El Boletín Hidrológico Peninsular ha divulgado el estado actual de los embalses de agua en España

La capacidad total de los embalses de agua en España alcanza un 83,88 %, conforme a la actualización más reciente del Boletín Hidrológico Peninsular, emitido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
Esto indica que el almacenamiento hídrico en el país ha aumentado respecto a la capacidad registrada hace una semana.
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La administración de los embalses en España está marcada por períodos alternados de sequías e intensas precipitaciones, donde la anticipación resulta crucial debido a la influencia del agua en la vida diaria y en diversos sectores industriales.
Visión general de los embalses en España
Fecha: viernes 15 de mayo de 2026.
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Capacidad: 56.043 hm3.
Volumen total de agua embalsada: 47.010 hm3.
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Porcentaje de volumen embalsado: 83,88 %.
Incremento respecto a la semana pasada: 116 hm3.
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Variación porcentual semanal: 0,21 %.
Volumen embalsado hace un año: 43.234 hm3.
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Porcentaje embalsado en el mismo periodo del año anterior: 77,14 %.
Estado del agua en España según comunidad autónoma

Andalucía: 87,00%.
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Aragón: 88,32%.
Asturias: 83,33%.
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C. Valenciana: 59,61%.
Cantabria, País Vasco y La Rioja: 90,26%.
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Castilla-La Mancha: 71,12%.
Cataluña: 91,13%.
Comunidad de Castilla y León: 87,38%.
Extremadura: 84,79%.
Galicia: 85,40%.
Murcia: 35,14%.
Navarra: 89,21%.
Consejos para economizar agua en el jardín
Sin importar la capacidad de los embalses en España, el uso responsable del agua es indispensable. Por ello, el Miteco difundió diversas recomendaciones para reducir el consumo desde los hogares, especialmente en jardines.
En España, las casas unifamiliares con jardín emplean entre 2 y 5 veces más agua que los apartamentos. Por ende, el jardín representa un alto consumidor de agua, aunque existen alternativas para disminuir su gasto.
Una opción clara para bajar el consumo hídrico en el jardín consiste en plantar especies que demanden poca agua o que no requieran riego una vez que estén bien establecidas. Esto no implica que
sea necesario llenar el jardín con cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las plantas habituales en jardines mediterráneos (árboles, arbustos y matas) requieren escaso riego.
Generalmente, más del 66% del agua usada en un jardín se destina al mantenimiento del césped. Por ello, el césped se convierte en el principal consumidor hídrico en los jardines modernos. Reducir su área es la manera más directa y eficaz de bajar el consumo de agua.
Cubrir áreas del jardín con elementos naturales como piedras, grava o corteza de árbol reduce notablemente la necesidad de agua, además de aportar beneficios estéticos. Estas coberturas evitan el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, impiden la proliferación de malas hierbas y ayudan a ocultar los sistemas de riego.
Los sistemas de riego localizado entregan agua a las plantas a través de “goteros” que operan con baja presión. Estos dispositivos suministran a cada planta la cantidad exacta necesaria y minimizan pérdidas por evaporación, utilizando entre el 25 % y el 50 % del agua que un riego por aspersión requeriría.
El agua de lluvia que recae en tejados y patios puede ser aprovechada para regar el jardín. Recogida mediante canalones o sistemas de desagüe, puede almacenarse en pequeños depósitos para su uso posterior.
Un depósito semienterrado es ideal para almacenar agua pluvial, aunque también se pueden emplear otros recipientes improvisados, como toneles, bidones o incluso bañeras antiguas. Es conveniente situar el depósito en una zona elevada del terreno para facilitar el riego por gravedad.
Regar durante las horas más frescas ayuda a evitar pérdidas por evaporación y protege las plantas. Además, hay que tener en cuenta que el riego excesivo debilita la resistencia de las plantas a la sequía y las hace más vulnerables a enfermedades.
