De Lamine Yamal con la bandera palestina y Szczesny usando un vaporizador: momentos destacados de la celebración del Barça tras conquistar La Liga

Los jugadores del Barça, subidos al autobús durante la rúa por las calles de Barcelona. En la celebración por las calles de Barcelona tampoco faltaron los cánticos dirigidos contra el Real Madrid, Vinicius, Arbeloa y el Espanyol.

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Barcelona se despertó este lunes inmersa en un ambiente triunfal, con un resplandor singular que solo las grandes conquistas imprimen en las calles. Tras el júbilo experimentado en El Clásico, la Ciudad Condal se paralizó por completo para acompañar al autobús de los campeones de Liga durante una jornada donde la conexión entre el equipo y su afición se prolongó cerca de 4 horas.

Desde la partida en las inmediaciones del Spotify Camp Nou, el ambiente estuvo cargado de energía; una multitud incontable de culés llenó calles clave como Numancia, Berlín y París, transformando el trayecto en un río azulgrana imparable que avanzaba entre el estrépito de los petardos, el humo de las bengalas y una lluvia constante de confeti que teñía el cielo vespertino.

El inicio de la rúa se caracterizó por su espontaneidad y ambiente festivo, donde el protocolo cedió ante la humanidad de un grupo que celebraba su primer gran triunfo conjunto. En la cubierta superior del autobús descapotable, los jugadores optaron por recargar fuerzas de una manera poco convencional pero muy genuina: cajas de pizzas, bandejas de donuts y helados circulaban entre risas y bailes.

Los jugadores del Barça celebran el título de La Liga.

Los jugadores del Barça celebran el título de La Liga. EFE

Incluso algunos futbolistas compartieron fuet, un detalle gastronómico local que funcionaba como provisiones para las largas horas que tenían por delante bajo un sol que quiso estar presente en la fiesta.

Los protagonistas de la celebración

Al frente de la comitiva, como si fueran capitanes de un navío en plena travesía, la dupla polaca atrajo todas las miradas y flashes. Robert Lewandowski y un Wojciech Szczesny totalmente desenfrenado encabezaron la fiesta desde la primera fila del autobús.

El portero, mostrando su habitual estilo relajado y rebelde, no dudó en ser captado mientras usaba un vaper con total naturalidad, devolviendo los saludos de la multitud con una amplia sonrisa.

Szczesny y Lewandowski comen helado durante la rúa de celebración del Barça.

Szczesny y Lewandowski comen helado durante la rúa de celebración del Barça. FC BARCELONA

A pocos metros, la diversión caótica continuaba: un balón de playa lanzado desde la calle se volvió el juguete favorito del grupo, que lo impulsaba de un lado a otro mientras evitaban las ramas de los árboles. Sin embargo, en medio de tanta euforia, también hubo espacio para una emoción profunda y personal.

Hansi Flick, el arquitecto principal del título, vivió una rúa con sentimientos encontrados. El entrenador alemán, que atravesaba el duelo por el reciente fallecimiento de su padre, recibió un gesto masivo de cariño que parecía aliviarlo. La afición, consciente del momento personal de su líder, no dejó de corear su nombre en cada rincón del trayecto.

Flick, dejando atrás su habitual sobriedad germana, se dejó contagiar por la magia del instante; se fundió con la multitud lanzando confeti y respondiendo a cada cántico con una mirada agradecida, demostrando que este barcelonismo es, hoy más que nunca, el refugio donde ha hallado consuelo tras su pérdida.

Cánticos dirigidos al Real Madrid

Al adentrarse en el centro de Barcelona, la banda sonora de la tarde adquirió tonos más intensos y reivindicativos. Lo que comenzaba como un murmullo lejano entre las personas en las aceras, acabó explotando en la cima del vehículo, con los jugadores siguiendo cada provocación rítmica de la afición.

El estruendoso «madridista el que no bote» hizo vibrar literalmente la estructura del autobús mientras toda la plantilla, desde los más veteranos hasta los nuevos, saltaba al unísono con miles de seguidores.

La rivalidad con el eterno adversario se mantuvo presente durante las más de cuatro horas del recorrido. No faltaron las expresiones clásicas como «Madrid, cabrón, saluda al campeón» o el irónico «cono, quédate» dirigido a Arbeloa, que se ha vuelto un habitual en estas celebraciones. También hubo espacio para la sátira actual con el cántico «Vinicius, Balón de playa», coreado con ironía mientras balones inflables sobrevolaban la comitiva.

No obstante, el tramo central de la rúa dejó las imágenes más simbólicas y sociales. Lamine Yamal tomó una bandera de Palestina lanzada desde la multitud y la mostró orgulloso desde lo alto del bus, un gesto que rápidamente se viralizó. Casi simultáneamente, Robert Lewandowski exhibió con fuerza una estelada, ganándose una ovación cerrada de los sectores más identitarios.

El momento culminante del orgullo local y la identidad del club lo ofreció Fermín López. El canterano, acompañado por la nueva generación de La Masía, acaparó protagonismo al recordar al Espanyol con un cántico que ya se ha convertido en historia de las rúas: «Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar, te tiramos Sarriá…».

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