Los contratos para las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial han descendido casi un 8% en solo dos años, dividiendo un mercado que hoy penaliza la rutina y resalta la importancia de la presencia física

Aunque desde hace años se esperaba que la tecnología alcanzara niveles que permitieran ver coches voladores o robots humanoides, la verdadera revolución tecnológica se está desarrollando frente a nuestras pantallas y ya impacta en los departamentos de recursos humanos de las organizaciones. Mientras la Inteligencia Artificial (IA) generativa domina los debates mediáticos sobre su ética, la realidad macroeconómica pone de manifiesto que los empleos de oficina con tareas más rutinarias comienzan a desaparecer de las ofertas laborales. En contraste, los trabajos manuales y aquellos basados en la interacción humana directa se mantienen fuertes.
Para comprender la transformación actual del mercado laboral no es necesario retroceder diez años, basta con analizar los contratos que se firman hoy. Según el informe Impacto de la IA Generativa sobre el mercado laboral elaborado por Cambra, la contratación general ha experimentado ciertos ajustes entre 2023 y 2025, pero las profesiones con “exposición muy alta” a la inteligencia artificial han sufrido una caída cercana al 8% en el volumen de nuevos contratos. En aquellos sectores con “exposición alta” la reducción es del 5%.
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¿A qué profesiones corresponden estas cifras? Principalmente, trabajadores del sector servicios cuyo trabajo consiste en procesar datos, cruzar información o atender al público mediante un ordenador o auriculares. En apenas dos años, las empresas han reducido en un 34% la contratación de operadores de telemarketing. Los teleoperadores generales han visto desaparecer el 21% de sus oportunidades laborales, una cifra idéntica a la pérdida de empleo en los empleados de agencias de viajes. La búsqueda de telefonistas también se ha desplomado un 23%.
El trabajo manual permanece inmunizado ante los algoritmos
Aunque tradicionalmente las nuevas tecnologías ponían en riesgo primero los trabajos físicos o fabriles, hoy sucede justo lo contrario. Actualmente, el trabajo manual representa una fortaleza que la inteligencia artificial no puede reemplazar.
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Pep Martorell, físico y doctor en informática, especialista en IA y supercomputación, explica cómo las empresas españolas adaptan la inteligencia artificial y los desafíos que esto plantea para los trabajadores.
Las ocupaciones con exposición nula o mínima a la IA requieren la presencia física y el cuerpo humano de forma insustituible en el mundo real. Un software robot no puede reparar una tubería, limpiar una habitación de hotel ni descargar un remolque. Los datos de contratación reflejan que, mientras los roles de oficina disminuyen, los empleados de logística y reparto experimentan su mejor momento.
En el periodo en el que el telemarketing se desplomó, la contratación de mensajeros y repartidores a pie aumentó casi un 25%, la de conductores de furgonetas subió un 15% y la de peones en transporte de mercancías creció un 10%. Incluso el personal de limpieza en oficinas y hoteles, un sector tradicionalmente vulnerable pero resistente a la digitalización, ha visto un ligero aumento en la firma de contratos.
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La banca reduce administrativos y apuesta por asesores
Si hay un sector ideal para observar cómo la IA redefine el futuro, ese es la banca y las finanzas. Este ámbito, intensivo en información, está atravesando una metamorfosis interna impactante gracias a la tecnología.
Los bancos no están generando una destrucción masiva de empleo, pero sí modifican drásticamente los perfiles que demandan. Las tareas administrativas internas (back-office) están desapareciendo paulatinamente. Las ofertas para intermediarios y soporte financiero han caído un 19%, y las posiciones para especialistas en contabilidad básica han disminuido un 7%.
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No obstante, cuando se trata del dinero de una persona o empresa, la confianza suele recaer más en un ser humano que en una máquina. Por eso, en el mismo sector bancario donde bajan los puestos administrativos, las contrataciones de asesores financieros y gestores de inversiones han aumentado un 6%, y los mediadores de seguros han experimentado un crecimiento notable del 20%. La IA se encarga del papeleo, mientras que la interacción humana, la empatía y la capacidad persuasiva siguen siendo dominio exclusivo de las personas.
El mercado laboral se está polarizando, no colapsando
Actualmente, no se está ante un escenario catastrófico que provoque un desempleo masivo de manera inmediata. Sin embargo, los datos reales de contratación revelan que existe una reconfiguración acelerada respecto a lo que el mercado valora en el trabajador.
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El empleo se está polarizando rápidamente. La inteligencia artificial no elimina sectores enteros de la noche a la mañana, sino que reduce la relevancia de las tareas rutinarias en oficinas. Al fin y al cabo, si el trabajo consiste en trasladar información repetitiva entre programas o seguir un guion telefónico estándar, la automatización ya está reemplazando ese puesto en los procesos de selección. Por el contrario, si la labor exige desplazarse físicamente, ensuciarse las manos o ganarse la confianza directa de un cliente en persona, el valor en el mercado laboral se mantiene firme.

