Un informe de BBVA Research destaca una transformación en las tareas y el empleo, más que una eliminación masiva de puestos de trabajo

La inteligencia artificial (IA) comienza a consolidar su presencia en el mercado laboral español, observándose ya los primeros ajustes en sectores con alta exposición a esta tecnología. Las áreas de programación y consultoría informática registraron una disminución de 23.400 trabajadores en el último año, a los que se suman otros 11.800 menos en telecomunicaciones, según el último estudio emitido por BBVA Research. En total, estas dos actividades han perdido más de 35.000 empleados.
Este dato resulta significativo, aunque requiere análisis cuidadoso. El propio estudio señala que no toda la reducción puede atribuirse a la inteligencia artificial, ya que una parte podría reflejar una normalización tras el alto incremento en contrataciones tras la pandemia. Sin embargo, sí indica un cambio en la manera de trabajar en estos sectores: ciertas tareas se están automatizando, algunos perfiles experimentan una menor demanda, mientras otros adquieren mayor relevancia en las compañías.
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Un ajuste tras periodos de contratación intensa
La reducción de empleo está concentrada en actividades estrechamente relacionadas con tareas digitales e informativas. Según el informe, los sectores de telecomunicaciones, programación informática y servicios de información disminuyeron su empleo un 6,4% en el último año. Estos ámbitos incluyen funciones susceptibles de estructurarse en procesos claros y repetitivos, justo el tipo de trabajo que la IA puede asumir o agilizar.
No obstante, esta disminución no indica una caída del sector tecnológico. Los datos reflejan una ligera pérdida de impulso tras alcanzar picos a finales de 2024, pero todavía mantienen niveles muy superiores a los previos a la pandemia. De acuerdo con la Contabilidad Nacional del INE, el empleo en información y comunicaciones se sitúa ahora 4,7 puntos por debajo de ese máximo, pero sigue un 36,6% por encima de finales de 2019. En la economía en general, el aumento desde entonces ha sido considerablemente menor, sólo del 11,6%.
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Por este motivo, el informe plantea que parte de la caída podría explicarse por una corrección tras años con crecimientos intensos en contratación. Además, resulta relevante la evolución de la productividad: el valor añadido por hora trabajada en información y comunicaciones permanece en niveles similares a los pre-pandemia, mientras que en el resto de la economía se observa un aumento del 2,7%.
Pep Martorell, físico y doctor en informática con especialización en IA y supercomputación, explica cómo las empresas españolas están integrando la inteligencia artificial y cuáles son los desafíos que implica para la fuerza laboral.
Menos tareas, menos vacantes y nuevos perfiles
El informe de BBVA Research subraya que la inteligencia artificial no produce de forma directa creación ni eliminación de empleos. Lo que cambia fundamentalmente son las tareas realizadas en cada puesto. Algunas funciones claramente definidas se automatizan rápidamente, mientras otras se vuelven más eficientes con la tecnología, particularmente aquellas que demandan experiencia, juicio, responsabilidad o interacción interpersonal.
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Este fenómeno puede impactar especialmente en los puestos iniciales en el mercado laboral. El análisis cita datos de Estados Unidos que indican una mayor vulnerabilidad de jóvenes trabajadores en ocupaciones afectadas por la IA. Específicamente, el empleo de personas de 22 a 24 años en sectores altamente expuestos habría descendido alrededor de un 12% en términos ajustados desde la llegada de grandes modelos de lenguaje como ChatGPT.
Según esta evidencia, el ajuste no se debe tanto a despidos masivos, sino a una menor reposición de puestos y a la eliminación de tareas que anteriormente servían para la formación interna. En síntesis, la IA no desplaza directamente a trabajadores, pero puede reducir ciertas oportunidades para quienes buscan su primer empleo o adquirir experiencia.
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El desafío para España: aplicar la IA junto a la formación
La relación entre la IA y el empleo no es lineal ni automática. El reporte pone como ejemplo el sector financiero, que también presenta alta exposición a esta tecnología, pero sigue generando empleo. En el último año, el sector incrementó el número de puestos en un 10,3%. Esta diferencia demuestra que la exposición a la inteligencia artificial no implica necesariamente pérdida de empleo, sino que también es crucial cómo las empresas se reorganizan y qué nivel de formación poseen sus empleados.
La adopción de la inteligencia artificial se acelera. En la Unión Europea, una de cada cinco firmas con más de diez empleados utilizaba IA en 2025, comparado con el 8% en 2023, y España se sitúa cercana a la media europea, según señala el estudio.
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El principal riesgo para España, según el informe, no es la implantación excesiva de la inteligencia artificial, sino su incorporación con escasa formación, limitada reorganización empresarial y una transición insuficiente entre universidad, Formación Profesional y el sector productivo.

