El Gobierno pone en marcha los seguros agrarios combinados y sus ventajas para la agricultura española

El plan dispone de 315 millones para bajar el costo de las pólizas de agricultores y ganaderos frente a sequías, heladas, granizadas, enfermedades y otros riesgos

Un agricultor andaluz subido en su tractor (Junta de Andalucía / Europa Press)

El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes al convenio entre la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA) y Agroseguro para la implementación de los planes de seguros agrarios combinados, el mecanismo con el que el Estado apoya a agricultores, ganaderos, acuicultores y propietarios forestales para proteger sus explotaciones ante daños causados por eventos climáticos, enfermedades u otros riesgos asociados a la actividad agraria.

Esta iniciativa forma parte del 47º Plan de Seguros Agrarios Combinados, correspondiente a 2026, que cuenta con una dotación de 315 millones de euros destinada a subvencionar una parte del coste de las pólizas. Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, resaltó que esta cifra representa “un 50% más” respecto a los fondos disponibles en 2020 para esta medida.

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Planas sostuvo que el seguro agrario es “probablemente uno de los instrumentos más relevantes” de la política agraria en España y lo definió como “un mecanismo de gestión de riesgos” diseñado para afrontar los desafíos que enfrentan agricultores y ganaderos, sobre todo relacionados con fenómenos climáticos extremos y el cambio climático. La finalidad es que el seguro sirva como respaldo económico ante pérdidas que, en muchos casos, pueden poner en riesgo la continuidad de la explotación.

Qué son los seguros agrarios combinados

Los seguros agrarios combinados consisten en pólizas pensadas para cubrir los riesgos que afectan a la agricultura, ganadería, acuicultura y explotaciones forestales. Integran un sistema público-privado en el que participan el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través de ENESA, las comunidades autónomas y Agroseguro, la agrupación de entidades aseguradoras encargada de gestionar estas pólizas.

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Su propósito es permitir que los productores protejan sus cultivos, animales o infraestructuras frente a daños fuera de su control. Entre los riesgos cubiertos se incluyen sequías, heladas, granizadas, inundaciones, incendios, vientos fuertes, enfermedades en el ganado o accidentes que puedan perjudicar la producción.

El sistema se actualiza anualmente mediante un plan que define las líneas de seguro disponibles, los periodos de contratación, las condiciones de cobertura y las subvenciones que pueden percibir los asegurados. De este modo, las coberturas se ajustan a las necesidades específicas de cada sector y a la evolución de los riesgos.

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Cómo funciona la ayuda pública

El beneficio principal para el sector agrícola es que el Estado asume parte del costo de la póliza. En otras palabras, el agricultor o ganadero no debe pagar el seguro en su totalidad, sino que recibe una subvención aplicada directamente al contratar la póliza, lo que reduce el costo final y facilita que más explotaciones puedan acceder a esta protección.

Posteriormente, ENESA reembolsa a Agroseguro la parte subvencionada, siguiendo los convenios y procedimientos establecidos para cada año. En la práctica, este sistema permite que la ayuda pública llegue al productor directamente, sin necesidad de adelantar la porción bonificada del seguro.

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En el plan de 2026, el Ministerio de Agricultura mantiene la asignación de 315 millones de euros, igual que en el año previo. Según la información oficial, las ayudas pueden cubrir un porcentaje muy significativo del coste del seguro, especialmente para agricultores profesionales, jóvenes en la agricultura y propietarios de explotaciones prioritarias.

En ciertos módulos, la subvención estatal mínima oscila entre el 45% y el 50% del coste de la póliza. Además, estas ayudas pueden ser complementadas con aportes de las comunidades autónomas, alcanzando en casos específicos hasta el 70% del valor del seguro.

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Una red de seguridad ante el clima extremo

Los seguros agrarios combinados han adquirido mayor relevancia en los últimos años ante el incremento de fenómenos meteorológicos adversos. Sequías prolongadas, olas de calor, tormentas severas, heladas anómalas o episodios de granizo pueden devastar una cosecha en cuestión de horas y generar pérdidas difíciles de absorber para muchas explotaciones.

Para el sector agrícola, este sistema actúa como una red de protección. No previene el daño, pero sí contribuye a compensar económicamente las pérdidas y a sostener la actividad productiva. Resulta especialmente valioso en un sector altamente vulnerable al clima y con márgenes económicos ajustados, donde una mala temporada puede impactar en los ingresos anuales y en la capacidad para invertir, saldar deudas o preparar la siguiente campaña.

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La importancia de este sistema también se refleja en el volumen de producción amparada. Según Luis Planas, el valor asegurado al cierre de 2025 rondó los 19.000 millones de euros en la producción agraria y ganadera global.

Qué daños pueden cubrir estas pólizas

La cobertura no se limita a grandes catástrofes. También abarca pérdidas parciales que disminuyen la producción, afectan la calidad de los cultivos o elevan los costos operativos, situaciones que inciden directamente en la rentabilidad de una explotación.

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La protección se extiende a la ganadería, donde los seguros incluyen cobertura para accidentes, enfermedades, retirada de animales fallecidos, pérdida de pastos o problemas derivados de condiciones climáticas específicas. En acuicultura y explotaciones forestales, el sistema dispone de líneas adaptadas a sus riesgos particulares.

El alcance de este sistema también se manifiesta en el valor asegurado. Según Luis Planas, al finalizar 2025 el monto asegurado alcanzó alrededor de 19.000 millones de euros en total para la producción agraria y ganadera.

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Adicionalmente, el seguro ofrece una respuesta más estructurada frente a los daños. En lugar de depender exclusivamente de ayudas excepcionales otorgadas tras eventos como sequías, heladas o tormentas, brinda una cobertura contratada anticipadamente y con condiciones definidas. Esto otorga a las explotaciones mayor previsibilidad y fortalece su capacidad para enfrentar campañas marcadas por la incertidumbre climática.

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