Las claves
144 municipios de Sevilla, Córdoba y Jaén se presentan como decisivos para que Juanma Moreno mantenga la mayoría absoluta en Andalucía.
En 2022, el PP logró un avance histórico arrebatando territorios al PSOE tras más de dos décadas de supremacía socialista en varias localidades.
El cambio electoral se observó tanto en grandes urbes como Dos Hermanas y Linares, así como en pequeños pueblos rurales.
Factores como la corrupción, el desgaste del PSOE y la estrategia territorial del PP son clave para entender esta transformación política en Andalucía.
Dos Hermanas, Adamuz y Linares forman parte de los 144 municipios de Sevilla, Córdoba y Jaén donde Juanma Moreno disputa el último escaño.
Las encuestas le asignan una horquilla entre 53 y 56 diputados; el último asiento en cada una de estas tres provincias resulta fundamental para repetir la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz.
Este domingo, los andaluces regresan a las urnas tras una victoria histórica del PP en 2022. En aquella ocasión, los populares triunfaron en 566 localidades y añadieron 800.000 votos más que en la cita anterior.
Esa mayoría se asentó en municipios donde el PSOE-A había sido la primera fuerza por 22 años consecutivos y siete elecciones seguidas.
El avance, que comenzó en las ciudades, fue permeando también en los pueblos, según el análisis de datos realizado por EL ESPAÑOL.
Sevilla es la provincia que más municipios aporta a este vuelco. Más de la mitad de las localidades con apoyo socialista durante dos décadas le dieron la espalda en 2022.
Lora de Estepa, con menos de 1.000 habitantes, es el municipio más pequeño de la provincia que experimentó este cambio.
En el rango de 1.000 a 5.000 habitantes se encuentran dieciséis municipios: Aguadulce, Alanís, Albaida del Aljarafe, Almadén de la Plata, Aznalcázar, Carrión de los Céspedes, Castilblanco de los Arroyos y Cazalla de la Sierra.
También en la misma franja demográfica, pero con mayor población, están Coripe, El Pedroso, El Rubio, El Saucejo, Gilena, Guadalcanal, Huévar y La Luisiana.
La distribución geográfica de este grupo cubre comarcas tradicionalmente socialistas: la Sierra Norte, el Aljarafe y la campiña de Estepa.
En el Aljarafe se cambiaron Almensilla, Benacazón, Burguillos, Castilleja de la Cuesta, Gerena, Olivares, Pilas, Salteras, Santiponce, Sanlúcar la Mayor y Umbrete.
En la vega del Guadalquivir, Cantillana, La Algaba, Lora del Río y Villaverde del Río.
Entre las marismas, se encuentran El Cuervo de Sevilla, Isla Mayor, La Puebla del Río y Las Cabezas de San Juan.
En la campiña, figuran Estepa, Herrera, La Puebla de Cazalla, Marchena, Montellano, Osuna y Paradas.
Fuera de estas agrupaciones, destacan Constantina y El Viso del Alcor.
También, el cambio afectó a ciudades de tamaño significativo. Diez municipios con más de 20.000 habitantes formaron parte del vuelco.
El caso más notorio es Dos Hermanas, la segunda urbe más grande de la provincia, con cerca de 136.000 habitantes y una plaza emblemática del socialismo andaluz histórico.
Le siguen en escala diversa Alcalá de Guadaíra, Utrera, Carmona, Coria del Río, Lebrija, Morón de la Frontera, Camas, Mairena del Alcor y San Juan de Aznalfarache.
La provincia de Córdoba suma 47 municipios en este proceso electoral, con un 61% de ellos cambiando su voto.
A diferencia de Sevilla, en Córdoba el peso de los municipios pequeños es mucho más notable. El cambio fue especialmente intenso en la Córdoba rural y en las comarcas del norte y de la Campiña.
Casi dos de cada tres municipios cordobeses que alteraron su voto cuentan con menos de 5.000 habitantes.
Cuatro de estos tienen menos de 1.000 vecinos: Fuente Tójar, Fuente la Lancha, La Granjuela y Valsequillo.
