Del contundente 4-0 inicial a las semifinales: la evolución del Atleti rumbo a Londres y su objetivo de disputar una nueva final de Champions

Griezmann, Simeone y el Emirates Stadium El Atlético de Madrid dirigido por Simeone vuelve tras siete meses al campo del Arsenal, ahora con una imagen renovada y la determinación de alcanzar la final en Budapest.

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El mismo escenario, el mismo adversario, pero dos plantillas muy diferentes. El Atlético de Madrid pisó el Emirates Stadium el 20 de octubre y se marchó con un contundente 4-0 que no dejó lugar a discusión.

Ahora, siete meses después, el mismo recinto albergará este martes el partido de vuelta de semifinales de la Champions League, con un conjunto rojiblanco que resulta irreconocible respecto al que salió humillado de Londres.

El 1-1 en el encuentro de ida disputado en el Metropolitano demuestra claramente que la transformación ha sido profunda. Aquí se cuenta la historia de ese cambio.

El Atlético de Madrid busca la final de la Champions League

Aquella visita en octubre fue un diagnóstico severo y sin paliativos. El Arsenal, en ese momento líder invicto del grupo de Champions, dominó a un Atlético sin rumbo, sin profundidad y sin capacidad para responder a la presión.

El Atleti se vio encerrado en su propia área durante gran parte del partido, sin poder salir con criterio, superado en las bandas y dominado en todos los aspectos del juego. Fue una noche para olvidar que, sin embargo, marcó un punto de inflexión.

El propio Simeone y su cuerpo técnico detectaron rápidamente la causa: al equipo le faltaba velocidad en las bandas, la defensa central no permitía una presión alta efectiva y Griezmann —que apenas disputó los últimos 18 minutos con el resultado ya definido— aparecía más como un suplente eventual que como un referente ofensivo.

Las incorporaciones en el mercado de invierno y decisiones internas completaron la transformación.

Comparativa entre el Atlético de Madrid del 4-0 ante el Arsenal y el de la vuelta de semis ante el Arsenal

Comparativa entre el Atlético de Madrid del 4-0 ante el Arsenal y el de la vuelta de semis ante el Arsenal EE

Pubill y Hancko modifican el ADN

La primera reforma es estructural y comienza desde atrás. La dupla de Pubill y Hancko en el centro de la defensa ha redefinido la base del juego rojiblanco.

Ambos centrales destacan por su rapidez, intensidad en el mano a mano y la capacidad para adelantar la línea defensiva hasta niveles que antes el equipo no alcanzaba.

En octubre, Hancko se ubicaba más como lateral izquierdo y sufrió con claridad ante las acometidas de Saka. Pubill, por su lado, solo había jugado 37 minutos en toda la Champions.

David Hancko y Marc Pubill, celebrando

David Hancko y Marc Pubill, celebrando Europa Press

Actualmente, son los dos puntos fundamentales sobre los que se sustenta la presión alta característica de este Atleti.

Defender en campo rival disminuye considerablemente los balones parados peligrosos cerca del área, una asignatura pendiente desde que el equipo encajó 18 goles en situaciones similares y una amenaza que destaca en un Arsenal que suma 25 tantos en estas condiciones.

En el partido de ida en el Metropolitano, el Atlético formó una defensa 5-3-2 que controló con eficacia las bandas del Arsenal.

El bloque mantuvo la organización, cerró líneas interiores y neutralizó al Arsenal durante casi toda la segunda mitad, aunque la defensa en balones parados sigue siendo un punto vulnerable que deberá cuidarse en el Emirates.

Ahora el peligro llega por ambos lados

El segundo cambio relevante ha sido la transformación en las bandas. En octubre, el Atlético dependía casi exclusivamente de Giuliano para generar amenaza exterior, pero la incorporación de Lookman en enero amplió las opciones del equipo de forma significativa.

En 18 partidos con el conjunto rojiblanco, el nigeriano ha participado en 11 goles, repartidos en siete tantos y cuatro asistencias. Con Lookman en la izquierda y Giuliano a la derecha, Simeone cuenta ahora con un equipo que obliga al adversario a defender en ambas bandas simultáneamente, sin claridad sobre el origen del peligro.

El análisis táctico del duelo de ida mostró cómo el Atlético se convirtió en un 4-4-2 con balón, ganando amplitud y verticalidad, y forzando a los laterales gunners a decidir entre seguir a los extremos o mantener la línea defensiva.

Ademola Lookman, en la ida de las semis de Champions League contra el Arsenal

Ademola Lookman, en la ida de las semis de Champions League contra el Arsenal Europa Press

Al aumentar la presión en la segunda mitad, la diferencia fue notable: el Arsenal se encerró en bloque bajo, cerró espacios y sufrió el acoso de una defensa rojiblanca que mereció más de un gol.

