Los socialistas obtuvieron apenas 28 de los 109 escaños disponibles, mientras que el principal partido conservador, el Popular, logró 53, quedando a dos escaños de la mayoría. El partido de extrema derecha Vox consiguió 15 escaños, convirtiéndose en un posible árbitro.
El partido del presidente español Pedro Sánchez sufrió una pérdida histórica en las elecciones regionales celebradas el domingo en Andalucía, consideradas ampliamente como un adelanto de lo que podría ocurrir en las elecciones nacionales del próximo año.
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Los socialistas de Sánchez (PSOE) consiguieron sólo 28 de los 109 escaños disponibles, mientras que el principal partido conservador, el Popular (PP), alcanzó 53, quedándose a dos del umbral necesario para la mayoría. Vox, el partido de extrema derecha, tomó 15 escaños.
Este resultado posiciona a Vox como un posible árbitro decisivo. El PP ya ha formado gobiernos de coalición con Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León. No descarta una colaboración a nivel nacional si las próximas elecciones generales, previstas para el año siguiente, no le otorgan mayoría propia.
Andalucía es la región más poblada de España, con aproximadamente 9 millones de habitantes.
Los comicios en esta región, la más poblada de España, se consideran un termómetro político de cara a las elecciones generales previstas para 2027, en un contexto marcado por el cansancio hacia el gobierno nacional y diversas investigaciones por corrupción que involucran a allegados del presidente y excolaboradores.
Andalucía posee amplias competencias en áreas claves como salud, educación y vivienda, haciendo de esta elección una prueba determinante dentro del sistema descentralizado de España. Tradicional bastión socialista durante casi cuarenta años, la región ha estado gobernada desde 2019 por el Partido Popular.
Un total de 163,510 andaluces votaron anticipadamente, según datos oficiales. El PP partió como favorito para mantener el poder en la región. Este escenario abriría nuevamente la puerta para que Vox desempeñe un rol clave, como ha ocurrido ya en regiones como Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Una derrota considerable
Para los socialistas, esta derrota en Andalucía tiene un peso particular. La candidata del PSOE es María Jesús Montero, exvicepresidenta y exministra de Hacienda, figura central en las críticas del PP, que la relaciona tanto con la gestión del gobierno central como con los escándalos de corrupción que afectan a su partido.
Montero ejerció su voto en Sevilla. En declaraciones a la prensa el domingo por la mañana, expresó: «Este es un día sumamente importante para decidir nuestro futuro. Nadie debería quedarse en casa.»
Durante la campaña, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, instó a los votantes a apoyar a su partido, argumentando que ganar en Andalucía tendría un doble efecto: consolidar el cambio político en la región y fortalecer la alternativa al gobierno de Sánchez.
El Partido Popular no descartó acuerdos con Vox, como ya ha ocurrido en otras comunidades, situándose en una posición distinta a la de otros partidos conservadores europeos que evitan vínculos con la extrema derecha.
Por su parte, Sánchez ha hecho en días recientes un llamado a la movilización de votantes progresistas para impedir que Vox acceda al gobierno andaluz, presentando la candidatura de Montero como una opción sólida para la región.
Otros candidatos también ya ejercieron su derecho al voto. José Ignacio García, de Adelante Andalucía, acudió a una mesa electoral en Jerez de la Frontera acompañado de su madre. Tras votar comentó: «Hoy todos somos iguales, tenemos el mismo poder y debemos aprovecharlo al máximo.»
Fuentes adicionales • AFP