En el norte de la provincia, entre Los Pedroches y el Guadiato, se encuentran Alcaracejos, Belalcázar, Belmez, Espiel, Pedroche, Torrecampo, Villanueva del Rey y Villaralto.
En la Subbética, están Almedinilla, Carcabuey, Iznájar, Luque, Monturque y Moriles.
En la campiña y la ribera del Guadalquivir, figuran Adamuz, Benamejí, Cañete de las Torres, Cardeña, Encinas Reales, Guadalcázar, Hornachuelos, La Victoria, Obejo, Santaella, Villafranca de Córdoba y Villaviciosa de Córdoba.
Quince municipios con población entre 5.000 y 20.000 habitantes completaron el cambio en Córdoba, con perfiles que abarcan desde la minería hasta el olivar y la agricultura.
Estos son Aguilar de la Frontera, Baena, Bujalance, Castro del Río, Fernán Núñez, Fuente Obejuna, Fuente Palmera, La Carlota, La Rambla, Montoro, Palma del Río, Posadas, Rute, Villa del Río y Villanueva de Córdoba.
La presencia de Baena y Palma del Río, ambas cercanas a los 20.000 habitantes, demuestra que el cambio no se limitó a núcleos pequeños.
Solo dos ciudades cordobesas con más de 20.000 habitantes forman parte del cambio: Puente-Genil y Montilla.
La provincia de Jaén aporta 42 municipios a este mapa del cambio electoral.
Al igual que en Córdoba, el mundo rural y los municipios de tamaño medio acumulan la mayoría del vuelco. Sin embargo, Jaén incluye tres ciudades con más de 20.000 habitantes, una de ellas Linares, un referente histórico de la izquierda andaluza.
Más de la mitad de los municipios de Jaén involucrados en el cambio pertenecen a ese primer grupo.
Dos de ellos tienen menos de 1.000 habitantes: Higuera de Calatrava y Hornos de Segura.
En la Sierra de Segura están Santiago-Pontones, Siles, Orcera, La Puerta de Segura y Puente de Genave.
En la Sierra de Cazorla, se encuentran Pozo Alcón y Quesada.
En la campiña de Jaén y la Sierra Sur, figuran Frailes, Campillo de Arenas, Fuensanta de Martos, Fuerte del Rey, Torres y Villardompardo.
En la Loma de Úbeda y el Condado, están Begíjar, Castellar, Montizón, Peal de Becerro, Rus, Sabiote y Santisteban del Puerto.
En la campiña norte, Guarromán y Lopera.
Linares, ciudad proletaria que vota a la derecha
Quince municipios con población entre 5.000 y 20.000 habitantes completaron el cambio en Jaén, con presencia en comarcas muy variadas.
En la campiña y las estribaciones de la sierra están Alcaudete, Huelma, Jamilena, Mancha Real, Torredelcampo y Villatorres.
En la Loma de Úbeda, Navas de San Juan, Torreperogil, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo.
En la vega del Guadalquivir, figuran Arjonilla, Mengíbar y Marmolejo.
En las sierras orientales, Beas de Segura y Cazorla, cuya inclusión amplía el alcance de este grupo más allá del ámbito rural profundo.
Tres ciudades con población superior a 20.000 habitantes protagonizaron el cambio.
La más destacada es Linares, ciudad histórica del sector metalúrgico y del sindicalismo de izquierda que en 2022 favoreció al PP como primera fuerza en las autonómicas por primera vez.
Junto a ella están Martos, municipio con tradición aceitera socialista, y Alcalá la Real, capital comarcal cerca de Granada.

Los socialistas lideraron el Gobierno de la Junta de Andalucía d durante 36 años, mayoritariamente con mayorías absolutas.
Durante ese tiempo, el PSOE representaba los valores y la identidad propia del andalucismo institucional e identitario, según señala José Manuel Trujillo, profesor de Ciencia Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
El PSOE fue la fuerza predominante en Andalucía desde 1982 hasta 2008, alcanzando su mejor resultado en 2004.
