El delantero francés, que este jueves se someterá a una resonancia para determinar su disponibilidad para el Clásico, ha sido el centro de atención desde la semana pasada.
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El nombre de Kylian Mbappé ha ocupado titulares esta semana por motivos poco relacionados con el fútbol.
Unas imágenes filtradas por paparazis en Cerdeña, donde el delantero francés pasó el fin de semana junto a la actriz Ester Expósito, fueron suficientes para desatar un acalorado debate sobre la implicación de la estrella del Real Madrid en el proyecto blanco.
No obstante, existen detalles relevantes que el ruido mediático ha tendido a opacar: el viaje fue acordado con el club, con la aprobación explícita del cuerpo médico, que facilitó las instrucciones necesarias para proseguir su recuperación fuera de Madrid.
La lesión muscular en el semitendinoso de la pierna izquierda, que sufrió el 27 de abril en el encuentro contra el Betis, mantiene al máximo goleador de La Liga al margen del calendario. No fue el único jugador que viajó ese fin de semana, aunque sí el único que atrajo la atención mediática.
Mbappé regresó a Madrid el domingo y el martes ya se entrenaba en Valdebebas a las diez de la mañana, realizando trabajo individual mientras sus compañeros gozaban de día libre. La imagen fue notable: el francés dirigía su mirada hacia el Camp Nou, en lugar de prestarle atención a las cámaras de los paparazis.
Desde su entorno emitieron un comunicado para AFP, rechazando las interpretaciones sobre su escapada. Lo calificaron como una «interpretación excesiva», describiendo al jugador como víctima de una campaña que se aprovecha de la frustración madridista tras una temporada llena de contratiempos.
Mbappé se realizará este jueves una resonancia magnética que determinará si estará disponible para el Clásico del domingo en el Camp Nou. Las sensaciones son positivas, aunque, si recibe el alta, probablemente empezará desde el banquillo debido al tiempo que ha estado sin competir.
Mbappé responde y se presenta como víctima de una campaña
El Real Madrid, en cambio, ha minimizado el asunto. Nadie pone en duda internamente el compromiso de Mbappé, que supera los 40 goles en todas las competiciones en esta temporada 2025/26.
Álvaro Arbeloa resolvió el tema en la rueda de prensa tras el partido contra el Espanyol con una respuesta clara: «Cada uno decide cómo emplear su tiempo libre, no es asunto mío«.
Mbappé no saldrá
La confianza del club en su estrella es absoluta, aunque desde el entorno del Bernabéu se reconoce que algunos aspectos de su imagen y manejo personal podrían mejorar. Se descarta de forma definitiva cualquier posibilidad de salida en verano.
Mbappé tiene contrato hasta 2029 con una cláusula de rescisión valorada en mil millones de euros. Lo mismo aplica a Vinicius Júnior, y el club mantiene una actitud optimista respecto a su renovación.
El Madrid tiene una estrategia definida: Mbappé y Vinicius forman las dos bases sobre las que se edifica el Madrid del futuro próximo, con Jude Bellingham como la tercera figura principal de este tridente de alto nivel.
La relación personal entre el francés y el brasileño es positiva —ambos han trabajado para fortalecer su vínculo dentro y fuera del terreno de juego—, pero en la cancha la química de esa dupla sigue siendo más una promesa que una realidad.
La temporada pasada coincidieron en 47 partidos y solo en ocho ambos anotaron en el mismo encuentro. Este año las cifras no muestran una mejora considerable en esa sintonía colectiva, a pesar de que Vinicius ha asistido con mayor frecuencia a Mbappé de forma individual.
Ni Carlo Ancelotti durante su etapa anterior, ni Xabi Alonso en su breve paso por el banquillo, ni el propio Arbeloa han logrado encontrar la fórmula para que esta pareja explote de manera estable.
Bellingham, Vinicius y Mbappé celebran un gol del Madrid. Reuters
Este es uno de los mayores desafíos que enfrentará el próximo entrenador del Real Madrid. La continuidad de Arbeloa está descartada, y el nombre que lidera las apuestas actualmente es el de José Mourinho.
Lo que el Madrid tiene claro es que el nuevo técnico debe aportar una solución concreta a la ecuación Mbappé-Vinicius-Bellingham. Sacar el máximo rendimiento a esta combinación de manera constante es una exigencia innegociable.
El club no puede permitirse otra campaña en la que las tres principales estrellas del proyecto brillen más individualmente que en conjunto.
Todo esto ocurre mientras el vestuario madridista atraviesa momentos de gran tensión interna. La eliminación en la Champions League ante el Bayern Múnich y la casi pérdida de La Liga han generado un estado que se describe como explosivo. Se reportan roces entre jugadores y una atmósfera grupal que no está en su mejor forma.
En este contexto, con el ruido externo afectando su imagen y el interno perturbando el vestuario, Mbappé ha optado por los hechos: madrugar para entrenar solo, acelerar su recuperación y enfocarse en el Clásico.
El Madrid responde con igual claridad: no hay dudas sobre su continuidad, ni fisuras en la confianza institucional. Kylian es, junto a Vinicius, la estrella destinada a liderar el nuevo ciclo blanco. El bloque está cerrado, y esta vez ambas partes lo han asegurado.

