El vínculo entre el Gobierno central y el autonómico se encuentra deteriorado, con acusaciones mutuas, y el desafío de reestablecer la coordinación para recibir a León XIV

Existe un conflicto que se ha extendido a causa de la operación para desembarcar en el puerto de la Granadilla, en Tenerife, el buque MV Hondius: un enfrentamiento político. Ninguna mascarilla FFP2 ha logrado impedir el contagio de una crisis sanitaria provocada por el hantavirus. La relación entre el Gobierno central y el de Canarias casi requiere una cuarentena para eliminar los síntomas propios de una guerra institucional: desinformación, boicot, deslealtad, vergüenza, desconocimiento… son algunas de las señales que describen los protagonistas de ambos ejecutivos. Principalmente, ambas partes coinciden en que la prueba PCR política arroja un resultado positivo en «deslealtad».
España asumió directamente el operativo sanitario y logístico para el hantavirus tras una solicitud formal, el martes 5 de mayo por la tarde, de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde ese momento, la relación entre Madrid y Canarias ha estado marcada por el choque institucional y el debate sobre las decisiones tomadas. Desde la razón de realizar la operación en Canarias y no en Cabo Verde, hasta la negativa del gobierno autonómico para autorizar el fondeo del buque en la madrugada reciente, tras conocer que la operación se extendería hasta el lunes. «Clavijo no ha hecho más que obstaculizar este proceso», critican fuentes gubernamentales. «Ha complicado todo el procedimiento». El ejecutivo autonómico lamenta haber sido excluido de la toma de decisiones. «No hemos coincidido con el Gobierno, pero debemos relacionarnos con quienes ocupan cargos institucionales», señalan en referencia, sobre todo, a la ministra de Sanidad.
El gobierno canario denuncia un «agravio ultraperiférico» y Clavijo ha llegado a insinuar que Sánchez actuaba como un «colonialista» al imponer decisiones. «No comprendemos algunas de las declaraciones de Clavijo porque hemos mantenido un contacto constante y le hemos proporcionado toda la información», responde uno de los ministros que ha liderado esta operación sanitaria.
«La percepción actual es de deslealtad y falta de responsabilidad institucional», profundizan fuentes del Gobierno involucradas directamente. «En el fondo, sentimos tristeza, ya que ni el pueblo canario, ni la administración, ni el gobierno regional merecen proyectar una imagen que no se corresponde con su realidad. Canarias está preparada para afrontar esta situación, cuenta con un sistema sanitario público de alta calidad y haber transmitido una imagen contraria no aporta nada positivo».
En medio de este escenario de confrontación, se llevó a cabo el complicado desembarco de los pasajeros del MV Hondius. «Nos ha parecido innecesario el ruido político que se ha generado en torno a hechos evidentes. No lo entendemos. Han provocado desconfianza», explica el Gobierno refiriéndose a Clavijo y al ejecutivo canario.
En La Moncloa existe un fuerte enfado hacia el presidente canario. Pedro Sánchez, quien mencionó por primera vez la crisis del hantavirus ayer en un mitin del PSOE andaluz en La Línea, cinco días después no citó directamente a Clavijo, pero le envió varios mensajes. «La política no sirve para insultar ni para desinformar. Tampoco para alarmar, sino para resolver problemas a la población». Otro mensaje fue su llamado a la «lealtad institucional».
La negativa de Clavijo a permitir el fondeo del buque y a respaldar la teoría de que si hubiera roedores en la embarcación podrían llegar a tierra agotó la paciencia del Gobierno. «Pasamos mucha vergüenza al tener que explicar que los roedores no podrían nadar hasta la costa. Preparamos un informe serio para refutar su propuesta absurda. A pesar de ello, hizo caso omiso y lo divulgó en los medios. No lo podemos comprender».
La ruptura es tan profunda que la ministra García afirmó que el ejecutivo canario «fue invitado» y «no ha acudido al operativo. Hoy era el día para trabajar».
En este contexto institucional conflictivo transcurre la relación entre Madrid y Canarias. Una convivencia marcada por episodios complejos como la gestión de las llegadas masivas de migrantes a las costas canarias; la tutela de los 700 menores migrantes que solicitan asilo; o la próxima visita del Papa, prevista para el 12 de junio. Un desplazamiento que requiere colaboración conjunta en logística, protocolo, seguridad…
Precisamente León XIV hizo referencia ayer a la crisis sanitaria por hantavirus tras el rezo del Regina Coeli, elogiando la labor española y canaria: «Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius con los pacientes afectados por hantavirus. Me alegra encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las islas». Un mensaje de concordia en medio del conflicto.