No obstante, en 2012 comenzó a perder fuerza debido a casos de corrupción relacionados con Mercasevilla, ERE e Invercaria, mientras el PP se reorganizaba internamente y territorialmente.
Ese año marcó un punto de inflexión, reflejado en el primer empate real en las urnas entre ambas fuerzas, con el PP superando al PSOE por poco más de 40.000 votos.

«El trabajo de décadas del PP por incorporar el andalucismo da sus frutos«, afirma Toni Aira, profesor de Comunicación Política en UPF-BSM.
Aira explica que gran parte del éxito popular radica en transmitir «la idea de que defienden mejor los intereses de los andaluces que sus rivales».
“Aunque no exista un nacionalismo similar al de Galicia, Asturias o Cataluña, sí hay un andalucismo con un acento muy marcado«, añade.
En 2012, la Junta quedó en manos del socialista José Antonio Griñán, pero el PP obtuvo una victoria simbólica que se consolidaría seis años después.
El PP accedió al Gobierno andaluz por primera vez en 2018, con Juanma Moreno como presidente. Entraron en San Telmo pese a obtener su segundo peor resultado (20,7% de votos), gracias a un pacto con Ciudadanos y el respaldo de Vox.
Susana Díaz fue la primera gran rival derrotada por Moreno.
1996 2008 2012 2015 2018 2022
La clave en 2022 fue que el PP logró avanzar en dos ámbitos: en pequeños municipios agrícolas y en ciudades medianas con tradición socialista.
Municipios como Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra, en Sevilla, resultan esenciales, concentrando más de 220.000 electores en la provincia que más diputados aporta al Parlamento andaluz.
«El PP ha conseguido consolidar territorios y enfocarse en municipios estratégicos para corregir debilidades sufridas durante los 90 y 2000», señala Manuel Trujillo.
Linares y Arcos de la Frontera también juegan un rol parecido: son grandes núcleos fuera de las capitales y territorios clave para ganar los últimos escaños.

Además del tamaño del elector, muchos de estos municipios funcionan como cabeceras comarcales.
Utrera, Carmona, Puente Genil o Martos no solo destacan por sus electores, sino por su influencia sobre localidades cercanas, especialmente en provincias donde unos pocos votos pueden alterar la distribución final de escaños.
«En el PP sabían que parte de la debilidad estaba en la penetración del PSOE-A más allá de las capitales, que a su vez son propensas a la abstención. Gran parte del éxito del PP radica en trabajar ese voto diferencial que era necesario», añade Trujillo.
De la capital al municipio
Para penetrar en las pequeñas ciudades, el PP comenzó por ganar en las capitales.
Ya en 2012, lideró los resultados en las ocho capitales de provincia, un hito sin precedentes. «La ciudad siempre marca la tendencia y genera un efecto expansivo con el tiempo», añade Aira.
Aunque su primer triunfo ocurrió un año antes, en las elecciones generales de 2011.
«El PP ya ganó la convocatoria nacional y se calcularon las proyecciones de qué habría pasado si ese resultado se hubiera reproducido en autonómicas, lo que habría significado mayoría absoluta«, enfatiza Trujillo.
Sin embargo, el voto autonómico y nacional no tienen el mismo comportamiento.
Antes del 15-M, «la única alternativa para impedir un gobierno de derechas en Andalucía era votar PSOE o Izquierda Unida, como finalmente sucedió», advierte.
Los socialistas gobernaron en 2012 gracias a su dominio en municipios pequeños, liderando en 555 localidades frente a las 206 del PP. Destacaron en Sevilla, con victorias en el 85% de municipios, Jaén (82%) y Granada (65%).
Esa convocatoria fue la primera en la que las elecciones autonómicas se celebraron separadas de las generales. A partir de entonces, la participación bajó casi 12 puntos: del 72,7% al 60,8%.
La recesión de 2008 y los casos de corrupción en Andalucía facilitaron la entrada de nuevos partidos en 2015. Como en el resto de España, el bipartidismo perdió fuerza. La irrupción de Ciudadanos, Podemos y Vox restó 505.000 votos al PP y 110.000 al PSOE-A.
