
Con el uso diario de conectar y desconectar dispositivos, es habitual que los enchufes se aflojen y comiencen a moverse. Ante el temor de que se desprendan de la pared, o que representen un riesgo eléctrico en el hogar, muchas personas intentan repararlos, aunque suelen equivocarse en el proceso.
Esto se debe a la estructura de los enchufes, ya que entre los orificios donde se insertan los conectores del cargador existe un pequeño tornillo, al que muchos creen que basta con apretar con un destornillador para resolver el inconveniente. No obstante, tras unos días o semanas, el problema regresa.
Sin embargo, la raíz del problema no se encuentra en la placa externa. Para realizar una reparación efectiva y duradera, es imprescindible acceder al interior de la pared. Ese pequeño tornillo únicamente sirve para fijar la cubierta plástica a la pared por razones estéticas y de seguridad.
No está conectado a la estructura sólida ni al mecanismo interno que mantiene el enchufe adherido a la pared; en efecto, los electricistas profesionales indican que la solución definitiva es diferente.
El primer paso es cortar la alimentación eléctrica de la instalación. Seguidamente, con precaución, los especialistas recomiendan retirar la cubierta de plástico, lo cual mostrará el marco metálico que sostiene los contactos eléctricos.
Con el paso del tiempo y el uso frecuente, es probable que este marco se haya desplazado o girado respecto a su posición original, por lo que es fundamental recolocar el conjunto para que quede alineado correctamente en horizontal y vertical. Tras centrarlo, se debe volver a colocar la tapa, apretar el tornillo y verificar que ya no se mueve.

