Juan Jesús, director del IES de Andalucía con la mejor nota en la PAU, propone unificar el modelo de examen en España

Juan Jesús, director del IES La Palma. Las claves

Juan Jesús Sánchez, director del IES La Palma, resalta el logro de un estudiante que alcanzó la calificación más alta en la PAU de Andalucía, con un 13,985 sobre 14.

Sánchez enfatiza la necesidad de unificar el modelo de Selectividad en España para disminuir las diferencias existentes entre comunidades autónomas.

El director señala que el Bachillerato es una etapa demasiado breve y exigente, y propone extenderla un año más para favorecer la madurez del alumnado.

Critica la falta de correspondencia entre los modelos de examen de la PAU y la formación recibida, subrayando la importancia de reforzar la comprensión lectora y el pensamiento crítico.

Juan Jesús Sánchez ha estado vinculado al IES La Palma durante toda su vida, en el municipio cordobés de La Palma del Condado.

En un principio fue alumno y después profesor. Luego de dos años impartiendo Geografía e Historia, se incorporó al equipo directivo como jefe de estudios y más adelante asumió el puesto de director.

Ya han transcurrido ocho años desde esta última promoción y fue en el séptimo cuando Sánchez fue testigo de otro logro destacado en el centro. Sergio Herrera, estudiante del instituto, logró la calificación más alta en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2025 en toda Andalucía, alcanzando un 13,985 de 14.

Ahora, ante una nueva Selectividad, el docente comenta a EL ESPAÑOL cuáles son, en su opinión, las fortalezas y carencias del sistema educativo en la etapa de Bachillerato.

P- ¿Es la primera vez que un alumno del centro logra ubicarse entre los tres mejores de Sevilla en Selectividad?

R- Sí. Siempre hemos tenido buenos resultados en Selectividad. Las calificaciones de nuestros alumnos se han situado en el nivel alto dentro de la comunidad.

Hemos contado con estudiantes destacados que ingresaron a sus carreras con notas de corte elevadas, pero ninguno había obtenido el primer puesto en la comunidad.

P- ¿Cómo trabajan con los estudiantes en Bachillerato? ¿Dispone de alguna metodología diferenciadora?

R- La evaluación de segundo de bachillerato presenta un desafío. Es necesario compatibilizar las exigencias curriculares autonómicas con el sistema de evaluación de la PAU, lo cual no siempre coincide.

Mientras que la normativa educativa pide evaluar mediante criterios con un enfoque competencial, las pruebas de la PAU no tienen ese enfoque.

Encontrar un punto medio es complicado, pero creo que en nuestro centro hemos logrado ese equilibrio.

Además, el profesorado que enseña en Bachillerato posee amplia experiencia. Está familiarizado con el curso, los requisitos, los plazos, las características del alumnado y los modelos de examen.

Casi todos han actuado como vocales correctores y algunos son profesores que participan en la elaboración de las pruebas de sus respectivas asignaturas en la Universidad de Huelva.

P- ¿Piensa que el modelo Covid implantado en los últimos años ha sido perjudicial o beneficioso para los estudiantes? ¿Por qué?

R- El modelo Covid fue adecuado para las circunstancias en las que se aplicó, en un curso especial que requería medidas excepcionales.

En el curso siguiente, cuando algunos centros continuaron con clases telemáticas, también resultaba lógico. Pero después, no.

La transición al modelo actual redujo las opciones optativas previas, aumentando así la exigencia.

P- ¿Cuál considera que es el principal inconveniente del sistema de enseñanza actual en Bachillerato?

R- Reconozco las fortalezas del sistema educativo, pero también posee debilidades.

Una de las principales es que el Bachillerato es demasiado corto: breve, intenso y muy demandante, especialmente porque este año los estudiantes sienten la presión de la PAU.

Asimismo, muchos alumnos enfrentan esta etapa sin la madurez necesaria.

Continúan con los hábitos derivados de la ESO y cuando reaccionan, ya es tarde. Se debe recordar que la nota de primero también influye en el acceso a la universidad, no solo la de segundo. Ya no basta con aprobar. Esta etapa precisaría un año adicional.

P- ¿Considera que la Selectividad mide realmente el talento de los estudiantes?

R- La PAU es una prueba objetiva y está orientándose cada vez más hacia criterios competenciales.

