Las claves
José Ignacio García, candidato de Adelante Andalucía, combina activismo social, docencia y militancia política, con una trayectoria centrada en la defensa de los servicios públicos y la justicia social.
García reivindica la identidad andaluza y critica el tópico de que los andaluces son ‘flojos’, calificándolo de clasista y falso, defendiendo la laboriosidad del pueblo andaluz.
Su experiencia en el movimiento estudiantil, especialmente en la lucha contra la privatización de la universidad, marcó su toma de conciencia política.
Destaca la importancia de la intuición colectiva y la influencia de su entorno familiar en su pensamiento, además de mostrar autocrítica sobre errores comunicativos y la gestión de equipos.
José Ignacio García (Jerez de la Frontera, 1987) es uno de los rostros principales de Adelante Andalucía y el actual candidato a la presidencia de la Junta.
Ha sido parlamentario andaluz en dos legislaturas y portavoz; su perfil combina activismo social, docencia y militancia política, desarrollando su carrera desde espacios de movilización colectiva, especialmente vinculados a la defensa de los servicios públicos y la protección de derechos sociales.
Graduado en Psicología y orientador educativo de profesión, su discurso político gira en torno a la identidad andaluza, la justicia social y la crítica a lo que identifica como desigualdad estructural en la comunidad que aspira a liderar.
En exclusiva para EL ESPAÑOL, responde a un cuestionario en el que repasa los instantes que han moldeado su pensamiento, sus aprendizajes personales y su perspectiva sobre la política.
García identifica el origen de su conciencia política en una etapa muy específica de su vida: el movimiento estudiantil. Su mayor influencia en esta formación fue “la lucha contra la privatización de la Universidad”, una vivencia que, según relata, le permitió observar de cerca cómo «PP y PSOE transformaban la universidad en un negocio”.
En el ámbito personal, reconoce que su carácter ha influido notablemente en su trayectoria. Destaca que una de las cualidades que más le ha beneficiado es ser “bastante trabajador”, un rasgo que defiende sin reservas. No obstante, admite, en respuesta a este medio, una debilidad: “Me preocupo demasiado por ciertos asuntos”.
Su círculo familiar constituye el fundamento esencial en la formación de sus ideas. Ante la pregunta sobre quiénes han sido cruciales en su manera de entender el mundo, responde rápidamente: “Mi madre y mi padre, sin duda”. Refiriéndose a la influencia diaria, más allá de figuras públicas, políticas o intelectuales.
Entre las decisiones más significativas, García resalta una conexión con su labor profesional fuera de la política. Se siente especialmente satisfecho de “presentarme a las oposiciones para ser orientador educativo”, proceso que superó y en el que obtuvo plaza.
Una elección que refleja una vocación profunda, pues afirma que “me apasiona mi profesión”. Este vínculo con la educación, y particularmente con la defensa de la educación pública, es una constante en su discurso desde sus comienzos.
Dedicarse a la política, como suele pasar, ha implicado costes personales. Lo primero que ha debido sacrificar es el «tiempo libre». Añade con un tono irónico que también ha perdido “el pelo negro. Cada vez lo tengo más blanco”.
Respecto a cómo enfrenta fracasos o resultados negativos, García asegura que «tanto en triunfos como en derrotas yo entiendo la política de forma colectiva, lo que implica que cuando se obtienen buenos resultados no es solo mérito mío, y cuando hay fallos, tampoco responden únicamente a mis errores. Percibo la política desde una perspectiva colectiva y eso me mantiene con los pies en la tierra».
Pregunta.- ¿Qué estereotipo sobre Andalucía le resulta especialmente ofensivo?
Respuesta.- Me molesta el cliché de que somos flojos, porque considero que es un estereotipo que siempre han usado los poderosos contra los trabajadores y trabajadoras. Es un tópico clasista y falso, cuando realmente el mundo lo impulsan los trabajadores y trabajadoras, y Andalucía es una región muy trabajadora.
P.- ¿Qué error en comunicación ha cometido y qué lecciones obtuvo?
R.- En ocasiones he expresado cosas que pudieron entenderse de manera contraria a la intención, por eso aprendí a seleccionar cuidadosamente las palabras sin renunciar a decir la verdad.
Su pensamiento tampoco es fijo, y confiesa que ha cambiado de opinión respecto al uso de las redes sociales entre adolescentes. Al tratar un cambio relevante, menciona que antes «pensaba que la prohibición sin más era lo mejor, pero tras escuchar a expertas, comprendí que es preferible centrarse en qué tipos de redes sociales y en las multinacionales responsables que hacen un uso indebido de lo que podría ser una buena herramienta».
P.- ¿Qué planteamiento del ‘otro bloque ideológico’ considera que tiene algo de fundamento?
R.- La derecha ha utilizado la palabra libertad en su beneficio, y yo quiero reivindicar el concepto de libertad desde una posición de izquierda comunitaria y defensora de derechos colectivos.
Decisiones y equipos
Para tomar decisiones, García otorga un rol fundamental a lo que denomina “la intuición colectiva” al responder si lo que pesa más son la intuición, los datos o la presión política. «Cuando digo colectiva no me refiero solo a Adelante Andalucía como partido; también incluyo movimientos sociales, luchas y sindicatos que están en contacto con la realidad. Sin desestimar, por supuesto, los datos y análisis».
En la gestión de equipos, con aciertos y también fallos, defiende un método basado en la discreción frente a los segundos y el reconocimiento público a los primeros. Opina que los errores deben tratarse inicialmente en privado y de manera constructiva, mientras que los logros merecen celebrarse abiertamente. “Cuando las cosas salen bien las felicitaciones deben ser públicas”, resume.
P.- Con sinceridad, mencione una virtud y un defecto de los candidatos rivales.
R.- Juanma Moreno. Considero que tiene buena presencia. ¿Defectos? Se me ocurren muchos: miente, es un impostor y, sobre todo, gobierna para una minoría; respecto a María Jesús Montero, su virtud es que reivindica el acento andaluz. Su fallo es su política en el Gobierno del Estado.
Sobre Manuel Gavira (VOX), menciona que “no se me ocurre ninguna virtud”, y como defecto, señala que “es un racista”. De Antonio Maíllo (histórico de IU y candidato de la coalición Por Andalucía) destaca como punto positivo “su experiencia”, y como fallo que está “demasiado vinculado al PSOE”.
P.- Enumere un libro, una película y un referente cultural y político que hayan influido en usted.
R.- ‘Homenaje a Cataluña’ de George Orwell; en cine, ‘La Isla Mínima’ de Alberto Rodríguez; un referente cultural, Gata Cattana, y como referente político, Teresa Rodríguez.
P.- ¿Cómo le gustaría que la gente lo recordara dentro de 20 años?
R.- Como una persona íntegra que siempre estuvo al lado de la clase trabajadora andaluza.

