Las claves
La OMS y el ECDC identificaron un caso positivo de hantavirus en un pasajero del MV Hondius durante una parada en Cabo Verde.
El capitán de la embarcación no comunicó este positivo ni otros casos relevantes en la Declaración Marítima de Sanidad remitida al Gobierno canario, dejando vacíos los apartados sobre enfermedades y fallecimientos.
El pasajero estadounidense con resultado «positivo no concluyente» fue considerado positivo, evacuado y repatriado en aislamiento por las autoridades de EEUU.
La falta de información en los reportes generó conflictos políticos entre el Gobierno canario y el central, con acusaciones de ocultación de positivos y falta de transparencia en la gestión sanitaria.
Los cuatro especialistas de la OMS y el ECDC (entre ellos un epidemiólogo) detectaron un positivo por hantavirus en la escala de fondeo del MV Hondius en Cabo Verde. Sin embargo, el capitán lo omitió en el único informe que finalmente recibió el Gobierno canario.
La Declaración Marítima de Sanidad (DMS), a la que EL ESPAÑOL tuvo acceso en exclusiva, fue firmada por el capitán, el polaco Jan Dobrogowski, y por el médico del barco, el estadounidense Stephen Kornfeld, el jueves 7 de mayo a las 20:00 horas.
El documento presenta en blanco los campos destinados a reflejar las enfermedades del pasaje.
De hecho, la DMS niega explicitamente muertes no accidentales, descarta enfermedades infecciosas a bordo y niega categóricamente la presencia de «personas enfermas a bordo».
Esta omisión no se ajusta a la realidad. Pocos días antes de esa declaración, en Praia (Cabo Verde), un pasajero estadounidense fue sometido a dos pruebas PCR específicas para hantavirus.
Los resultados fueron «positivo no concluyente» en un laboratorio —que las autoridades estadounidenses calificaron como «positivo débil»— y negativo en el otro.
Aunque no fue desembarcado junto con otros enfermos, las autoridades sanitarias de EEUU decidieron tratarlo como positivo, desembarcarlo de forma aislada y repatriarlo bajo condiciones de aislamiento tras el fondeo frente al puerto de Granadilla de Abona (Tenerife).
Nada de esto se refleja en la DMS que, después de ser enviada al Ministerio de Sanidad y a la operadora Gibunco la noche del 7 de mayo, llegó al Gobierno de Fernando Clavijo al día siguiente, a las 17:55 horas insulares y sólo «tras mucha insistencia, llamadas, reuniones y mensajes», según fuentes del Ejecutivo canario.
En el formulario oficial, las casillas respecto a fallecimientos, enfermedades sospechosas y personas enfermas a bordo están marcadas con un «No» tajante. La tabla de casos, por completo vacía.
La razón de Clavijo
El parte oficial publicado por EL ESPAÑOL es el documento que debería certificar ante las autoridades españolas la situación sanitaria real del buque.
Sin embargo, no lo hace, al no incluir todos los casos previos, pese a que una anotación manuscrita en la hoja adjunta intenta limitar el periodo de observación: «Desde la evacuación médica en Praia a las 08:00 del 6 de mayo de 2026 hasta ahora, 7 de mayo a las 20:00, no se ha reportado ningún síntoma indicativo de una posible infección por hantavirus».
Este texto alude solo a esas 36 horas, posteriores a la evacuación de los enfermos en Cabo Verde. Pero el pasajero estadounidense ya estaba asintomático a pesar de su «positivo no concluyente».
Esa frase, advierten fuentes canarias, busca ser «formalmente correcta» si se interpreta literalmente: entre las 08.00 del día 6 y las 20.00 del día 7 no se detectaron nuevos síntomas a bordo.
No obstante, sostienen que refuerza la acusación de Clavijo sobre que «se ocultaron positivos a bordo» durante la travesía entre Cabo Verde y Canarias, una situación que él quiso impedir a toda costa.
Un documento incompleto
El problema radica en las respuestas al cuestionario sanitario. El modelo de la Organización Mundial de la Salud, recogido en la Orden SSI/200/2013, de 7 de febrero, que aprueba los formularios para uso médico en sanidad exterior, pregunta expresamente al capitán sobre tres aspectos:
Si alguien ha muerto a bordo por causas no accidentales; si ha habido algún caso de enfermedad infecciosa; y si hay alguna persona enferma al firmar el documento.
En las tres respuestas figura un rotundo «No». Sin embargo, el primer paciente del brote, un ciudadano neerlandés de unos 70 años, falleció en el ‘Hondius’ el 11 de abril frente a la isla de Santa Elena tras varios días con fiebre y síntomas respiratorios.
Su cuerpo fue desembarcado junto a su viuda el 24 de abril, antes de que se identificara el hantavirus como causa de muerte. Posteriormente, ella falleció y la autopsia confirmó el virus, informando al capitán para declarar la alerta sanitaria.
Además, al momento de la DMS, el pasajero estadounidense había sido sometido a dos PCR específicas que motivaron a su país a tratarlo como positivo, repatriarlo aislado y hospitalizarlo en una unidad de biocontención.
La DMS representa la pieza clave del marco legal del Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005).
