Indicador Cenicienta: índice que advierte sobre la inflación en España, Estados Unidos y Alemania

El índice de precios al productor se dispara impulsado por el encarecimiento de la energía y el petróleo, un dato que apunta a la posibilidad de presiones inflacionistas en los próximos meses

Varios clientes en un supermercado. (Europa Press)

Un indicador poco vigilado ha encendido las alarmas entre economistas e inversores. Se trata de los precios industriales, el denominado ‘indicador Cenicienta’, que en España alcanzó en abril la mayor subida interanual desde diciembre de 2022, con un aumento del 8,3%, impulsado por el encarecimiento de las coquerías y el refino de petróleo, según datos difundidos este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta señal no se presenta aislada: el mismo indicador mostró incrementos comparables en Estados Unidos y Alemania, alertando a los bancos centrales sobre la probabilidad de que estos incrementos terminen afectando al consumidor final.

El mencionado indicador es conocido como índice de precios al productor (IPP) o, en España, Índice de Precios Industriales (IPRI), y refleja la evolución de los precios que perciben los fabricantes por sus bienes y servicios antes de que lleguen al consumidor. A diferencia del Índice de Precios al Consumo (IPC), que muestra el gasto directo del ciudadano en supermercados o estaciones de servicio, el IPRI representa lo que sucede en el origen de la cadena productiva: en fábricas, refinerías y almacenes.

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Su escasa presencia en los medios le ha valido el apodo de ‘indicador Cenicienta’, porque opera en silencio mientras otros índices acaparan la atención pública. No obstante, similar al personaje del cuento, su función es fundamental. Cuando el IPP se acelera, advierte sobre cambios en los costos de producción que, eventualmente, pueden reflejarse en los precios que enfrentan los consumidores.

El detonante: la guerra en Irán y el crudo

Los datos del INE subrayan a la energía como el principal motor del aumento en abril. Los precios energéticos incrementaron su tasa anual en 15,2 puntos porcentuales, alcanzando el 22,3%, impulsados por el encarecimiento del refino de petróleo, que no había registrado una subida tan pronunciada desde septiembre de 2022, y porque los precios de producción, transporte y distribución de la energía eléctrica disminuyeron menos que en abril del año anterior. El conflicto en Oriente Medio, con la guerra en Irán como factor central, lleva ya dos meses impactando directamente en la inflación industrial española, según reporta Europa Press.

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En un «escenario de incertidumbre», el Gobierno actualiza su marco macroeconómico. Carlos Cuerpo señala que la evolución de los precios obliga a un ajuste automático al alza de la inflación, aumentando el deflactor del PIB del 2,1% al 3,1%.

El incremento no se limitó exclusivamente a la energía. Los bienes intermedios, que comprenden productos químicos básicos, compuestos nitrogenados, fertilizantes, plásticos y caucho sintético, elevaron su tasa interanual en tres puntos, situándose en el 3,8%. Los bienes de capital subieron un 2%, mientras que los de consumo aumentaron un 1,6%. Excluyendo la energía, el IPRI creció un 2,6% interanual en abril, frente al 1,2% registrado en marzo. En términos mensuales, los precios industriales subieron un 1,7%.

Una señal que también llega desde Washington y Berlín

El aumento del IPP no es un fenómeno exclusivo de España. En Estados Unidos, el Bureau of Labor Statistics (BLS) reportó que los precios al productor crecieron un 1,4% en abril, el mayor incremento mensual desde marzo de 2022. En términos anuales, el índice avanzó un 6% para los doce meses cerrados en abril, representando la mayor subida desde diciembre de 2022. Cerca del 60% de este aumento mensual se asignó a los servicios de demanda final, con un incremento del 1,2%, mientras que los bienes de demanda final subieron un 2%.

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En Alemania, los precios al productor aumentaron un 1,7% interanual, el mayor alza desde mayo de 2023, con los combustibles para motores como principal causa, subiendo un 26,2% en abril. La Eurozona en su conjunto registró en marzo un crecimiento mensual del 3,4% en los precios industriales, la subida más alta desde agosto de 2022, impulsada por un encarecimiento de la energía del 11,1%, la mayor desde enero de 2022, según cifras de Eurostat.

¿Qué significa esto para los precios al consumo?

Un aumento del IPP no se traslada automáticamente ni de forma inmediata al IPC. Las empresas pueden absorber parte del incremento ajustando márgenes, renegociando términos contractuales o aplazando su impacto en las tarifas. Sin embargo, cuando la presión en los costes de producción es intensa y prolongada, resulta complicado evitar que se refleje en el precio final.

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En España, el IPC descendió dos décimas en abril, hasta el 3,2%, debido al menor coste de la electricidad, a pesar del aumento en el precio de los carburantes. En Estados Unidos, la inflación subió al 3,8% interanual en abril, medio punto más que en marzo, alcanzando el nivel más alto desde mayo de 2023, impulsada principalmente por la energía. En Alemania, la tasa anual se ubicó en el 2,9%, también influida por los precios de los combustibles.

La diferencia entre el 8,3% del IPRI y el 3,2% del IPC en España refleja el margen que aún existe antes de que la presión industrial alcance al consumidor. La proporción de esa diferencia que las empresas absorbieran o traspasen a los precios finales será la cuestión que los analistas y los bancos centrales seguirán con atención en los próximos meses.

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