Una invitación para experimentar el fútbol donde la pausa, la conexión y la emoción compartida transforman cada encuentro en una vivencia que trasciende el resultado.
Existen partidos que no solo se observan, sino que se sienten profundamente. Este fenómeno está ligado al instante, a la compañía y a ese gesto que convierte cualquier jugada en un momento colectivo.
Con esta perspectiva surge «Levanta la Copa», la nueva campaña de Ramón Bilbao junto a la selección española durante su camino hacia el evento principal de este verano.
Es una invitación a disfrutar del fútbol con una emoción compartida, sin prisa y a través de pequeños rituales que lo hacen inolvidable.
«Levanta la Copa» redefine uno de los símbolos más universales del fútbol: el brindis.
El brindis ya no se realiza solo por la victoria, sino por todo aquello que convierte el camino en una experiencia valiosa, los planes inesperados, la tensión antes del pitido inicial y esa manera particular de unirse en torno a lo que nos conecta.
Algunas copas se levantan cada cuatro años, y otras acompañan cada día, siempre con el fin de celebrar y vivir la emoción de los encuentros más significativos.
Para Ramón Bilbao, «Levanta la Copa» reúne una serie de iniciativas y experiencias creadas alrededor del gran evento de este verano para establecer un vínculo más significativo con el consumidor.
Ver esta publicación en Instagram
Esta evolución fortalece nuestra distinción y competitividad en el segmento premium, dentro de un entorno cada vez más demandante, a la vez que afianza nuestra conexión con uno de los ámbitos culturales más influyentes del país.
«Nuestro objetivo es continuar elevando el valor de la categoría y posicionar a Ramón Bilbao como un referente clave en su sector», afirma Ángela Rich, senior brand manager de Ramón Bilbao en España.
En esta nueva etapa, Ramón Bilbao refuerza su alianza con la Real Federación Española de Fútbol como vino oficial de la Selección española, uniendo dos símbolos nacionales, el fútbol y el vino, que comparten valores como la pasión, la celebración, la excelencia y la capacidad de evocar emociones.
Como parte de esta conmemoración, Ramón Bilbao, bodega líder en España y una de las más reconocidas en el mundo, presenta una edición especial y limitada de su Crianza, creada para acompañar cada partido y convertir cada brindis en un ritual compartido.
Para la ocasión, como símbolo de la alianza y valores compartidos, el nuevo embalaje introduce una ilustración que reemplaza el icónico globo, junto al logotipo de la Real Federación Española de Fútbol.
Esta activación está enmarcada dentro de «Hechos para sentir», el nuevo posicionamiento de la bodega, que destaca la importancia de detenerse, reconectar con los sentidos y convertir los momentos cotidianos en experiencias memorables.
Bajo esta perspectiva, la bodega lleva su universo aspiracional al fútbol e invita a vivir cada partido de forma diferente, transformando cada encuentro en una experiencia memorable más allá del resultado.
«Esta colaboración con la Selección española representa una oportunidad excepcional para reforzar el papel de Ramón Bilbao en uno de los ámbitos culturales más significativos del país. Para nosotros, no se trata solamente de acompañar sus triunfos, sino de estar presentes en esos momentos habituales donde realmente se vive y se siente el fútbol: alrededor de una mesa, en una conversación o compartiendo una copa de vino. El fútbol representa emoción, conexión y celebración compartida, valores que forman parte de nuestro ADN y que se relacionan naturalmente con la Selección», explica Alejandro Sánchez-Gómez, director de marketing de Zamora Company Iberia.
El fútbol relevante no siempre ocurre en el estadio; también se vive intensamente en esos escenarios cotidianos: alrededor de la mesa, en reuniones con amigos, en una terraza al atardecer o en charlas que comienzan antes del partido y se extienden mucho tiempo después.
Porque, al final, ciertas cosas no se pueden explicar, solo se sienten, tal como sucede con grandes partidos y vinos, capaces de disfrutarse profundamente y quedarse en la memoria mucho tiempo después de haber terminado.