Griezmann, la clave del tesoro

El capítulo más inesperado de esta evolución tiene 35 años y un apellido francés. Antoine Griezmann pasó de ser un suplente irregular —empezaba en el banquillo en cinco de los once partidos previos al 4-0— a convertirse en el motor táctico e intelectual de un equipo que no funciona sin él.

Desde aquel encuentro de octubre, ha anotado 14 goles en los 37 siguientes, manteniendo un nivel físico que desmiente su edad.

Griezmann, entrenando en el Emirates Stadium con el Atlético de Madrid

Griezmann, entrenando en el Emirates Stadium con el Atlético de Madrid Europa Press

Previo al encuentro en el Emirates, Griezmann se mostró tranquilo ante los medios, consciente de lo que afronta. «Estoy deseando que llegue mañana, con mucha ilusión. Es un partido bonito para jugar y vivir», comentó.

También ofreció una reflexión que revela su madurez: «Hay momentos que crees que volverán y no ocurre. Ahora estoy más calmado, antes lo vivía con mucho estrés, pensaba demasiado. Ahora lo tomo con tranquilidad, sabiendo qué puedo hacer y centrado únicamente en eso».

Aunque ha perdido algo de velocidad con el tiempo, ha mejorado en posicionamiento, lectura del juego y timing para aparecer. En el Emirates, donde el Atlético deberá aprovechar cada transición, este «mapa del tesoro» será fundamental.

La duda con Julián, Giuliano y Sorloth

La mayor inquietud de la semana ha sido el estado físico de tres jugadores clave. Julián Álvarez, autor del penalti que igualó en la ida, sufrió un esguince de tobillo en ese mismo encuentro y fue baja en el partido del sábado contra el Valencia.

Este lunes entrenó junto al grupo en el césped del Emirates y todo apunta a que estará disponible. Simeone destacó su importancia: «El partido de ida fue excelente y deseo que mañana responda como requiere el compromiso. Conoce bien la Premier League y confiamos en que haga un gran partido».

Julián Álvarez, doliéndose en el suelo tras recibir un golpe

Julián Álvarez, doliéndose en el suelo tras recibir un golpe EFE

Con 10 goles y cuatro asistencias en la Champions, el apodado ‘Araña’ es el cuarto máximo goleador del torneo.

Giuliano Simeone también sufrió un golpe en la zona lumbar durante la ida y no terminó el partido. Sin embargo, el extremo derecho —clave en la banda por su resistencia y desequilibrio— trabajó normalmente este lunes y apunta a titular.

Por último, Alexander Sorloth no pudo calentar en el Metropolitano debido a molestias en los isquiotibiales. El noruego ya está recuperado y Simeone subrayó su valor: «Es fundamental para nosotros. Lo necesitamos mucho, ya sea 60, 45, 20 o 10 minutos».

Su altura, 1,95 metros, puede ser un arma clave frente a una defensa del Arsenal que también debe controlar el balón parado ofensivo rojiblanco.

Las únicas bajas confirmadas son Pablo Barrios y Nico González, ausencias significativas pero que el equipo ha sabido sobrellevar durante meses.

Fe… y un hotel más económico

Simeone arribó a Londres con la precisión fría de quien ha planificado cada detalle.

Al preguntarle por el cambio de hotel respecto a viajes anteriores a la capital inglesa —como el del 4-0 o la derrota ante el Tottenham en la vuelta— el técnico argentino restó importancia con una sonrisa: el nuevo alojamiento «salía más barato».

Diego Pablo Simeone, en rueda de prensa con el Atlético de Madrid

Diego Pablo Simeone, en rueda de prensa con el Atlético de Madrid Europa Press

Tras la ironía, había un mensaje directo: el Atleti no vuelve a Londres para ajustar cuentas del pasado, sino para disputar un partido de fútbol.

«Estamos seguros de lo que tenemos que hacer y confiamos plenamente», resumió el Cholo ante los medios. «Tanto jugadores como entrenador estamos ansiosos por que comience el partido. Quien rinda mejor tendrá mayores opciones de pasar y trataremos de potenciar nuestras fortalezas».

Después del 1-1 en la ida, donde el equipo dominó con autoridad la segunda mitad y tuvo opciones para ganar, Simeone ya había advertido con calma: «Tenemos un desafío extraordinario por delante: Londres, el campo del Arsenal, iremos a jugar con todo».

El Arsenal sabe que el Atlético que se enfrentará el martes no tiene nada que ver con el equipo humillado hace siete meses. El Atleti también conoce sus puntos débiles. Lo que está en juego es una final de Champions a 90 minutos de distancia.

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