Los migrantes tienen jornadas laborales más frecuentes los fines de semana y noches que los españoles, además de experimentar un mayor número de despidos.

Un informe de Fedea revela que los extracomunitarios con menos de tres años residiendo tienen hasta 12 puntos porcentuales más de probabilidad de trabajar los sábados que los españoles

Un empleado migrante trabaja en Almería. (REUTERS/Nacho Doce)

Los inmigrantes extracomunitarios con una residencia menor a tres años en España presentan una probabilidad hasta 12 puntos porcentuales superior de trabajar habitualmente los sábados frente a los nacidos en el país, según el Boletín número 17 del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo (OTMT), elaborado por BBVA Research y Fedea y difundido este miércoles. Este mismo documento señala que este grupo también pierde su empleo con mayor frecuencia que los trabajadores nativos, lo que evidencia una doble vulnerabilidad: peores condiciones laborales y trayectorias profesionales más inestables.

El patrón de trabajo en horarios atípicos no afecta de igual forma a toda la población migrante. El OTMT indica que estas diferencias se concentran entre quienes nacieron fuera de la Unión Europea y cuentan con menos tiempo de residencia, mientras que los nacidos en otros países comunitarios muestran diferencias menos marcadas respecto a los trabajadores españoles. El informe precisa que la brecha disminuye conforme aumentan los años de estancia en el país, aunque no desaparece completamente.

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Fuente: Fedea

Más allá del trabajo los fines de semana, los asalariados extranjeros en el sector privado desempeñan su labor con más frecuencia en horarios vespertinos y nocturnos en comparación con los nativos. Aunque estas diferencias son algo menores que las relativas al fin de semana, el informe las describe como persistentes en el tiempo. La razón que señala el OTMT está vinculada a la distribución sectorial: la mayor concentración de inmigrantes en hostelería, comercio, cuidados y servicios personales implica una exposición superior a turnos menos compatibles con la conciliación.

Crecen los contratos discontinuos entre la población migrante

Los datos de Fedea muestran que la reforma laboral disminuyó la temporalidad en empresas de todos los tamaños, pero no suprimió las diferencias por origen. En este contexto, las empresas más pequeñas combinan las tasas de temporalidad más altas con una mayor proporción de trabajadores extranjeros. Después de la reforma, el peso relativo de inmigrantes entre asalariados con contrato fijo discontinuo también creció notablemente, hecho que el informe interpreta como una reconfiguración de la precariedad y no como su erradicación.

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Fuente: Fedea

Esta precariedad en los contratos se traduce en una mayor vulnerabilidad ante la pérdida de empleo. El OTMT refleja que la proporción de extranjeros entre quienes son despedidos o finalizan su contrato excede su representación dentro del total de la población ocupada. Además, esta brecha se amplió desde la pandemia, especialmente en salidas ligadas a despidos y finalizaciones de contrato. Las finalizaciones representan dos tercios de todas las transiciones desde el empleo hacia el desempleo o inactividad, mientras que despidos y finalizaciones explican juntos cerca del 90% de las salidas laborales.

El empleo indefinido aumenta, pero los migrantes continúan predominando en el trabajo temporal

La infrarrepresentación de los inmigrantes en el empleo indefinido, aunque en descenso, persiste. El informe destaca que la contratación estable avanza en todo el mercado laboral (el empleo indefinido creció un 31,4% desde el cuarto trimestre de 2019), y que la brecha entre nativos e inmigrantes se reduce en este ámbito. Sin embargo, la población nacida en el extranjero sigue teniendo una presencia mayor en los contratos temporales.

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Fuente: Fedea

En cuanto a las horas extraordinarias, el OTMT introduce un matiz que contradice la tendencia general: las diferencias entre nacidos en España y en el extranjero son limitadas, y son los trabajadores nativos quienes presentan una mayor frecuencia de horas extra no pagadas durante gran parte del período estudiado. La proporción de asalariados del sector privado que realiza horas extras se mantiene desde la crisis financiera alrededor del 5% al 6% en el conjunto de la población, sin variaciones significativas por lugar de nacimiento.

La afiliación de extranjeros a la Seguridad Social alcanzó 3,2 millones de personas en el primer trimestre de 2026, representando el 14,5% del total, con un aumento del 8,1% respecto al mismo periodo del año anterior, frente al 1,8% de crecimiento de la afiliación de nativos. Desde el primer trimestre de 2019, la afiliación extranjera ha crecido un 55,3%, reflejando el volumen de incorporación de trabajadores nacidos fuera de España al mercado laboral formal en los últimos años.

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