Sémper asigna a Feijóo cuatro responsabilidades clave de carácter nacional: vivienda, migración, prosperidad y buen gobierno

Aberto Núñez Feijóo, presidente del PP, junto a su portavoz nacional, Borja Sémper, este martes en Madrid. Las claves

Borja Sémper regresa al puesto de portavoz nacional del PP y establece cuatro ejes prioritarios para Feijóo: vivienda, migración, prosperidad y buen gobierno.

Sémper subraya la vivienda como la «auténtica prioridad nacional» y propone aumentar la construcción, reducir impuestos y eliminar regulaciones innecesarias.

Critica tanto a la izquierda por la migración sin control como a la derecha por la deshumanización, defendiendo soluciones equilibradas basadas en el humanismo y el reformismo.

Solicita recuperar la clase media y la ejemplaridad pública, enfatizando la independencia de los organismos y la gestión eficaz del Gobierno.

Desde su «fe inquebrantable en un futuro mejor», Borja Sémper cerró este martes la puerta a la enfermedad y, sin ceder a «la tentación» de retirarse, abrió la del portavoz nacional del Partido Popular: lanzó cuatro compromisos para «el primer día de gobierno» que sonaron más bien como tareas dirigidas a Alberto Núñez Feijóo.

Apoyándose en los elogios que el «jefe» le dedicó en los párrafos de presentación -que no leyó, sino pronunció con voz quebrada-, el político vasco se tomó la libertad de definir por sí mismo cuál es la «auténtica prioridad nacional… y que nadie se equivoque»: la vivienda.

Y las otras tres prioridades, advirtió (a todos, incluido Feijóo) son la inmigración, la prosperidad y «la más fundamental», la restauración del «buen gobierno».

Comentó, como de paso, que «el tiempo conviene no desperdiciarlo». Pero lo dijo con la credibilidad de quien sabemos que ha sufrido un duro cáncer. Por eso se sintió con la autoridad de asignarle deberes a Feijóo.

Nunca se sabrá si esas «cuatro prioridades que sé que afrontará desde el primer día en el Gobierno» coinciden en la mente de Sémper y de Feijóo porque uno es portavoz del otro, porque comparten visión o porque al presidente le agradan los audaces… siempre que le expliquen bien.

Pero Sémper se representó a sí mismo, en el retorno de su «largo túnel oscuro de 10 meses» viendo la política desde la perspectiva del enfermo de cáncer de páncreas, decidido a «no ceder a tonterías». Y sí a encabezar el «cambio que necesita España» y apoyar a «la persona en quien más confío para lograrlo».

En este desayuno informativo de Nueva Economía, no atacó explícitamente al PSOE ni a Vox, pero tampoco los dejó sin reproches. Les dirigió algunos calificativos, desde «impudente» hasta «extravagante».

Reprobó tanto que «un ministro diga que le da asco» el líder de la oposición, por Óscar Puente, como que «el líder de un partido insulte llamando ‘mierda’ al presidente del Gobierno», por Santiago Abascal.

«¡¿Pero cuándo hemos normalizado eso?!», expresó.

De ahí que la «auténtica prioridad nacional», según Vox, sea «el acceso a la vivienda», como plantea el PSOE.

Y esa fue precisamente la primera tarea que Borja encomendó a ‘Alberto’… a quien en varias ocasiones se refirió así al «jefe».

Tres valores

Antes de detallar sus propuestas sobre esos cuatro desafíos, Sémper recordó que, «como liberal», está convencido de que siempre «puede equivocarse, y que quien piensa distinto puede tener razón». Por ello, remarcó que la clave no está en consignas, sino «en los principios».

Estas tareas son las que son, en este momento en España, donde «a un lado y al otro» existen propuestas políticas «de división, relato y exageración», y las prioridades surgen de esos principios.

Sémper los definió interpretando lo que se deduce de su relación con Feijóo, quien le hizo «volver por segunda vez a la política». Según el portavoz popular, su «jefe» tiene «un proyecto político amplio, que responde a los grandes retos de los españoles». Primer valor.

Es decir, responde a la «incertidumbre, al temor al futuro, a la inseguridad frente a la vida«. Segundo valor.

O sea, que a la «decepción con unas políticas simbólicas que, en realidad, no resuelven los problemas de la clase media».

También al «auge de políticas radicales, dañinas y tóxicas, que ofrecen soluciones fáciles a problemas complejos y viven en la nostalgia de pasados que nunca existieron«.

Cuatro prioridades

El portavoz del PP estableció que «el derecho a una vivienda» conlleva mucho más que la simple accesibilidad a un inmueble. «Significa tener un hogar donde vivir, formar una familia, y construir un proyecto de vida autónomo y libre».

Y para ello, su partido desde el Gobierno «no solo reducirá impuestos», sino que también «suprimirá regulaciones absurdas», protegerá «a los propietarios», fomentará el alquiler y acabará con la okupación.

Pero, principalmente, «construiremos, construiremos, construiremos como si no existiera mañana», afirmó lanzando una mirada hacia Juan Bravo, vicesecretario, simultáneamente, de Vivienda y Hacienda.

La segunda prioridad, el desafío migratorio, lo calificó Sémper como «el gran asunto de nuestro tiempo». Y lejos de adoptar las posturas equidistantes del «moderado», criticó «a la izquierda de puertas abiertas sin control» y a una derecha que construye «muros elevados y deshumanización».

Llamó al PSOE y a Vox «populistas de uno u otro signo que alimentan el miedo». Sostuvo que ambos se equivocan, y que «existen evidencias de que ambos modelos son nocivos e inviable».

Por esto, planteó una alternativa basada en «el rigor y soluciones razonables», fundamentadas en «el humanismo, el reformismo y el liberalismo». Es decir, desde la dignidad del ser humano «dondequiera que nazca». Con la convicción de que «quien viva, trabaje y cotice, tiene iguales derechos».

Esto enlaza con la tercera prioridad, la «reconstrucción urgente de la clase media», una consecuencia y causa para «ser más prósperos». Según Sémper, el empobrecimiento progresivo de este sector ha alcanzado niveles preocupantes.

No solo por el lema de su partido, que dice «pagamos más y recibimos menos», sino porque hoy «es un reto mayúsculo iniciar un negocio», en un país donde el poder no lo valora, «sino que lo entorpece».

Por ello, enfatizó, toda la acción política de un Gobierno de Feijóo deberá centrarse en el «crecimiento y la prosperidad».

Y para que todo eso funcione, «la tarea más esencial» será «recuperar la institucionalidad, la ejemplaridad pública, el respeto y la educación».

En ese punto, bromeó, pensando en «ay de los ministros que nombre Feijóo», quienes no podrán ser «tuiteros ni candidatos», sino que «deberán gestionar». Y designar a personas «competentes» en los organismos públicos, renunciando a la «colonización» institucional y buscando la «independencia de los reguladores».

Porque si Sémper regresa es por la misma razón por la que alguien incluyó en la carpeta con los documentos de presentación a Feijóo una foto del portavoz en su convalecencia de estos 10 meses. «Porque la política es un honor, pero ningún privilegio, se viene a trabajar aquí… y el jefe es muy exigente».

Y aunque eran políticos quienes participaron en este desayuno, parecía que realmente lo creían al expresarlo.

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