Una villa integra patrimonio medieval, naturaleza y un legado artesanal que se siente incluso al recorrer sus calles. Su casco histórico y entorno la han transformado en una visita imprescindible para los amantes del arte
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En la zona norte de Palencia, una villa histórica reúne una de las mayores colecciones de arte románico en Europa, acompañada de murallas medievales, un castillo que domina el casco urbano y un aroma dulce que forma parte esencial de su identidad. Este punto en Castilla y León enlaza patrimonio, naturaleza y tradición industrial para ofrecer una escapada ideal a quienes valoran la historia sin renunciar al entorno montañoso.
Se trata de Aguilar de Campoo, reconocida como la capital del románico palentino y una de las entradas principales a la Montaña Palentina. Cruzada por el río Pisuerga y rodeada de paisajes imponentes, esta localidad preserva un conjunto histórico significativo que permite apreciar siglos de arquitectura en apenas unas calles. Entre sus monumentos destacados sobresalen el Monasterio de Santa María la Real, la Colegiata de San Miguel y la ermita de Santa Cecilia, ubicada en una colina junto al castillo. Además, el monasterio alberga actualmente el Museo del Románico ROM, reforzando el papel de la villa como un enclave fundamental para entender este estilo artístico.
Una villa medieval con murallas, castillo y románico palentino
La visita por Aguilar de Campoo permite explorar un tejido urbano declarado Conjunto Histórico Artístico desde 1966, donde aún se conservan casas señoriales, plazas con soportales, blasones antiguos y vestigios de su pasado defensivo. La muralla medieval mantiene varias puertas históricas, como la Puerta de Reinosa, la del Paseo Real, la de la Tobalina, la del Hospital, la del Paseo Cascajera y la de San Roque. Sobre el pueblo, los restos del castillo, declarado Monumento Histórico Artístico desde 1949, dominan el paisaje y ofrecen una silueta reconocible propia de una villa con un marcado pasado medieval.
La relevancia histórica de este municipio también se refleja en hitos vinculados a la Corona. Alfonso X El Sabio concedió el título de Villa Realenga el 14 de mayo de 1255 y, dos siglos más tarde, los Reyes Católicos otorgaron el marquesado de Aguilar a los Manrique de Lara. No obstante, su fama no se limita al patrimonio. Esta localidad es popularmente conocida como ‘el pueblo de las galletas’, una identidad que data del siglo XIX, cuando José Gullón Barrio fundó Galletas Gullón en 1892. En la década de los 60 contaba con cinco fábricas, y ese legado industrial permanece palpable en el ambiente del pueblo.
Paisajes naturales, galletas y recorridos culturales en la Montaña Palentina
Más allá de su casco histórico, Aguilar de Campoo extiende la experiencia hacia un entorno natural destacado. Su situación facilita el acceso al Embalse de Aguilar, a la Montaña Palentina y al Geoparque Mundial Unesco Las Loras, donde se localizan espacios como la Cueva de los Franceses, Covalagua o Las Tuerces. Esta fusión de paisaje, patrimonio románico, tradición galletera y rutas culturales posiciona a la villa como uno de los destinos más completos en Castilla y León para una escapada que conjuga historia, naturaleza y un carácter propio difícil de hallar en otros pueblos de España.
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En el norte de Palencia, una villa histórica reúne una de las mayores concentraciones de arte románico del continente, junto a murallas medievales, un castillo elevado sobre el casco urbano y un aroma dulce que forma parte de su identidad. Este destino de Castilla y León combina patrimonio, naturaleza y tradición industrial en una escapada perfecta para quienes buscan historia sin renunciar a un entorno de montaña.

