con los datos recogidos por el portal europeo RASFF, Egipto lideró nuevamente en mayo las alertas relacionadas con productos agrícolas importados. Entre las incidencias destacadas figuran dos rechazos de cargamentos de naranjas egipcias en Países Bajos, tras detectarse residuos de dimetoato y oxamyl.
Asimismo, las autoridades de frontera en Chipre rechazaron varias partidas de limones de origen egipcio por contener restos de clothianidin y chlorpyrifos. Italia también emitió una notificación de vigilancia después de encontrar residuos de chlorpyrifos, clothianidin, imidacloprid y dimetoato en melocotones egipcios.
PUBLICIDAD
La lista se completó con el rechazo de tomates importados desde Egipto por contener chlorpyrifos, sustancia prohibida en la agricultura comunitaria desde hace varios años.
Turquía y otros países también suman incidencias
Las alertas no se limitan a Egipto. Turquía volvió a figurar entre los países con más reportes relacionados con la exportación de productos hortofrutícolas al mercado europeo. En mayo, el sistema RASFF notificó varios rechazos de pimientos turcos debido a la detección de cyflumetofen, fosthiazato y formetanato.
PUBLICIDAD
Además, las autoridades europeas identificaron residuos de indoxacarb en tomates provenientes de Turquía, sustancia que también ha sido excluida del listado de autorizadas en la Unión Europea.
Otros países terceros con incidencias durante el mismo período fueron Pakistán, donde se encontraron residuos de clothianidin, acetamiprid y chlorpyrifos en partidas de arroz basmati, así como Perú, cuyos aguacates mostraron niveles elevados de cadmio. Vietnam y China también aparecieron entre las naciones bajo alerta según el sistema comunitario.
PUBLICIDAD

El sector agrario demanda medidas más firmes
Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja, ha reiterado que los productos agrícolas europeos proporcionan mayores garantías sanitarias, ambientales y de trazabilidad en comparación con muchas importaciones provenientes de terceros países.
Según Aguado, los agricultores europeos cumplen con algunos de los estándares de producción más estrictos del mundo, lo cual implica costes significativos para adaptarse y cumplir la normativa. Por el contrario, denuncia que ciertas producciones importadas no están sujetas a requisitos equivalentes, lo que genera una desigualdad competitiva.
PUBLICIDAD
La organización agraria sostiene que las instituciones comunitarias deben reaccionar con mayor determinación ante los países que acumulan repetidamente alertas.
En esta línea, AVA-Asaja exige que Bruselas deje de “hacer la vista gorda” y tome medidas que garanticen tanto la seguridad alimentaria de los consumidores europeos como unas condiciones de competencia más justas para los productores de la Unión.
PUBLICIDAD

