Las claves
Feijóo plantea que Ceuta y Melilla obtengan en la Unión Europea un estatus comparable al de las regiones ultraperiféricas, lo que conllevaría una mayor financiación, protección jurídica y representación en la UE.
El PP ha promovido esta estrategia durante años, incorporándola en su programa electoral para los comicios europeos y presentando iniciativas en el Congreso y el Parlamento Europeo para avanzar en este objetivo.
Esta propuesta surge en un contexto diplomático delicado, con Estados Unidos sugiriendo negociar el estatus de Ceuta y Melilla y al mismo tiempo intensificando su apoyo a Marruecos.
Los presidentes de Ceuta y Melilla mantienen que la protección de ambas ciudades reside en su integración en España y Europa, reclamando un mayor compromiso por parte del bloque europeo.
Alberto Núñez Feijóo ha seleccionado Ceuta para conmemorar el Día de Europa, el próximo 9 de mayo. Esta elección no es solo simbólica: el PP lleva tiempo diseñando una estrategia para que esta ciudad autónoma y Melilla alcancen en la UE “un estatus equiparable al de las regiones ultraperiféricas”.
Es decir, más recursos, mayor respaldo legal y una voz más significativa en las instituciones europeas.
El anuncio tuvo lugar este lunes, en un contexto de elevada tensión geopolítica entre la Administración Trump en Estados Unidos y el Gobierno de Pedro Sánchez en España, con Ceuta y Melilla como punto central y una inesperada presencia de Marruecos en esta dinámica, impulsada por Washington.
Este medio ha reportado la preocupación existente entre diplomáticos de que la Administración Trump esté empleando la soberanía española de estas dos plazas africanas como un instrumento de presión contra el Ejecutivo de Sánchez.
El proyecto presupuestario del Departamento de Estado para 2027 incluye un sorprendente apartado donde se describe a Ceuta y Melilla como “ciudades bajo administración española” situadas “en territorio marroquí”, además de instar a impulsar “el diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatus” de ambas localidades.
El texto fue elaborado por el congresista republicano Mario Díaz-Balart, estrecho colaborador del secretario de Estado Marco Rubio, y fuentes diplomáticas en España lo interpretan como “una primera advertencia desde el Capitolio”.
Por tanto, la iniciativa de Feijóo llega en un momento oportuno, aunque no es ninguna novedad.
El Partido Popular ya había incorporado este compromiso en su programa para las elecciones europeas de junio de 2024. La candidata popular, Dolors Montserrat, se comprometió concretamente a “trabajar para que Ceuta y Melilla obtengan un estatus equiparable al de las regiones ultraperiféricas como Canarias, adaptado a la realidad específica de ambas ciudades”.
Las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea —Canarias, Azores, Madeira y los departamentos franceses de ultramar— cuentan con beneficios definidos: una mayor financiación europea, ayudas estatales reforzadas, ventajas fiscales y acceso preferente a los fondos de cohesión.
Proposición no de ley
Ceuta y Melilla, que son las fronteras terrestres exteriores de la UE con África, “a pesar de cumplir con todos estos parámetros para ser beneficiarias prioritarias de estas políticas, en la práctica no reciben ese trato preferente”.
Así lo explicaba el PP en una Proposición No de Ley que presentó en 2025 en el Congreso, en cumplimiento de ese mandato electoral.
El 28 de octubre, la Comisión Mixta para la Unión Europea avaló la PNL del Grupo Parlamentario Popular. El texto instaba al Gobierno a “promover ante el Consejo y la Comisión Europea que Ceuta y Melilla sean consideradas territorios prioritarios de cohesión, con igualdad en comparación con las regiones ultraperiféricas”.
Además, la iniciativa pedía al Ejecutivo enviar a la Comisión Europea una propuesta formal demandando la equiparación de Ceuta y Melilla a las regiones ultraperiféricas dentro del marco financiero plurianual 2028-2034, actualmente en negociación, argumentando su condición agravada por extra-peninsularidad y por ser frontera exterior de la Unión.
Y en caso de que la Comisión Europea rechazara esa fórmula, se propuso estudiar “la creación de una categoría adaptada a las particularidades de Ceuta y Melilla”.
Petición en la Eurocámara
La ofensiva se extendió también al Parlamento Europeo. En diciembre de 2025, la Comisión de Peticiones de la Eurocámara admitió a trámite la solicitud número 1448/2025, presentada por un ciudadano español.
El documento reclama que Ceuta y Melilla sean reconocidas como regiones ultraperiféricas bajo el amparo del artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE o, alternativamente, que se les conceda “un estatuto específico” amparado en el artículo 174 sobre cohesión territorial.
Sin embargo, los expertos legales advierten que incluir Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas en sentido estricto requeriría modificar el artículo 355 TFUE, que lista taxativamente aquellos territorios con dicho estatus. Esta reforma exige la unanimidad de los 27 Estados miembros y la ratificación constitucional en cada uno.
El camino que el PP considera más factible es el que contempla los artículos 174 a 178 TFUE, que regulan la cohesión económica, social y territorial y permiten reconocer desventajas estructurales sin alterar el Derecho primario de la Unión.
“Son España, son Europa”
En este marco se enmarca la decisión de Feijóo de acudir a Ceuta el 9 de mayo. Fuentes próximas al líder del PP indicaban este lunes, en conversación con este medio, que la motivación de la elección es clara: “Ceuta y Melilla son parte de España y, por ende, de Europa… y es el Día de Europa”.
La elección adquiere además una dimensión geopolítica relevante. El mismo documento del Capitolio que cuestiona la soberanía española sobre ambas ciudades reconoce a Marruecos como un “aliado histórico” de Estados Unidos, citando el Tratado de Paz y Amistad marroquí-americano de 1786, que constituye la relación bilateral más longeva en la historia de EEUU.
El proyecto presupuestario del Capitolio asigna, además, un mínimo de 20 millones de dólares para Rabat en concepto de financiación en seguridad nacional y otros 20 millones en ayuda militar.
Desde la perspectiva de los diplomáticos consultados, la situación es transparente: mientras se pone en duda la españolidad de Ceuta y Melilla, Marruecos se refuerza como pilar fundamental de la arquitectura de seguridad estadounidense en el norte de África. El control del acceso al Mediterráneo —históricamente motivo del interés estadounidense en bases como Rota y Morón— se utiliza como herramienta de presión política.
El presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, ha enfatizado que la respuesta a esta posible amenaza externa debe llegar a través de Europa.
“Nuestra garantía está en España y en Europa”, señaló en declaraciones a este medio. “Por ello, para beneficio general, es fundamental respaldar con firmeza y energía el avance del proyecto común europeo y el refuerzo de sus facultades políticas, diplomáticas y defensivas, evitando generar incertidumbre y desconfianza entre la población”, añadió.
Su homólogo en Melilla, Juan José Imbroda, también afiliado al PP, señaló directamente a Sánchez como responsable del contexto. “No me sorprende ese informe del comité de la Cámara de Representantes. Era algo esperado”, declaró en una entrevista con TreceTV.
“El señor Sánchez ha estado provocando a EEUU. Sin embargo, diría a la Administración Trump que una cosa es el presidente del Gobierno español y sus actos de deslealtad, y otra muy distinta es España”.

