Pago de salarios en criptomonedas en Estados Unidos: viabilidad de su implementación en nóminas españolas

Los especialistas consideran que los tokens pueden funcionar como incentivo extraordinario y voluntario, “siempre que el trabajador esté debidamente informado”

Representación de la criptomoneda Bitcoin. (Reuters)

Actualmente, en países como Estados Unidos ya es viable abonar las nóminas de los empleados con criptomonedas. Empresas tecnológicas, start-ups y plataformas globales de contratación están entre las primeras que remuneran a sus trabajadores mediante tokens. Según el informe State of Crypto Payroll Report 2026 de Rise, una de cada cuatro compañías encuestadas ya utiliza criptoactivos para abonar algún tipo de salario a sus equipos.

No obstante, esta forma de pago conlleva riesgos, señala Miguel Arenas Gómez, profesor de Derecho y Ciencia Política en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). “Esta práctica representa un mecanismo claro para trasladar al empleado la volatilidad, el riesgo y la incertidumbre propios de los mercados digitales”, advierte. Enfatiza que “de ninguna manera esto representa una vía nueva de flexibilidad o innovación salarial”.

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Del mismo modo se expresa Elisabet Ruiz Dotras, profesora de Economía y Empresa en la UOC, que destaca que aceptar esta forma de salario implica “asumir que una fracción de la remuneración es sumamente variable y volátil, con un riesgo considerable”.

Es poco probable pagar la nómina con bitcoins en España

La cuestión que se plantea ahora es si este método de pago con criptoactivos podría popularizarse en el mercado laboral español. Los expertos lo consideran “poco probable”, ya que el principal obstáculo para su implantación en España es la regulación jurídica.

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El artículo 29.4 del Estatuto de los Trabajadores indica que el salario debe entregarse en moneda de curso legal o mediante cheque u otro medio similar a través de entidades de crédito. Los tokens y las criptomonedas no son moneda oficial.

Por otro lado, el artículo 26.1 del mismo estatuto autoriza el salario en especie, pero con dos condiciones clave: no superar el 30% de las percepciones salariales y no disminuir el importe íntegro en efectivo del salario mínimo interprofesional. La UOC considera que la legislación española es estricta precisamente para proteger el salario frente a la volatilidad.

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En caso de aceptar tokens como salario en especie o complemento variable, estos deberían valorarse en euros al momento de su entrega y ser incluidos en la base de cotización a la Seguridad Social, así como en la tributación del IRPF.

Oro y bitcoin, dos activos opuestos que alcanzaron máximos históricos el mismo día debido al temor de los inversores a “perderse la oportunidad”.

Miguel Arenas cuestiona la posibilidad de que las criptomonedas encajen siquiera como salario en especie: “No considero viable bajo ningún concepto el pago del salario con criptomonedas, ni siquiera como salario en especie”, afirma.

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Argumenta que el Convenio número 95 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) exige que las prestaciones en especie tengan un valor “justo y razonable” y sean adecuadas para el uso personal del trabajador y su familia, pero la volatilidad de los activos digitales dificulta asegurar ese valor estable.

Por su parte, el reglamento europeo MiCA (Market in Crypto-Assets) ha regulado parte del mercado de criptoactivos en la Unión Europea, estableciendo obligaciones para emisores y proveedores de servicios, pero no transforma los tokens en salario ni reemplaza la legislación laboral nacional.

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Representaciones de la moneda virtual Bitcoin y billetes de euro. (Dado Ruvic/Reuters)

Criptomonedas únicamente para remunerar la participación en beneficios

Toda esta normativa lleva a Arenas a percibir un encaje jurídico muy limitado para el uso de criptomonedas como forma de pago, no como salario base, sino como complemento variable extraordinario.

“La única forma en que esto podría tener alguna aceptación legal sería exclusivamente como participación en beneficios”, explica el profesor. Es decir, un mecanismo similar a las opciones sobre acciones (stock options), vinculado a los resultados empresariales y sin comprometer la base del salario.

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Otra desventaja de cobrar en criptomonedas es de índole económica, ya que altera la relación con el dinero. El empleado deja de obtener una cantidad fija y pasa a administrar un activo cuyo valor puede fluctuar, que requiere conversión a euros, depende de una plataforma y puede ocasionar implicaciones fiscales. Si el token baja antes de pagar gastos como el alquiler, se reduce el poder adquisitivo y se obliga a desempeñar el rol de gestor de portafolio.

Según Elisabet Ruiz, el problema no radica sólo en el producto, sino en todo el ecosistema que lo sostiene. El empleado debe comprender qué activo recibe, cuándo puede convertirlo, cómo funciona la wallet, qué riesgos implica la plataforma y qué sucede si pierde las claves. A diferencia de un depósito bancario o una nómina en euros, en este caso no siempre existe una entidad a quien reclamar ni fondos de garantía.

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Moneda de Bitcoin brillante y otros logos de criptomonedas como Ethereum y Dogecoin flotando en un fondo digital azul con patrones de circuitos.

La especialista enfatiza que emplear stablecoins —criptomonedas con un valor supuestamente estable— no elimina el riesgo. Estas monedas digitales intentan mantenerse pareadas a una divisa como el dólar o el euro, pero no equivalen a un depósito bancario garantizado. Ruiz Dotras recuerda que una stablecoin puede también perder la paridad o desaparecer: “Que sea una stablecoin no significa que sea segura”.

A ello se suma la cuestión fiscal. Los tokens recibidos como remuneración tributan como rendimientos de trabajo y, si posteriormente generan ganancias, pueden originar una nueva obligación tributaria.

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Ruiz Dotras sintetiza así: si el activo se vende y genera beneficio, “también hay que pagar impuestos sobre esa ganancia”; su incorrecta declaración puede derivar en fraude fiscal y sanciones.

La falta de conocimiento incrementa el riesgo

Otra dificultad del pago en criptomonedas radica en el desconocimiento que tienen muchos empleados sobre ellas. El 39% de los trabajadores que perciben ingresos en cripto señala que esto ha mejorado su capacidad para hacer negocios internacionales, pero un 75% de la Generación Z aún encuentra complicado entender las repercusiones fiscales reales de recibir estos activos en sus wallets personales.

Según Ruiz Dotras, la conclusión práctica es clara: los criptoactivos no deberían afectar a salarios bajos, trabajadores vulnerables ni sueldos básicos. Si una empresa opta por ofrecer retribución en especie, debería priorizar prestaciones relacionadas con necesidades concretas, como seguro médico, comedor, guardería u otros gastos familiares, en lugar de transformar parte del salario en una inversión con riesgo.

Los expertos coinciden en que los tokens tienen sentido como incentivo extraordinario y voluntario, siempre que el trabajador reciba información adecuada. Sin embargo, cuando reemplazan una porción significativa de la nómina, el peligro radica en que la supuesta innovación oculte un traspaso de incertidumbre hacia quienes poseen menor capacidad para afrontarla.

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