Isi Palazón: ganaba 300 euros en Tercera y trabajaba en el campo para poder salir con amigos

Isi Palazón, con el Rayo Vallecano. La figura del Rayo Vallecano compartió detalles sobre sus inicios difíciles en el fútbol durante una conversación realizada meses atrás en un pódcast.

Más información: Sergio Camello: «Cuando entras en el barrio, en su gente, es ahí cuando te atraviesa la flecha y te enamoras del Rayo Vallecano»

Este miércoles, el Rayo Vallecano se prepara para vivir la jornada más significativa de su trayectoria. El equipo madrileño disputará la final tan esperada de la Conference League, la primera oportunidad en su historial de disputar un título europeo.

En el campo estará presente Isi Palazón, reconocido como uno de los pilares fundamentales de esta hazaña, alcanzando así el punto más alto de su carrera profesional.

Sin embargo, el recorrido del habilidoso extremo murciano hacia la élite continental estuvo plagado de dificultades y hubo momentos en los que el fútbol profesional parecía un objetivo fuera de alcance.

En una entrevista honesta concedida hace unos meses al podcast de YouTube ‘Offsiders’, conducido por Mario Sanjurjo y Meque Muñoz, el jugador recordó las etapas más duras de su juventud.

Después de formarse en las prestigiosas canteras del Real Madrid y del Villarreal, sufrió un golpe muy duro al ser despedido del equipo filial de Castellón.

Esa rescisión, ocurrida en pleno mes de octubre, supuso un choque con la realidad que le obligó a regresar al hogar familiar y a incorporarse al modesto Club Deportivo Cieza para competir en Tercera División.

El cambio económico fue devastador. Acostumbrado a los beneficios de una academia consolidada, el futbolista tuvo que adaptarse abruptamente a la precariedad típica de las categorías inferiores. «Pasé de cobrar entre 1.800 y 2.000 euros a no recibir nada y obtener un cheque para cobrar al mes siguiente», confesó en la mencionada entrevista de YouTube.

Isi Palazón, sentado en un banquillo, posa para la cámara de EL ESPAÑOL.

Isi Palazón, sentado en un banquillo, posa para la cámara de EL ESPAÑOL. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

Sus nuevos ingresos dependían completamente de la ayuda financiera de un amigo cercano: «Ganaba 300 euros en el Cieza, que me los facilitaba el amigo de mi padre de su bolsillo porque el club ya no podía hacer más esfuerzo. En esa época, no había dinero en Tercera División».

Ante la notable reducción de sus recursos, el ciezano combinó los entrenamientos nocturnos con trabajos físicos temporales para lograr cierta autonomía económica.

«Trabajé con un amigo en el campo. Era para ganar entre 200 y 300 euros extra a la semana y, sumado a los 300 que recibía al mes, tener un poco de dinero para salir con mis amigos», relató el deportista, admitiendo que aquella etapa de regreso a sus raíces le afectó emocionalmente y le produjo mucha frustración personal al sentir que se había defraudado a sí mismo.

A pocas horas de pelear por la gloria continental en la gran final, el sufrimiento vivido por Isi constituye un aviso para los jóvenes talentos que se confían demasiado pronto.

«El año siguiente puedes estar ganando 300 euros, con la necesidad de trabajar para llenar tu tiempo y sumar unos pocos ingresos más», advirtió.

Un ejemplo de humildad ofrecido por un talento que descendió al fondo, maduró tras los golpes y renació para triunfar.

Scroll al inicio