Los principales organismos agrarios han considerado insuficiente la respuesta de la Comisión Europea, situando a las explotaciones agrícolas al borde del colapso

La seguridad alimentaria en Europa está atravesando una amenaza grave debido a la convergencia de factores que están tensando la estructura del sector primario. Los presidentes de Copa-Cogeca -la asociación que agrupa a agricultores y cooperativas de la UE- han señalado este miércoles que el margen de maniobra para evitar una crisis profunda es muy reducido.
El continuo aumento de los precios de los fertilizantes desde la invasión rusa a Ucrania, junto con el impacto reciente del conflicto en Oriente Medio —que ha incrementado los costos energéticos, del combustible, de los piensos y de la logística— ha generado una situación crítica en las explotaciones agrarias europeas.
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Una diferencia notable respecto al escenario provocado por la invasión rusa es que el alza de costes no solo incide en insumos como el gas o los materiales de embalaje, sino que se agrava por la competencia de productos importados que incumplen las normas exigidas a los productores europeos, tal como ha reiterado Asaja.
La respuesta de la Comisión Europea hasta ahora ha sido valorada como insuficiente por los principales organismos agrarios. Los mecanismos de apoyo existentes no compensan las pérdidas acumuladas, mientras que el avance del acuerdo con Mercosur amenaza con intensificar la competencia desleal.
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Asaja afirma que la entrada de productos procedentes de terceros países que evaden la normativa comunitaria supone una doble presión: aumenta la carga para los agricultores europeos y debilita los estándares en calidad, bienestar animal y condiciones ambientales. “No se puede exigir al productor europeo que cumpla con los estándares más estrictos globales y, al mismo tiempo, permitir la entrada de importaciones que no se ajustan a esos mismos criterios”, ha señalado la asociación.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para "proteger a los ciudadanos, apoyar a las pymes, al sector primario y por supuesto a la industria".
El plan europeo para el fertilizante
Además, la asociación se ha referido a la presentación, prevista por la Comisión Europea para el próximo 19 de mayo, de un Plan de Acción sobre Fertilizantes, considerándolo “una oportunidad para introducir soluciones efectivas”. Desde el sector destacan que este documento debe traducirse en medidas que alivien la presión a corto plazo, estabilicen los mercados de insumos a medio plazo y establezcan un marco estructural que garantice el futuro de un sector estratégico para la alimentación y la soberanía en Europa.
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En meses recientes, la activación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) ha puesto en primer plano el riesgo que representa el aumento de costos para el campo español y europeo, especialmente sobre la pérdida de competitividad de las explotaciones. Asaja ha alertado que el CBAM no debe evaluarse de forma aislada, sino en relación con el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS), un sistema que ya está repercutiendo directamente sobre industrias clave como la de los fertilizantes.
A esta regulación se suman otras medidas, tales como los aranceles de nación más favorecida a ciertos países (entre ellos Estados Unidos o Trinidad y Tobago), la imposición de barreras adicionales a productos de Rusia y Bielorrusia, así como los efectos acumulativos del Pacto Verde Europeo a través del aumento del coste del gas.
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La combinación de todos estos mecanismos reguladores ha intensificado un contexto de competencia global en el que los productores extracomunitarios operan bajo condiciones mucho más flexibles. Como resultado, ha habido una reducción de la capacidad productiva tanto en Europa como en España, junto con una creciente dependencia de las importaciones en un sector que antes se consideraba estratégico, añade la asociación.

El ETS y el riesgo para la seguridad estratégica europea
El diseño vigente del ETS, lejos de fortalecer la industria de fertilizantes en Europa, ha añadido un costo adicional en la producción que en la práctica debilita al sector y amplía la brecha competitiva frente a agentes externos. Desde Asaja destacan que el CBAM, concebido como un instrumento para nivelar las condiciones en frontera, solo cumplirá esa función si se revisa exhaustivamente el rol del ETS en el sector de fertilizantes.
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Además de la pérdida en competitividad y cuota de mercado, el debilitamiento industrial en este ámbito tiene consecuencias directas en la seguridad estratégica europea. A mayor dependencia externa de un sector clave para la producción alimentaria, menor es la capacidad de respuesta ante crisis internacionales, y mayor la vulnerabilidad de la Unión Europea ante posibles inestabilidades geopolíticas o interrupciones en las rutas comerciales globales.
El incremento de regulaciones y controles, cuando no se acompañan de una perspectiva estructural, conduce —según Asaja— a una reducción sostenida de la capacidad productiva en Europa y España, junto con una dependencia cada vez más marcada de las importaciones desde terceros países.
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Para salvaguardar la competitividad, autonomía y viabilidad del sistema agroalimentario en Europa, la asociación sostiene que es imprescindible “revisar a fondo y avanzar hacia la eliminación del ETS en el sector de los fertilizantes”. Sin un abordaje profundo del problema, el ámbito agrícola europeo estaría expuesto a riesgos crecientes tanto en términos de sostenibilidad económica como de seguridad en el suministro de alimentos.

