Los 30 que desembarcaron en Santa Elena, los 82 pasajeros del vuelo hacia Johannesburgo, la expedición previa a la partida hacia Ushuaia…

Viernes 24 de abril de 2026. Después de 24 días navegando por el Atlántico Sur, el barco MV Hondius arriba a la isla de Santa Elena, situada a aproximadamente 4.500 kilómetros del destino final del crucero: Cabo Verde. A bordo transportan el cuerpo de uno de los pasajeros, el biólogo neerlandés Leo S., de 69 años, quien falleció en su camarote hace 13 días durante la travesía. El cadáver de Leo es desembarcado en Santa Elena —territorio británico de ultramar— junto a su esposa, Mirjam, también de 69 años, que desea acompañar la repatriación de sus restos hasta su lugar de origen, en la provincia de Frisia, Países Bajos.
Junto a ella, otros 28 pasajeros abandonan ese día el crucero en Santa Elena. El MV Hondius zarpó el 1 de abril desde Ushuaia (Argentina) con 114 pasajeros, a los que se añadieron seis más cuando embarcaron en Tristán de Acuña —ubicada entre Ushuaia y Santa Elena— el 15 de abril, fecha en la que Leo S. ya había fallecido. La tripulación estaba conformada por 61 miembros.
Ni quienes desembarcaron, ni los que permanecen a bordo del MV Hondius, ni las autoridades sanitarias conocían que la muerte inesperada del biólogo, ocurrida cinco días después de que comenzara a sentirse mal, fue causada por el hantavirus, dado que no se realizaron pruebas microbiológicas. Los pasajeros que dejaron el barco regresaron a sus países sin ser conscientes de la gravedad del virus, ni tomando precauciones. Se trata de siete personas del Reino Unido, seis de Estados Unidos, tres de Países Bajos —entre ellos el fallecido Leo S. y su esposa Mirjam S.—, dos de Canadá, dos de Suiza, dos de Turquía, uno de Alemania, uno de Dinamarca, uno de San Cristóbal y Nieves, uno de Nueva Zelanda, uno de Singapur, uno de Suecia y dos de origen desconocido, según datos proporcionados por la naviera y la OMS. Localizarlos para evaluar su estado y cuarentenarlos si fuera necesario se ha convertido en una prioridad. «Oceanwide Expeditions ha contactado a todos los pasajeros que desembarcaron», afirmó la naviera el jueves. «La OMS hizo un llamado a la responsabilidad de los pasajeros para que contacten con las autoridades sanitarias», agregó ese mismo día.
Uno de ellos, un suizo del que no se han revelado más detalles, fue plenamente localizado tras recibir un correo electrónico de la naviera informando a los pasajeros del incidente. Al presentar síntomas, acudió por su cuenta a un hospital en Zúrich. El miércoles pasado, las autoridades suizas confirmaron que se trata de otro caso de hantavirus.

El operativo de rastreo internacional incluye también la búsqueda de los 82 pasajeros y seis tripulantes del vuelo de la compañía Airlink en el que viajaron el cuerpo de Leo S. y su esposa el 25 de abril hacia Johannesburgo. Allí hicieron una escala para tomar otro avión de KLM con salida a las 23:15 con destino a Ámsterdam. Mirjam S. ya estaba a bordo cuando la tripulación, al observar su estado delicado y síntomas presentes, decidió que no estaba en condiciones de continuar el viaje. Fue ingresada en un hospital de Johannesburgo y falleció el 26 de abril, pocas horas después. Que una azafata del vuelo que tuvo contacto con ella esté hospitalizada en Ámsterdam con síntomas leves compatibles con hantavirus aumenta la sospecha de contagio entre los 374 pasajeros y 14 tripulantes de ese vuelo.
La OMS advierte sobre el hantavirus: «Es una enfermedad grave»
Además de la pareja neerlandesa, el 2 de mayo fallecería otro pasajero del MV Hondius, un ciudadano alemán, también por hantavirus. Además, otras tres personas con sospecha de hantavirus serán trasladadas esta semana desde el barco hasta Países Bajos: el médico del crucero, de nacionalidad neerlandesa; un británico y una alemana, esta última con contacto cercano con el tercer fallecido.

El listado de posibles afectados, que requieren ser evaluados, se amplía si se considera la expedición corta que realizó el MV Hondius antes de su partida definitiva desde Ushuaia. «Estamos trabajando para recopilar datos detallados de todos los pasajeros y tripulantes que embarcaron y desembarcaron en las distintas escalas del Hondius desde el 20 de marzo», indicó la compañía en un comunicado este jueves. Entre ellos, según noticiasdenavarra.com, se encuentra el buceador Luis Gorricho y otros ocho navarros. «Realizamos la expedición a la Antártida y parte del grupo pudo hacer inmersiones allí. El 1 de abril desembarcaron casi todos los pasajeros, junto con parte de la tripulación, y el barco continuó su ruta hacia Sudáfrica», detalló.

