El antiguo asesor de Ábalos en el área de Transportes recuperaba esas sumas en efectivo como parte de las comisiones relacionadas con la asignación de contratos públicos, según indican los investigadores.

El encargado de la contabilidad del bar Franky en Pamplona declaró este miércoles ante la Audiencia Nacional que confeccionó media docena de facturas falsas a nombre de Acciona por indicación de Koldo García. El exasesor de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes luego reclamaba esas cantidades en efectivo, presuntamente como parte de los pagos que realizaba la constructora a cambio de la adjudicación de obras públicas.
Miguel Moreno Purroy testificó ante el magistrado Ismael Moreno en la sección del caso Koldo que investiga la corrupción en la contratación pública, en la que también figura como imputado el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. En concordancia con su declaración en marzo ante la comisión del Parlamento de Navarra, explicó que entre 2016 y 2018 accedió a crear facturas por los importes que le indicaba Koldo, sin respaldo documental alguno. Él le comunicaba la cifra y él inventaba los conceptos.
Cinco de esas facturas iban dirigidas directamente a Acciona y una más a la UTE Recajo, en la que también participaba la misma constructora. Este es el principal sujeto investigado en esta causa individual, en la que están involucradas otras empresas constructoras. El testigo aseguró no haber emitido facturas falsas para ninguna otra compañía. Según fuentes próximas a la declaración, señaló que accedió a hacerlo porque el investigado le explicó que “estaba atravesando un momento difícil” y necesitaba el favor.

«Muy bien relacionado»
El testigo recordó que, en el caso de la factura emitida a la UTE, recibió el pago en su cuenta bancaria, retiró el efectivo y se lo entregó a Patricia Uriz, esposa de Koldo, siguiendo sus instrucciones. Añadió que no llegó a presenciar cómo el propietario del bar —Francisco Javier Lorente, quien declaró después— entregaba dinero en mano a Koldo, aunque consideró “evidente” que eso ocurría.
Moreno Purroy indicó que pensaba que esos pagos correspondían a algún servicio de seguridad, aunque nunca indagó sobre ello. Afirmó que en ese tiempo era “impensable” que Koldo tuviera influencia en el ámbito público, ya que no ocupaba cargo alguno. Sin embargo, le daba la impresión de que el investigado estaba “muy bien relacionado” y siempre se le veía acompañado. Por entonces, Koldo no había ingresado aún en el ministerio, aunque sí colaboraba con Ábalos y Cerdán. El testigo conocía a Koldo “de toda la vida” y a Cerdán “de vista”.
En cuanto al dueño del bar —actualmente cerrado—, conocía a Koldo y a Cerdán como clientes habituales. Negó haber entregado efectivo a Koldo y señaló que Moreno Purroy era quien gestionaba las facturas. Sobre las solicitudes de este último, declaró que “siempre” pensó que las facturas que pedía eran por gastos reales en el establecimiento, aunque nunca los verificaba.

