Consumo energético del lavavajillas Bosch: métodos efectivos para reducir gastos en cada ciclo

Un ciclo eficiente puede costar menos de 20 céntimos en electricidad y consumir hasta cinco veces menos agua que lavar a mano

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Aunque el lavavajillas suele considerarse uno de los aparatos que elevan la factura eléctrica, su consumo real está muy ligado al programa escogido, la carga y los hábitos de uso. Cuando se usa adecuadamente, puede gastar menos energía y menos agua que el lavado manual, especialmente si el agua caliente proviene de un termo eléctrico.

Según la OCU, un lavavajillas utiliza en promedio entre 0,7 y 1 kWh por ciclo, según el programa empleando. Con un precio eléctrico de referencia de 0,18 euros/kWh, cada lavado puede suponer unos 18 céntimos solo en electricidad. Si se utiliza diariamente, el consumo eléctrico anual oscilaría entre 46 y 66 euros, según el consumo específico del modelo y el programa seleccionado.

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La principal diferencia en comparación con lavar a mano reside en la cantidad de agua que debe calentarse. La OCU estima que un lavavajillas usa entre 10 y 15 litros de agua por ciclo, mientras que fregar a mano puede llevar a consumir alrededor de 60 litros si se llenan dos fregaderos. En términos de energía, calentar ese volumen de agua a unos 40 grados puede requerir entre 2 y 2,5 kWh si se emplea electricidad, cifra que supera al doble del gasto de un ciclo estándar del lavavajillas.

El programa Eco consume menos aunque tarda más tiempo

Una duda común es por qué el programa Eco tiene una duración mayor aunque indique ahorro. La razón está en la temperatura y en la forma en que el dispositivo calienta el agua. Los programas rápidos disminuyen el tiempo, pero suelen requerir más potencia para alcanzar antes la temperatura deseada. Por el contrario, el modo Eco funciona durante más tiempo, pero utiliza menos energía.

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El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) señala en su guía de etiquetado energético para electrodomésticos que las fases que más energía consumen en el lavavajillas son el lavado y el secado, debido al calentamiento con resistencia eléctrica. Por eso, los programas de baja temperatura o económicos contribuyen a reducir el gasto vinculado al calentamiento del agua.

Este es el punto clave: el programa más corto no siempre resulta el más económico. Si la vajilla no está muy sucia, el Eco suele ser la opción más eficiente. Los programas intensivos o de alta temperatura se recomiendan para ollas, sartenes o restos muy adheridos.

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Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, detalla los impactos de la guerra en Oriente Medio sobre los gastos de los españoles.

Utilizarlo medio vacío encarece el coste por plato limpio

El ahorro también está condicionado por la carga. El IDAE recomienda usar el lavavajillas solo cuando esté completamente lleno y seleccionar el tamaño del aparato acorde a las necesidades del hogar.

El motivo es simple: cada ciclo consume agua y energía independientemente de que el aparato esté lleno o no. Si se pone a media carga, el costo total del lavado puede mantenerse, pero se limpia menos vajilla. Así, el coste por cada plato será superior.

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Tampoco es recomendable sobrecargarlo. Si los platos, vasos o cubiertos están mal colocados, el agua no circula correctamente y puede ser necesario repetir el lavado, lo que incrementa considerablemente el consumo.

El prelavado puede anular parte del ahorro

Otro hábito que encarece el uso del lavavajillas es enjuagar los platos bajo el grifo antes de introducirlos. La OCU advierte que el prelavado no conviene, pues consume casi tanta agua como lavar manualmente y reduce gran parte del ahorro energético.

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Lo ideal es retirar los restos grandes con una servilleta usada o con los cubiertos, pero no enjuagar toda la vajilla con agua caliente. El IDAE indica, además, que si es necesario aclarar la vajilla antes de introducirla en el aparato, debe hacerse con agua fría.

Detergente, sal, abrillantador y amortización del equipo

En cuanto a consumo de agua, el lavavajillas destaca claramente. La OCU calcula que puede consumir hasta cinco veces menos agua que lavar a mano. Sin embargo, el costo total no depende solo de agua y electricidad, sino también de detergente, sal, abrillantador y la amortización del electrodoméstico.

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La OCU incluye en sus cálculos el costo de adquisición del lavavajillas. Según sus datos, un modelo estándar cuesta entre 400 y 450 euros y su vida útil promedio es de 12 años. Esto significa que este gasto inicial se distribuye a lo largo de los años de uso, representando solo unos céntimos por lavado.

Aun así, el lavavajillas puede resultar más económico que lavar a mano en hogares con tres o más integrantes, donde se acumula mayor cantidad de vajilla y se utiliza con mayor frecuencia. La ventaja es aún mayor en casas con termo eléctrico, debido a que cocinar en el fregadero exige calentar más agua que un ciclo completo de lavavajillas.

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Consejos para ahorrar en cada lavado

Para reducir el gasto, las recomendaciones son claras: optar por el programa Eco siempre que se pueda, esperar a que el aparato esté lleno, evitar el prelavado con agua caliente y reservar los programas intensivos para casos específicos.

El mantenimiento también es relevante. El IDAE aconseja limpiar el filtro regularmente y revisar los niveles de sal y abrillantador, ya que un mantenimiento adecuado mejora el rendimiento energético del lavavajillas.

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