En las elecciones previas, el PP había sido la fuerza dominante en todas las capitales. En 2015, sin embargo, quedó segundo en Sevilla, Huelva y Cádiz.
Aún así, mantuvo el liderazgo en Granada, Almería, Jaén y Córdoba, y comenzó a consolidarse en Andalucía oriental, superando el 40% de votos en municipios de Almería y Granada.
Ciudadanos consiguió cerca de 370.000 votos y fue tercera fuerza en 45 localidades, principalmente pequeñas ciudades como Roquetas de Mar (Almería) o Espartinas (Sevilla). Vox quedó fuera del Parlamento.
Cádiz fue la única provincia que resistió el avance de la derecha.
2018, el año de la derecha
En 2018, el PSOE-A afrontó las elecciones confiando en la fragmentación derecha como ventaja. Pero perdió 14 escaños y no logró los 55 necesarios para gobernar, ni siquiera sumando con Adelante Andalucía. «Divide et impera», señala Aira.
Durante la campaña, los socialistas «favorecieron a Vox pensando que podría restar votos al PP«, subraya el experto. Pero la estrategia no funcionó.
El mapa electoral se volvió más heterogéneo y el PP perdió apoyos como primera fuerza.
Antes de la irrupción de nuevos partidos, el PP era segunda fuerza en 567 municipios; en 2018 perdió esa posición en 144.
Las provincias donde mantuvo presencia fueron Almería, Granada y Málaga.
La influencia de Ciudadanos se notó principalmente en Cádiz y Granada. En Cádiz ganó peso en ciudades como Sanlúcar de Barrameda —ciudad natal de Juan Marín— y en municipios cercanos como Jerez y Algeciras. En Granada, penetró en localidades cercanas a la capital donde dominaba el PSOE-A, como Armilla.
Vox quedó fuera de las tres primeras fuerzas en el 89% de municipios, pero aumentó votos y creció en capitales, aunque sin consolidarse como tercera fuerza.
De ahí provino el salto de 2022: la mayoría absoluta del PP con 58 escaños.
¿Se ha vuelto Andalucía conservadora?
La derecha ha logrado asentarse en Andalucía y surge la pregunta: ¿se ha tornado Andalucía conservadora?
«No sé si se ha vuelto de derechas, pero sí menos de izquierdas», comenta Trujillo con humor.
«El éxito de una opción política no tiene una única causa, y menos cuando alcanza mayoría absoluta», agrega Aira.
Ambos expertos atribuyen el avance de la derecha en esta región históricamente socialista a factores como el desgaste por casos de corrupción y a dinámicas propias de la política nacional.
«Los tiempos de Felipe González y sus mayorías absolutas son de otra época. Actualmente la política desgasta mucho, todo se expone más, hay mayor desfase y la gente se cansa antes», reflexiona Aira.
A esto se suma una menor fidelidad electoral: «Antes, ocho de cada diez ciudadanos tenían el voto decidido antes de la elección; hoy son cinco de cada diez», indica Trujillo.
La incorporación de otras generaciones también ha modificado el comportamiento electoral.
«No se trata ya de mayor o menor lealtad a la izquierda o derecha, sino de que hoy la gente se posiciona menos«, concluye Trujillo. «Más que indecisos, son menos fieles. Somos votantes más volátiles«.
Juanma Moreno llega al 17-M como favorito en todas las encuestas. La incógnita no es si gana, sino si logra los 55 escaños de la mayoría absoluta o se queda cerca.
La respuesta estará en esos municipios estratégicos de Sevilla, Córdoba y Jaén que hace cuatro años inclinaron la balanza a su favor.
Nota metodológica
Para la elaboración de este informe se utilizaron los resultados electorales facilitados por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía. El análisis parte del desglose municipal de las elecciones autonómicas entre 1996 y 2022, período de referencia para estudiar la evolución del voto en las distintas convocatorias. No se consideraron datos anteriores por la falta de desglose municipal previo a 1996.

