Las claves
Pedro Sánchez centró su discurso de clausura en Andalucía en los éxitos y la administración durante su mandato, remarcando sus casi 3.000 días como jefe de Gobierno.
Sánchez hizo escasas menciones a la candidata María Jesús Montero, pero mostró admiración hacia ella y deseó que alcance la presidencia de la Junta.
La campaña socialista en Andalucía se ha enfocado en proteger los servicios públicos, evitando discusiones controvertidas, mientras Montero ha tenido un escaso contacto directo con el público.
Montero ha contado principalmente con el respaldo de Sánchez y Zapatero a lo largo de la campaña, evitando coincidir con otros ministros y personalidades como Susana Díaz.
Pedro Sánchez concentró toda la atención en sí mismo durante el acto final de campaña de su candidata en Andalucía, María Jesús Montero. Apenas mencionó a la postulante ni la campaña regional, centrando su discurso en los «logros» de su gobierno y en asuntos polémicos nacionales e internacionales.
En el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla, Sánchez recordó que lleva «casi 3.000 días al frente del gobierno progresista»: «¡Qué transformación le hemos dado al país, para bien, eh!», exclamó. A partir de ese punto, su intervención fue un repaso de su gestión, recordando esos ocho años que lo convierten en el presidente con mayor permanencia en Moncloa desde Felipe González.
Desde la gestión de la crisis del Covid hasta la reforma laboral, abarcando energías renovables y su papel en la política internacional frente al «genocidio» en Palestina y la «guerra ilegal» en Irán, Sánchez abordó todos los temas y reiteró, como ha hecho en semanas anteriores, que «estamos a mitad del camino; estos ocho años han beneficiado a España y otros ocho más estarán por venir».
Sobre Montero expresó que «será un honor recibirla como presidenta de la Junta«. Sánchez destacó que siente por ella «no solo afecto sino una verdadera y sincera admiración: es tenaz, comprometida, trabajadora, alegre, con convicciones e íntegra».
Por su parte, la candidata socialista quiso agradecer el respaldo del presidente, quien ha visitado Andalucía hasta en seis ocasiones desde abril. Lo calificó como un «farol de la socialdemocracia mundial».
En este cierre, Montero reiteró los mensajes centrales de su campaña, con la sanidad y los servicios públicos como pilares. Aseguró que el PSOE ha llevado a cabo «una campaña limpia, sin insultos y centrada en propuestas. No hemos perdido tiempo en debates estériles ni hemos tenido que defendernos de las campañas de bulos y deshumanización«.
Durante quince días se desarrollaron actos electorales y encuentros con agentes sociales y asociaciones, aunque Montero mantuvo un contacto casi nulo con la ciudadanía. Fue una campaña sin novedades en la planificación, focalizada en la defensa de los servicios públicos y marcada en el tramo final por la controversia sobre la calificación de «accidente laboral» en la muerte de dos guardias civiles en Huelva.
Zapatero, otro apoyo clave para Montero
Además del presidente del Gobierno, Montero ha participado en diferentes eventos junto a José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos han sido sus principales aliados desde la precampaña.
No obstante, no coincidió con ministros que acudieron a Andalucía puntualmente para apoyar la campaña ni con la expresidenta de la Junta, Susana Díaz, que se incorporó a mitad de campaña. Durante estas dos semanas, Montero ha apelado al «orgullo» por el legado histórico del PSOE andaluz, elogiando y mostrando presencia junto a figuras destacadas como Manuel Chaves.
Incluso se preparó en precampaña un encuentro con todos los expresidentes socialistas de la Junta, el conjunto completo, para mostrar fortaleza en la región que anteriormente fue el bastión principal del PSOE. Este evento debió ser cancelado. Este domingo, el partido y María Jesús Montero se juegan, si no igualar aquel PSOE, no perder más terreno en la base electoral tras los 30 escaños obtenidos por Juan Espadas en 2022.