En solo un día, el estudiante arriesga mucho, y cualquiera puede tener un mal día. Hay alumnos brillantes que ven disminuir su nota debido a errores en algún examen. También sucede lo contrario, lo que hace la prueba algo menos justa.

Además, en los últimos dos años, los exámenes, especialmente de Matemáticas, han sido notablemente difíciles.

Más que por la dificultad, el malestar del profesorado surgió porque las pruebas no coincidían con los modelos que la ponencia había enviado a los centros educativos. Así, los estudiantes se enfrentaron a exámenes para los que no estaban adecuadamente preparados.

P- ¿Existe demasiada presión académica durante el Bachillerato?

R- El profesorado exige acorde a la etapa y a las demandas. El problema es que hay un nivel que los estudiantes deben superar y no todos están listos para ello. Algunos necesitan un poco más de tiempo. No hay inconveniente en completar el bachillerato en tres años.

P- ¿Cree que el nivel de exigencia en la enseñanza debería corresponder a las exigencias que enfrentará el alumnado en su vida profesional?

R- Considero que, en general, uno de los problemas del sistema educativo es la reducción en los niveles de exigencia, lo cual no favorece la búsqueda de la excelencia.

Esto beneficia a estudiantes menos motivados, pero perjudica a quienes tienen ambiciones más elevadas.

Por otro lado, se habla mucho sobre la atención a la diversidad desde diferentes perspectivas.

Existen adaptaciones para alumnos con alta motivación, pero el problema radica en la ratio de alumnos. Con tanta cantidad, no es sencillo atender a todas las diversidades.

¿Cree que el sistema educativo premia más la memoria que el pensamiento crítico?

R- Hasta ahora ha sido así, pero los cambios normativos están orientando la enseñanza hacia un enfoque más competencial, con aprendizajes relacionados con el entorno cercano.

Este es uno de los principios fundamentales de la filosofía detrás de la última ley educativa, la LOE. Este enfoque se va arraigando solo poco a poco entre el profesorado, ya que la normativa avanza más rápido que la realidad. Aún requiere tiempo para que el profesorado asimile por completo estos cambios, aunque va en buen camino.

Esto no implica descuidar lo memorístico. Pienso que la memoria es algo esencial. Sin embargo, los aprendizajes deben contextualizarse.

¿Qué habilidades considera que deben fortalecerse más en Bachillerato?

R- La comprensión lectora, la expresión y el pensamiento crítico.

Aunque se está trabajando en ello y se reconoce su importancia, aún queda margen para mejorar. Todavía persiste esta deficiencia.

Uno de los problemas en los últimos exámenes de Matemáticas de la PAU fue que la dificultad se encontraba precisamente en entender los enunciados.

¿Qué modificaciones introduciría en la Selectividad si tuviera esa potestad?

R- En general, la Selectividad está bien diseñada, pero es fundamental unificar el sistema a escala nacional.

Los alumnos compiten por las mismas plazas universitarias en todo el país. Por tanto, no es lógico tener sistemas diferentes.

No tiene sentido que una asignatura como Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales tenga más peso en Andalucía que en otras comunidades autónomas.

Tampoco que un estudiante con una nota media en esa asignatura pueda acceder a una carrera del ámbito sanitario en Andalucía, pero no en Extremadura.

Resulta igualmente ilógico —y vuelvo a mencionar el caso de los exámenes de Matemáticas— que buenos alumnos andaluces pudieran obtener sobresalientes en Murcia o Madrid y suspender en Andalucía. No deberían existir estas diferencias entre comunidades.

¿Cuáles son las ramas de Bachillerato con mayor demanda?

R- La modalidad de Humanidades es minoritaria, con una matrícula constante de entre 10 y 15 alumnos.

En cuanto a Ciencias Sociales, es siempre la opción más solicitada. Ofrece mayor diversidad de salidas académicas, aunque en muchas ocasiones actúa como un ‘cajón de sastre’ para alumnos sin vocación definida o que no lograron acceder a ciclos formativos y no desean perder el año.

En lo que se refiere a Ciencias y Tecnologías, en los últimos años los alumnos están bastante distribuidos. Esta modalidad tiene menos estudiantes que Ciencias Sociales, pero ha incrementado su número considerablemente; actualmente las cifras están equilibradas. Se puede afirmar que los alumnos se sienten cada vez más atraídos por las Ingenierías y Tecnologías.

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