Hijo de Robinho acusa a Neymar de agresión con una bofetada violenta y malos insultos

Robinho Jr. y Neymar, en un entrenamiento del Santos El conflicto ocurrió después de que Robinho Jr. humillara al exjugador del FC Barcelona con un regate durante una sesión de entrenamiento.

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Neymar vuelve a encontrarse en el centro de la polémica.

El atacante del Santos ha sido acusado por Robinho Jr., hijo del exfutbolista legendario Robinho, por una supuesta agresión ocurrida durante un entrenamiento en las instalaciones del Santos.

El suceso, que combina egos, jerarquías y tensiones en un vestuario ya presionado por los resultados, ha originado un conflicto que trasciende una simple pelea entre compañeros.

Los hechos tuvieron lugar en una práctica destinada principalmente a jugadores suplentes, el día siguiente a un encuentro oficial. En ese escenario, Robinho Jr., con 18 años, realizó una gambeta que dejó en ridículo a Neymar.

La acción, vista por el veterano como una falta de respeto en un ejercicio interno, fue el detonante de una reacción exagerada. Diferentes fuentes coinciden en que Neymar pidió al joven que bajara la intensidad y que, desde ese momento, la tensión escaló.

De acuerdo con la versión del hijo de Robinho, el incidente rápidamente pasó de lo deportivo a lo personal. En la notificación enviada al Santos, el jugador afirma que Neymar le hizo una zancadilla deliberada, lo hizo caer y, durante la discusión, le propinó «una bofetada violenta en la cara».

Además, se suman supuestos «insultos ofensivos» que acompañaron la agresión. Esta combinación de violencia física y verbal fundamenta la denuncia y explica por qué el asunto ha dejado el ámbito interno para avanzar al terreno legal.

Neymar protestando durante un partido del Santos.

Neymar protestando durante un partido del Santos. EFE

La familia de Robinho Jr. y sus representantes han tomado una postura firme. A través de una notificación extrajudicial, han pedido al Santos que abra una investigación interna, que entregue las grabaciones del entrenamiento y que informe sobre las medidas que se implementarán.

El documento establece un plazo de 48 horas y advierte que, si el club no responde, el jugador se reserva el derecho de rescindir su contrato alegando falta de condiciones básicas de seguridad. Esta posibilidad añade presión a una directiva ya cuestionada por su gestión deportiva.

El incidente también ha evidenciado fracturas dentro del vestuario. Mientras algunos ven a Robinho Jr. como un joven que ha llevado al terreno judicial una disputa de entrenamiento demasiado agresiva, otros critican a Neymar por abusar de su influencia dentro del grupo.

No es un detalle menor: el delantero volvió al Santos con la misión de liderar un proyecto de reconstrucción y su presencia condiciona no solo el juego del equipo, sino también la dinámica interna del club.

Actualmente, el Santos se encuentra en un delicado equilibrio. Cualquier resolución será interpretada como una declaración de poder: sancionar severamente a Neymar podría generar un choque con la estrella; minimizar el caso podría fomentar una sensación de impunidad entre los jóvenes.

El resultado dependerá en gran medida de las imágenes captadas por las cámaras y de la disposición de las partes a llegar a un acuerdo. Mientras tanto, el club observa cómo un incidente de entrenamiento se ha convertido en un escándalo que amenaza con condicionar la temporada.

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