El IVA reducido finalizará este mes si no se extiende y las estaciones de servicio advierten de una subida de hasta 29 céntimos por litro

Desde el 1 de julio, llenar el depósito podría resultar más caro si el Gobierno no prorroga las actuales reducciones fiscales sobre los combustibles. Sin embargo, marcharse de una gasolinera sin pagar no elimina el coste del repostaje; por el contrario, puede multiplicarlo considerablemente. Realizar un ‘simpa’ tras cargar gasolina o diésel puede derivar en denuncia, la obligación de saldar el importe pendiente y una multa judicial que, según cálculos comunes, puede alcanzar hasta 900 euros.
Actualmente, los carburantes cuentan con una rebaja fiscal temporal establecida dentro del plan anticrisis del Gobierno. Conforme al BOE y el Real Decreto-ley 7/2026, disfrutan de un IVA reducido del 21% al 10%, y también se ha reducido el Impuesto Especial de Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por las normativas europeas. Estas medidas están vigentes, en principio, hasta el 30 de junio.
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La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) ha solicitado al vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, que estas rebajas se mantengan al menos hasta después del verano. Según la patronal, si finalizan, el litro de gasolina podría incrementarse en 29 céntimos y el de diésel, en 22 céntimos.
Qué sucede al irse de una gasolinera sin pagar
La acción conocida popularmente como hacer un ‘simpa’ consiste en repostar combustible y abandonar la estación de servicio sin abonar el importe correspondiente. Esto puede ser intencionado, pero también puede ocurrir por un error, por ejemplo, si el conductor piensa que ya había pagado.
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La primera consecuencia de esta conducta —sea intencionada o no— es clara: el combustible permanece sin pagar. Además, si la gasolinera presenta una denuncia, el caso puede derivar en un proceso judicial. En tal situación, el conductor no solo tendrá que pagar la cantidad adeudada, sino que también podría enfrentarse a una multa y, en ciertos casos, a los gastos asociados al procedimiento.
Cuando el importe pendiente no supera los 400 euros, marcharse sin pagar puede tipificarse como un delito leve de estafa si se detecta intención de evitar el pago. El Código Penal sanciona estos casos de menor cuantía con multas de uno a tres meses. Si la cantidad defraudada excede ese margen, las consecuencias penales pueden ser más severas.
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El ministro Félix Bolaños ha declarado la disposición del Gobierno a recibir propuestas para un plan anticrisis, mientras el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, presenta su plan basado en la reducción de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero ofrecen la perspectiva del ejecutivo.
Por qué se mencionan multas de hasta 900 euros
La cifra de 900 euros no debe interpretarse como una sanción fija. No existe una multa administrativa estándar de 300, 600 o 900 euros para todos los conductores que abandonan una gasolinera sin pagar. La ley establece una multa diaria, y la cuantía diaria la determina el juez según las circunstancias del caso y la capacidad económica del infractor.
De ahí proviene el rango que suele mencionarse en estos avisos. Tomando como ejemplo una cuota diaria de 10 euros, una multa de un mes alcanzaría unos 300 euros y una de tres meses podría llegar a 900 euros. Es decir, la sanción puede alcanzar esa cantidad, pero el monto final dependerá siempre de la resolución judicial.
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Por esta razón, aunque el precio del combustible pueda subir desde julio, realizar un “simpa” puede resultar mucho más costoso que pagar el repostaje. Al importe del carburante impagado se añadiría la posible multa y, si el asunto llega a instancias judiciales, otros gastos ligados al proceso.
Qué ocurre si se trata de un despiste
Uno de los aspectos más delicados es lo que pasa cuando el conductor se marcha sin pagar por un error. Alegar un descuido no impide automáticamente que la gasolinera pueda denunciar, especialmente si no consigue contactar con el cliente o si el importe pendiente no se abona. Sin embargo, esto tampoco significa que todo despiste conduzca siempre a una condena.
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El factor determinante serán las circunstancias: si existió intención de no pagar, si el conductor regresó al percatarse, si abonó la deuda pendiente o si puede demostrar que fue un malentendido. Por ello, en caso de que alguien advierta que se ha ido sin pagar, lo aconsejable es actuar cuanto antes.
La forma más adecuada de resolver la situación consiste en ponerse en contacto con la gasolinera, explicar lo sucedido, facilitar los datos necesarios, pagar el importe pendiente y conservar el comprobante. Actuar con rapidez puede ayudar a demostrar que no hubo intención de fraude y evitar que un error humano se convierta en un problema mayor.
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