Esta ruta circular en La Rioja Baja se ha convertido en una de las escapadas más recomendables para realizar con niños, gracias a su recorrido compacto, sus áreas sombreadas y su conexión con el legado ferroviario y los dinosaurios
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La ruta ideal para hacer con niños en La Rioja es además una de las menos conocidas de la Rioja Baja. Entre viejos caminos mineros, suaves montañas y el sonido del agua al deslizarse entre las rocas, este sendero circular que no supera los seis kilómetros encierra historia, naturaleza e incluso huellas de dinosaurios.
El recorrido arranca en Préjano, un pequeño municipio ubicado en la comarca de Arnedo, dentro de la Rioja Baja y situado en la margen izquierda del río Ruesca, afluente del Cidacos, al pie del monte Isasa. Este antiguo pueblo minero vivió durante décadas del carbón y del ferrocarril que cruzaba el valle hasta principios del siglo XX. En la actualidad, sus calles apacibles y sus casas escalonadas conservan la esencia rural de tiempos pasados, mientras que el entorno se ha convertido en un punto de interés para aquellos que buscan una excursión sencilla en familia.
Una ruta circular accesible para descubrir cascadas y naturaleza
La senda aprovecha parte del antiguo ramal ferroviario minero que conectaba Préjano con la vía del Cidacos y que se utilizaba durante años para trasladar carbón desde las minas locales. El circuito circular mide alrededor de seis kilómetros y puede completarse en unas dos horas, cruzando pistas de tierra, senderos accesibles y tramos con ligera pendiente hasta alcanzar la cascada de Santiuste, uno de los lugares más frescos y retratados del área. Si bien la mayoría del trayecto resulta cómodo para familias, el acceso final a la cascada incluye algunas pendientes y tramos donde es recomendable extremar la precaución por la humedad del terreno.
Uno de los puntos destacados del camino es el tramo final que lleva a la cascada de Santiuste, un salto de agua rodeado por vegetación que sirve como refugio natural en los días más calurosos de verano. El sendero atraviesa zonas sombreadas y pequeños barrancos, lo que hace la caminata más amena incluso durante jornadas de altas temperaturas. Aun así, es aconsejable llevar agua suficiente y contar con calzado adecuado y firme, ya que cerca de la cascada se encuentran piedras húmedas y algunos tramos pueden volverse resbaladizos tras la lluvia.
El pueblo riojano que también fue hogar de dinosaurios
Más allá de la ruta, la localidad destaca por formar parte de uno de los conjuntos paleontológicos más relevantes de La Rioja. La región conserva aproximadamente 110 yacimientos distribuidos a lo largo de varias rutas de icnitas, unas huellas fosilizadas que datan de entre 130 y 110 millones de años, cuando esta área era una extensa llanura deltaica. Este municipio, además, alberga hallazgos particularmente significativos: en el paraje de Fuenteamarga aparecieron más de 300 huesos de un reptil volador desconocido hasta entonces, que fue bautizado como Prejanopterus curvirrostris.
La excursión permite combinar naturaleza, patrimonio y divulgación de una forma poco común en rutas familiares tan breves. Al regresar al casco urbano de Préjano, el visitante puede observar la silueta de la Torre del Castillo de Préjano, construida en el siglo XV y visible desde diversos puntos del pueblo. También sobresalen la iglesia de San Miguel y la iglesia de San Esteban, dos templos que resistieron los terremotos que sacudieron la localidad en 1818 y que actualmente forman parte del patrimonio más emblemático de este rincón de la Rioja Baja.
La ruta perfecta para hacer con niños en La Rioja sigue siendo una de las menos conocidas de la Rioja Baja. Entre sendas mineras antiguas, suaves colinas y el murmullo del agua entre las piedras, este sendero circular de apenas seis kilómetros guarda historia, naturaleza y rastros de dinosaurios.

