Pronóstico del fenómeno «Súper El Niño» y su impacto potencial en el clima global

Un funcionario de meteorología de EE.UU. señala un gráfico de un huracán

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    • Autor, Redacción *
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 12 mayo 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

En las últimas semanas, las señales que apuntan a la posible llegada del fenómeno meteorológico El Niño este año han aumentado notablemente y, según ciertos modelos elaborados por expertos, existen condiciones que podrían dar lugar a un «Súper El Niño».

El fenómeno común de El Niño suele provocar un aumento en las temperaturas globales y generar más tormentas tropicales en determinadas zonas, mientras en otras predominan condiciones más secas.

Así, al hablar de un evento particularmente intenso, conocido popularmente como “Súper El Niño” o incluso “El Niño Godzilla”, es lógico que surjan preocupaciones.

No obstante, los científicos dedicados al estudio del clima comentan a la BBC que se debe actuar con precaución ante estas predicciones.

En la actualidad, persiste la incertidumbre sobre la severidad del evento y, por ende, sobre su impacto concreto en los patrones climáticos globales.

¿Qué señales existen y cuál es su significado?

El Niño y La Niña

El Niño y La Niña representan dos estados opuestos dentro del fenómeno natural llamado Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés).

Su nombre proviene de los pescadores de Perú y Ecuador que identificaban así a las aguas inusualmente cálidas que aparecían justo antes de la Navidad, momento en que celebran el nacimiento del Niño Dios.

Por su parte, La Niña se denomina así simplemente porque es la fase contraria.

Estos fenómenos no necesariamente se alternan y se identifican mediante la temperatura superficial del mar en el Pacífico central y oriental. Durante El Niño, estas aguas están más calientes, mientras que en La Niña se presentan más frías.

Su periodicidad oscila entre dos y siete años y suelen mantenerse entre nueve y doce meses, aunque en algunos casos pueden durar más.

La Niña más reciente se extendió entre 2024 y 2025.

Actualmente, las condiciones en el Pacífico se consideran “neutrales”, es decir, ni El Niño ni La Niña están activos.

Infografía sobre el fenómeno de El NiñoInfografía sobre el fenómeno de La Niña

"Súper El Niño"

Aunque la mayoría de los modelos climáticos prevén la formación de El Niño hacia finales de este año, persiste una considerable incertidumbre respecto a la fuerza que podría alcanzar y, por ende, al impacto en el clima y los patrones meteorológicos a nivel mundial.

Existen indicios de que este El Niño podría ser un evento de gran magnitud, al cual ciertos expertos llaman “Súper El Niño” o “El Niño Godzilla”.

El Centro de Predicción Climática de EE.UU. define este fenómeno a partir de temperaturas de la superficie del océano en el Pacífico tropical central que superan en +1,5 °C el promedio histórico, estimando que hay una probabilidad cercana al 33% de que ello ocurra entre octubre y diciembre próximos.

Los eventos denominados “Súper El Niño” son poco habituales.

Aunque a finales de 2023 se detectaron meses con un El Niño intenso, el último episodio prolongado ocurrió en 2015-2016.

Un mapamundi relacionado con la temperatura del océano durante El Niño

Aquel evento contribuyó a que 2016 fuera el año más caluroso hasta ese momento (superado más tarde por 2023, 2024 y 2025), además de registrar numerosos récords adicionales.

A nivel mundial, el nivel del mar aumentó, mientras que la extensión del hielo marino en el Ártico descendió muy por debajo de los promedios históricos.

Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (Ecmwf), comenta que la expresión “Súper El Niño” le resulta relativamente novedosa.

“Considero que este término fue acuñado para designar un evento de El Niño muy significativo, como los ocurridos en 1997-98 o 2015-16, cuando las anomalías superaron los 2 °C, por ejemplo en la región del Pacífico central”, explicó a la BBC.

De acuerdo con Stockdale, los modelos actuales sugieren que probablemente se presentará un El Niño de intensidad moderada, aunque algunos predicen que podría ser un episodio fuerte.

Un campo seco producto de la falta de lluvias

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¿Qué impacto llega a tener en América Latina y otras regiones?

No existen dos episodios de El Niño idénticos, aunque ciertos comportamientos climáticos tienden a ser más frecuentes cuando este fenómeno ocurre.

