Las claves
La creciente influencia de partidos soberanistas de izquierdas como Adelante Andalucía, la Chunta o Compromís está minando el peso del PSOE en varias autonomías.
Adelante Andalucía ha logrado superar a Por Andalucía en número de escaños, atrayendo sobre todo a votantes socialistas descontentos.
En territorios como Galicia y el País Vasco, partidos nacionalistas de izquierda como BNG y Bildu han alcanzado resultados históricos a expensas del PSOE.
La consolidación de estas formaciones con orientación territorial evidencia un cambio en el panorama izquierdista español, con pérdida de influencia del PSOE a favor de opciones nacionalistas.
Cuando la ex eurodiputada Teresa Rodríguez se desvinculó de Podemos y fundó Adelante Andalucía para «liberar al pueblo andaluz» con «un sujeto político de obediencia andaluza», el humor gaditano rápidamente rebautizó la formación como «Arsa Batasuna«.
Semanas después, Rodríguez se alineó con la CUP en el Congreso para que el partido independentista catalán presentara diversas enmiendas en nombre de Adelante Andalucía a los Presupuestos Generales de 2023, una señal clara ya que evitó hacerlo junto a Podemos o IU.
Mientras el Gobierno presume de una España «plurinacional», el PSOE alcanza mínimos en Aragón, Andalucía, Galicia y País Vasco, justo cuando crecen los partidos soberanistas de izquierdas. Los socialistas enfrentan las consecuencias de sus decisiones.
El partido que más ha aumentado en estas elecciones andaluzas, subiendo de 2 a 8 diputados, mantiene su retórica nacionalista tras la sustitución de Rodríguez por José Ignacio García.
En el programa electoral del 17 de mayo proponen «crear una Academia Andaluza de la Lengua» para «elaborar una gramática» y «un diccionario de ámbito universal». Además, se comprometen a «incorporar el estudio de la variedad andaluza en el currículo escolar» como «sistema lingüístico» y plantean como próximo objetivo acceder al Congreso.
El domingo, Adelante Andalucía sorprendió al superar en 3 escaños a Por Andalucía, la coalición de IU y Podemos, a pesar de que esta última cuenta con más de 500 concejales distribuidos por toda la comunidad, uno de sus fuertes territorios.
Adelante Andalucía obtiene principalmente votantes del PSOE, siendo este el partido que más pierde. Según Sociométrica, cerca de 78.000 electores socialistas en 2022 habrían migrado hacia los andalucistas de izquierda.
Sin embargo, este fenómeno no es reciente. En las elecciones aragonesas de febrero, la Chunta pasó de 3 a 6 diputados, su segundo mejor resultado histórico.
Los seguidores de Jorge Pueyo lograron casi el 10 % del voto, mientras que Pilar Alegría perdió 5 escaños, alcanzando el peor registro histórico del PSOE en autonnómicas.
Aunque en las generales la Chunta concurrió bajo las siglas de Sumar, este partido ya había tenido representación en el Congreso cuando se presentó solo, con José Antonio Labordeta como candidato, en 2000 y 2004.
En cambio, en las europeas ha optado por aliarse con Bildu y ERC. Incluso en su programa autonómico planteaban una reforma constitucional «basada en el derecho a decidir».
Adelante Andalucía no incluye el «derecho a decidir» en su programa, aunque Teresa Rodríguez ha mostrado apoyo público a esta idea.
Por toda España emerge una izquierda nacionalista vinculada al territorio que absorbe a los partidos a la izquierda del PSOE, consiguiendo un notable avance frente a los socialistas.
En Ferraz sostienen que, de cara a las generales, estos votantes retornarán a la papeleta del PSOE, pero los partidos soberanistas de izquierda continúan fortaleciendo su posición.
Mientras tanto, dirigentes como el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ya señalan que «es el momento de las izquierdas soberanistas».
En varias comunidades emergen nuevas formaciones dispuestas a canalizar este descontento. En Canarias, el exsecretario de organización y exdiputado, Alberto Rodríguez, lidera un partido denominado Proyecto Drago y busca unir a otras fuerzas en un «frente» nacionalista de izquierda.
La izquierda ‘identitaria’
Un ejemplo claro de cómo esta izquierda «identitaria» desplaza a la izquierda más tradicional es la Comunidad Valenciana, donde Esquerra Unida (la federación de IU) llegó a contar con 10 diputados en 1995, pero ahora carece de representación, al igual que Podemos.
Por el contrario, Compromís, partido que tiene su origen en el Bloc Nacionalista Valencià, se ha consolidado. En 2023 obtuvo 15 diputados, aunque su pico fue en 2015 con 19 escaños.
En otras comunidades, el adelantamiento resulta evidente.
En Galicia, en 2024, el PSdeG registró su mínimo con solo 9 diputados y un 14 % de votos, frente al 32 % de BNG, que logró unos históricos 25 escaños.
En el País Vasco, Bildu casi duplica el número del PSE. En 2024, el partido de Arnaldo Otegi consiguió 27 escaños, mientras que los socialistas apenas alcanzaron 12.
Las federaciones de partidos de extrema izquierda nacional prácticamente han desaparecido. IU contó con 6 escaños en 2001 y en 2016 Elkarrekin Podemos llegó a 11; ahora apenas mantiene 1 diputado dentro de Sumar.
En Navarra, el PSOE de María Chivite se mantiene gracias al apoyo de Bildu y Geroa Bai, con 11 escaños frente a los 9 de la coalición abertzale, que gobierna el Ayuntamiento de Pamplona.
Los escándalos de corrupción en el Gobierno de Navarra podrían facilitar un sorpasso en las próximas elecciones.
La alianza con partidos nacionalistas contribuye a normalizarlos. El caso más claro es Cataluña, donde tras el tripartito se pasó de un bipartidismo PSC-CiU a un sistema con ERC como actor principal.
Incluso en la capital española, Más Madrid ha arrebatado terreno al PSOE, convirtiéndose en la principal fuerza de izquierda frente a Isabel Díaz Ayuso. En la Asamblea ni existen Podemos ni IU.
Actualmente, el PSOE enfrenta una presión creciente de nuevas formaciones de obediencia territorial que alcanzan máximos históricos, mientras los socialistas se aproximan a sus niveles más bajos.

