Luis Figo y su incursión en moda de lujo, bienes raíces y una inversión de 15 millones de euros en galletas

Luis Figo, durante un partido de la selección portuguesa. El exfutbolista portugués representa un caso ejemplar de éxito tras su retiro, habiendo militado en el Real Madrid y el FC Barcelona.

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Luis Figo desarrolló una segunda etapa profesional tan destacada como la primera. Tras retirarse en 2009, el exinternacional portugués no se limitó a disfrutar del descanso, sino que amplió sus actividades hasta convertirse en empresario con intereses en sectores como la moda, el ladrillo, la alimentación y la minería.

Aunque su nombre sigue vinculado al fútbol, actualmente está presente también en inversiones, sociedades y proyectos que le han permitido mantener una posición financiera sólida.

Una de sus acciones más evidentes ha sido su incursión en la moda de lujo. Figo lanzó su marca LF, orientada a ropa y accesorios masculinos, con una imagen premium y un enfoque netamente comercial.

Esta estrategia se alinea con su perfil público: una figura internacional asociada durante años a la elegancia y al protagonismo mediático, capaz de trasladar esa imagen a un negocio propio.

No se limita a prestar su nombre, sino que busca crear una línea con identidad definida y perspectivas de permanencia.

También el ladrillo

Además, muestra interés por el sector inmobiliario. Figo ha invertido en propiedades y sociedades del ladrillo, principalmente en España y Portugal, donde ha gestionado parte de su patrimonio mediante diferentes operaciones.

Según diversas fuentes de los últimos años, estas inversiones le han reportado tanto ganancias como pérdidas, evidenciando que su enfoque ha sido dinámico y no únicamente conservador. En su caso, el sector inmobiliario es una pieza clave para diversificar su portafolio.

Sin embargo, una cifra que define claramente su nueva faceta empresarial es la relacionada con la alimentación. Figo forma parte de Elgorriaga Brands, la histórica empresa galletera en la que ingresó como accionista y que ha experimentado un notable crecimiento comercial.

Esta compañía ha alcanzado una facturación cercana a los 15 millones de euros, lo que sitúa al exjugador en un ámbito empresarial mucho más amplio de lo que podría suponerse. En este sector, Figo no actúa como una figura meramente decorativa, sino que integra una estructura con impacto económico real.

Su implicación no termina ahí. También está vinculado a inversiones en minería, a través de entidades como Damash Assets y Damash Minerals, así como a proyectos relacionados con imagen y consultoría deportiva.

Paralelamente, la UEFA lo incorporó como asesor de fútbol, función que le permite mantenerse conectado al deporte desde un enfoque institucional y estratégico. En resumen, Figo ha sabido capitalizar su reputación y encontrar múltiples vías para mantener su influencia.

La imagen definitiva es la de un exfutbolista que no se ancló en el pasado. Figo evolucionó de estrella del balón a un empresario presente en varios sectores, capaz de conjugar prestigio, inversión y visibilidad.

Su trayectoria es un claro ejemplo de cómo una exitosa carrera deportiva puede transformarse en un camino económico y profesional duradero.

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