Los efectos más notorios suelen darse en las áreas próximas a las aguas cálidas del Pacífico, especialmente en países latinoamericanos del hemisferio norte como México y Centroamérica.

Cuando El Niño muestra alta intensidad, generalmente fomenta condiciones más apropiadas para la formación de huracanes en el Pacífico oriental y central, afectando a la región latinoamericana.

En contraste, el Atlántico suele experimentar temporadas de tormentas más tranquilas (salvo en 2023, que fue una excepción).

En América del Sur, naciones como Perú y Ecuador pueden enfrentar climas mucho más húmedos, con lluvias intensas e inundaciones severas.

Mientras que en el norte de Sudamérica, en la región cercana al Caribe y Atlántico, suelen predominar condiciones áridas.

En otras áreas, países del Pacífico occidental, tales como Australia, Indonesia y Filipinas, acostumbran a ser más secos de lo normal debido a El Niño.

La sequía y los incendios forestales pueden representar problemas serios en estas regiones.

Además, El Niño puede implicar efectos aún más amplios, como una temporada de monzones más débil en India y lluvias intensas durante el invierno en el suroeste de EE.UU.

A lo largo de la historia, se han registrado eventos devastadores relacionados con El Niño.

Entre 1876 y 1877, un intenso fenómeno de El Niño causó desastres naturales y una grave hambruna en diversas zonas del mundo.

Se calcula que más de 50 millones de personas fallecieron, principalmente en India, China y Brasil, debido a la interrupción en el suministro de alimentos.

Un hombre en medio de una inundación en Perú en 2017

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Kimberley Reid, científica atmosférica de la Universidad de Melbourne en Australia, considera que emplear términos grandilocuentes para referirse a El Niño es una «tontería».

Afirma que la fuerza del fenómeno no siempre se traduce directamente en la magnitud de los efectos en todas las regiones. Por ejemplo, en América podrían verse más impactadas las áreas cercanas a las aguas cálidas del Pacífico.

Mientras que para regiones como Australia, Asia y África, «las temperaturas superiores a lo normal en 0,5 °C, 1 °C o 2 °C en esa zona del Pacífico tienen menor relevancia que la mera presencia o ausencia del fenómeno de El Niño».

Para Reid, resulta fundamental considerar diversos factores que influyen en el clima local. «Si solo nos enfocamos en El Niño, no tenemos el panorama completo», puntualiza.

Ella suele compararlo con el índice de masa corporal (IMC): «Si observas el IMC de un culturista, podrías pensar que está obeso, aun cuando su porcentaje de grasa corporal es muy bajo».

Una imagen del globo terráqueo con marcas del calentamiento del Pacífico

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No hay garantías

Las predicciones sobre la fuerza de El Niño no siempre se concretan.

En 2017, por ejemplo, se pronosticaba la aparición de El Niño, que ocasionaría un calentamiento en las aguas del Pacífico.

No obstante, con el paso del tiempo, las condiciones cambiaron y finalmente se registró el fenómeno contrario, La Niña.

Reid señala que estos “fallos en predicciones” son infrecuentes, pero enfatiza que «aunque los modelos indiquen una alta probabilidad, no implica necesariamente que vaya a suceder».

“La historia muestra que hay que ser cautelosos con las predicciones hechas en marzo y abril, aunque parezcan confiables”, afirma.

El desafío de predecir El Niño entre marzo y mayo tiene un nombre específico: la “barrera de predictibilidad primaveral” en el hemisferio norte, o la “barrera de predictibilidad otoñal” en el hemisferio sur.

Stockdale indicó que las predicciones iniciales “suelen atraer atención”, pero no aseguran resultados concretos.

“Es importante entender dónde hay fundamentos sólidos para confiar y dónde persiste la incertidumbre, para interpretar de forma responsable los titulares sobre El Niño”, concluyó.

Reid recomienda recordar que expresiones como “Súper El Niño” o “El Niño Godzilla” generan mucho más interés que frases como “El Niño es incierto en esta época del año”.

Finalmente, remarca: “Estamos viendo fenómenos meteorológicos extremos con mayor frecuencia debido al cambio climático. Es esencial estar informados sobre posibles eventos y prepararnos actuando para reducir emisiones y limitar la probabilidad de estos acontecimientos”.

* Con información de Catherine Heathwood y Sarah Keith-Lucas, de BBC News.

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