Las claves
Fernando Grande-Marlaska no ha estado al frente de la ceremonia de jura de bandera de la 172ª promoción de guardias jóvenes, interrumpiendo una costumbre mantenida en años anteriores.
La falta de Marlaska en Valdemoro ocurre después de que fuera abucheado en la Academia de Baeza tras la muerte de dos agentes en Huelva.
El ministro explicó que su ausencia en Valdemoro se debe a que se encontraba en Palma, donde presidió la toma de mando del nuevo jefe superior de Policía en Baleares.
Tanto la falta en el funeral de los agentes fallecidos en Huelva como las recientes muestras de rechazo evidencian el descontento dentro de la Guardia Civil hacia la gestión ministerial.
Fernando Grande-Marlaska ha decidido este jueves alterar su acostumbrada relación con la Guardia Civil. Tras una semana complicada, marcada por la muerte de dos agentes en Huelva y un abucheo en Baeza, el ministro optó por no asistir a un evento en Valdemoro.
En el Colegio de Guardias Jóvenes tenía lugar la jura de bandera de la 172ª promoción. Marlaska presidía esta ceremonia desde 2022, con excepción de 2024, cuando el acto fue encabezado por el rey Felipe VI, aunque el ministro sí estuvo presente; había hecho de esta cita una constante en su calendario.
En esta ocasión, la dirección del acto correspondió a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.
El ministro se desplazó a Palma, donde encabezó la toma de posesión de José Antonio Puebla, el nuevo jefe superior de Policía en las Islas Baleares.
Este tipo de nombramientos regionales suele contar con la asistencia del director general de la Policía, algo habitual en años recientes con otros jefes superiores autonómicos.
No obstante, Marlaska suele participar únicamente en actos de alto nivel, como la toma de mando del director adjunto operativo (DAO), cambios en la Junta de Gobierno de la Policía o relevos en la dirección general de la Guardia Civil, los niveles más altos del mando.
Por eso llama la atención lo sucedido este jueves. No delegó, y el evento en Palma sirvió, en la práctica, como una excusa para evitar presentarse ante la Guardia Civil en Valdemoro, justo después del abucheo experimentado en Jaén.
El incidente tuvo lugar el miércoles en la Academia de la Guardia Civil de Baeza, cuando el ministro fue interrumpido con gritos y silbidos justo al expresar que estaba «dolido y rabioso» por la muerte reciente de dos agentes, ocurrida el viernes tras ser atropellados por una narcolancha frente a la costa de Huelva.
«Comprendo y comparto vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la pérdida en acto de servicio de Germán y Jerónimo», afirmó el ministro.
Entonces, el patio se llenó de silbidos que se prolongaron durante casi ocho segundos, lo que llevó a los organizadores a solicitar vía megafonía respeto y compostura hacia las instituciones y los alumnos en formación.
A este descontento, según relatan diversas asociaciones de guardias civiles a este medio, se suma la ausencia del ministro en el funeral celebrado en Huelva. Ni Marlaska ni Pedro Sánchez estuvieron presentes.
La explicación oficial para la falta del ministro fue la crisis sanitaria causada por el hantavirus.
En ese momento Marlaska ofrecía una rueda de prensa relacionada con el buque en cuarentena y, posteriormente, viajó a Tenerife para comparecer junto a Mónica García, Ángel Víctor Torres y el director de la OMS en el Puesto de Mando de Granadilla.
La secretaria de Estado de Interior y la directora general de la Guardia Civil asistieron al funeral, aunque la representación fue valorada como insuficiente, especialmente en plena campaña electoral en Andalucía.
En cambio, sí estuvo presente la candidata socialista andaluza, María Jesús Montero, quien fue recibida con abucheos.