Su artículo 37 obliga a los capitanes de buques con viajes internacionales a completar y entregar esta Declaración Marítima de Sanidad a la autoridad competente.
El documento debe completarse con información veraz sobre muertes, enfermedades sospechosas, número de enfermos, medidas tomadas y cualquier condición que pueda facilitar la propagación de enfermedades.
Con base en ello, el puerto decide si otorga el certificado de libre plática, imprescindible para permitir el desembarco y las operaciones en tierra.
La orden ministerial de Sanidad de 2013 aprobó el modelo oficial de DMS en su anexo XII, que reproduce el formulario firmado por el capitán del Hondius y establece que debe ser firmado por él y, si dispone, por el médico a bordo.
La responsabilidad legal sobre lo consignado o omitido recae en ambos.
Conflicto entre gobiernos
En las reuniones técnicas previas al fondeo en Granadilla, el Gobierno central se comprometió con el Ejecutivo canario a superar los requerimientos del RSI y a impedir que el buque arribara a costas canarias.
Tras negociar con la OMS y modificar su postura, en su primera reunión técnica con el Ejecutivo insular, Sanidad Exterior aseguró que el capitán enviaría DMS seriadas «al menos, 72 horas antes del fondeo en Granadilla, 48, 24 y 12 horas antes«, supervisadas «por técnicos de la OMS y ECDC» desplazados al buque.
«Sin embargo, sólo nos enviaron una», afirman las mismas fuentes.
Un mensaje interno de WhatsApp del Servicio Canario de Salud, al que tuvo acceso este diario, reflejaba la primera tranquilidad del equipo técnico de las islas: «Buenas tardes. Aunque teóricamente no estaban obligados a enviarnos estos informes si eran negativos, nos lo hicieron. Me comentan que continuarán enviándolos. Saludos«.
Pero nunca llegaron más, según esas fuentes. Desde entonces, Sanidad sólo remitió mensajes de texto tipo: «Dirección General de Salud Pública. 4º DMS Negativo», hasta cinco o seis veces, sin remitir formularios.
Mientras tanto, la tensión política entre el presidente Clavijo y la ministra Mónica García aumentó considerablemente.
El presidente canario acusó este martes al Gobierno de ocultar positivos y de conocer «desde el primer momento» la existencia de contagios en los pasajeros del Hondius.
Sustenta esto en que solo ahora, finalizada la operación y tras confirmarse que ese paciente dio negativo en una tercera PCR, aislado ya en Nebraska, el Gobierno informó sobre las pruebas realizadas en Cabo Verde.
La ministra, el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, lo comunicaron este martes.
Por su parte, la titular de Sanidad le reprochó que intentó “boicotear” la operación de desembarco y defendió un operativo «ejemplar» que, al reclamar, ha sido «reconocido por la OMS y países implicados».
Reuniones cargadas
Clavijo recuerda que la naviera solicitó un permiso de fondeo, no de atraque, y que su Gobierno exigió a Sanidad el compromiso de que el crucero no atracaría «bajo ninguna circunstancia» en el pequeño puerto industrial de Granadilla. Finalmente lo hizo, «porque la operación duró más de lo previsto».
Simultáneamente, el Ejecutivo insular denuncia que jamás recibió cinco documentos clave, requeridos «constantemente» en cada reunión:
«Ni el certificado de la OMS necesario para la operación en Canarias; ni las DMS prometidas; ni la información médica de los posibles pacientes para organizar su cuidado; ni una escaleta operativa cerrada; ni un protocolo logístico con el calendario de vuelos», enumera una fuente familiarizada con las reuniones.
«Incluso nos dejaron sin poder expresarnos en la reunión final, el sábado, porque llegaron los ministros para la rueda de prensa».
«El Gobierno estaba al tanto»
Con ese telón de fondo se comprende la afirmación más dura de Clavijo: «Esto demuestra por qué no quisieron hacer PCR en el barco, porque sabían que existían positivos que nos ocultaban».
El presidente canario choca frontalmente con la versión de Sanidad, que justifica la ausencia de pruebas a bordo alegando que «no había razones epidemiológicas ni capacidad técnica» para realizarlas, y que el prolongado periodo de incubación del hantavirus hacía poco efectivo un cribado en asintomáticos.
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La OMS y el ECDC permitieron que el paciente estadounidense permaneciera a bordo como contacto en vigilancia, sin reclasificar el estado del buque.
Por su parte, las autoridades estadounidenses optaron por considerarlo positivo, desembarcarlo con un bote aparte y evacuarlo en un avión distinto al del resto de sus compatriotas, protegido en una unidad de biocontención.
«Esto señala que el Gobierno español, en algún momento, estaba al tanto del positivo del estadounidense», sostienen en el entorno de Clavijo.
«No resulta creíble que el médico del barco, responsable clínico, y el capitán, responsable legal, firmen un documento con tales omisiones durante una crisis sanitaria global que afecta a más de 23 países, y que los técnicos de la OMS, ECDC a bordo y del Gobierno receptor no tengan conocimiento completo», añade una fuente del Ejecutivo canario, más comedida que el presidente, pero igualmente crítica.

