Cinco capitales sostienen que la Comisión Europea excede las competencias nacionales de los Estados miembros y no comprende el funcionamiento de los sistemas energéticos. Exigen una Unión Europea basada en sistemas regionales coordinados en lugar de una unión energética totalmente centralizada.
Cinco países han expresado su rechazo a los planes de la Comisión Europea, a los que consideran una visión cada vez más centralizada para planificar el futuro de la electricidad en Europa, según un documento al que tuvo acceso Euronews.
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Bulgaria, Finlandia, Francia, Polonia y Suecia sostienen que la transición ecológica de la Unión Europea podría ralentizarse, encarecerse y volverse menos segura si Bruselas intenta dirigir el desarrollo de las redes desde una perspectiva centralizada. Proponen, en cambio, un modelo europeo basado en regiones coordinadas, no en una unión energética totalmente centralizada.
«Centrarse exclusivamente en un enfoque de arriba hacia abajo obstaculizaría el objetivo del Paquete de Redes (Grids). En su lugar, sugerimos fortalecer y ampliar el enfoque de planificación y evaluación regional», indica el documento.
En diciembre, la Comisión presentó una propuesta legislativa para reformar las redes, abogando por una mayor coordinación en la revisión de la legislación europea sobre infraestructura energética transeuropea, lo que incluye la creación de un “escenario central” para orientar las inversiones a largo plazo entre los países de la UE.
La coalición de cinco países considera que esta estrategia no comprende cómo funcionan realmente los sistemas energéticos en la práctica. Afirman que la infraestructura energética es demasiado compleja, específica por regiones y políticamente delicada para diseñarse mediante un único modelo dirigido desde Bruselas.
Tras la invasión rusa a Ucrania, la UE ha acelerado sus esfuerzos para reforzar la seguridad energética mediante la electrificación industrial y la integración de energías renovables a un ritmo sin precedentes. Esta urgencia ha impulsado a la Comisión a exigir una supervisión estratégica más fuerte, generando una sensibilidad nacional creciente sobre la soberanía, la competitividad industrial y los costos públicos.
Rechazo al enfoque centralizado
Los firmantes sostienen que las empresas nacionales encargadas de operar la red eléctrica de alta tensión y las autoridades regionales poseen el conocimiento operativo necesario para detectar cuellos de botella reales, vulnerabilidades de seguridad y prioridades de inversión.
Una supervisión liderada por la Comisión podría resultar en infraestructuras que, aunque parecen eficientes teóricamente, sean económicamente ineficaces en la práctica.
«Un escenario único asume erróneamente que solo existe una manera de cumplir con los objetivos energéticos y climáticos», reza el documento.
Los países temen que en el futuro se construyan interconectores masivos sin una adecuada sincronización con refuerzos internos de la red, dejando infraestructura costosa subutilizada mientras los consumidores soportan el costo a través de facturas eléctricas más altas.
Las compañías nacionales responsables de la transmisión energética, como el francés Réseau de Transport d’Électricité o el sueco Svenska kraftnät, deberían seguir siendo los arquitectos técnicos de la planificación, mientras que la Comisión debería limitarse principalmente a funciones de coordinación en lugar de dirección, según la carta.
Suecia se ha convertido en uno de los países de la UE más críticos con el plan de la Comisión para la red eléctrica. Recientemente, Estocolmo anunció la suspensión de la construcción de un cable eléctrico hacia Dinamarca, en respuesta a la propuesta de la Comisión de utilizar los ingresos por congestión eléctrica para renovar la infraestructura del bloque.
“La UE no debería recibir el dinero que pagan los suecos por la electricidad. Actualmente, Bruselas no nos escucha. Por eso detenemos los planes para nuevos cables de exportación energética”, declaró el ministro de Energía sueco, Ebba Busch, el 11 de mayo.
Los ingresos por congestión eléctrica corresponden a los fondos excedentes generados cuando las líneas de energía alcanzan su capacidad máxima, los cuales se reinvierten en mejorar la infraestructura o reducir las tarifas para los consumidores, explicó la Agencia de Cooperación de Reguladores de Energía de la UE.
Busch señaló que el texto legislativo actualmente en negociación impone mayores restricciones a los Estados miembros en el uso de esos ingresos que la normativa vigente. Además, el gobierno sueco está evaluando si continuar con proyectos de cables hacia Finlandia, agregó Busch.
Disputa por el poder institucional
Las próximas negociaciones sobre el llamado Paquete de Redes, que contempla una inversión de 1,2 billones de euros hasta 2040 para modernizar la infraestructura energética, van mucho más allá de redes y cables. Se están convirtiendo en una prueba sobre cómo la UE equilibra la coordinación estratégica con el control nacional en la era de la transición climática.
Los cinco países argumentan que la Comisión está sobrepasando la mera coordinación y avanzando hacia un control político sobre la planificación de inversiones. Un punto especialmente polémico es la idea de que Bruselas pueda iniciar proyectos al margen de los mecanismos nacionales de planificación existentes, lo cual representa una línea roja para los firmantes.
Reiteran que los Estados miembros deben conservar la autoridad política sobre sus decisiones energéticas, particularmente en relación con sus mezclas energéticas nacionales y prioridades estratégicas de infraestructura.
«La distribución de responsabilidades debe ser clara: los Estados miembros mantienen las competencias políticas decisorias, las Redes Europeas de Operadores del Sistema de Transporte (ENTSO) y los Operadores del Sistema de Transporte (TSO) aportan su pericia técnica y conocimiento de las redes energéticas, y la Comisión garantiza la coordinación y el diálogo con los grupos de la Red Transeuropea de Transporte (TEN)», señala el documento.
No obstante, los cinco países no rechazan la coordinación europea por completo. Apoyan la cooperación transfronteriza y reconocen la necesidad de una infraestructura interconectada para lograr la descarbonización y la seguridad energética, según el documento.
Conversaciones políticas cruciales
La eurodiputada Tsvetelina Penkova (S&D/Bulgaria), responsable del expediente legislativo en el Parlamento Europeo, apoya en general un sistema más centralizado a nivel de la UE para la planificación de la infraestructura energética, aunque intenta preservar cierta participación nacional y garantías de transparencia.
«La ponente respalda el paso de la Comisión hacia una arquitectura de planificación a nivel de Unión más sólida, basada en un escenario central, la identificación de necesidades infraestructurales y un análisis de coste-beneficio más armonizado», indica el borrador del informe de Penkova publicado el 24 de abril.
La Presidencia cipriota de la UE, que actualmente media en los expedientes políticos entre los 27 Estados miembros, ha incorporado «numerosos cambios en el texto para reflejar preocupaciones y necesidades específicas», comunicó un portavoz a Euronews.
«Estamos avanzando hacia un compromiso equilibrado y, lo más importante, estamos próximos a alcanzar un acuerdo», añadió el portavoz de la Presidencia cipriota, destacando «la importancia crítica de este expediente».
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha instado recientemente a los colegisladores de la UE, el Consejo y el Parlamento, a acelerar un acuerdo político sobre el Paquete de Redes antes del verano.
No obstante, debido a disputas políticas, con países que necesitan financiación para interconectores y contribuyentes netos preocupados por la redistribución, es probable que el expediente se traslade a la próxima Presidencia irlandesa de la UE, que asumirá el liderazgo el 1 de julio.

