Impacto de las acusaciones de narcotráfico de EE.UU. contra el gobernador de Sinaloa en la situación política de Claudia Sheinbaum

Sheinbaum

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    • Autor, Daniel Pardo
    • Título del autor, Corresponsal de BBC Mundo en México
  • 29 abril 2026Actualizado 30 abril 2026
  • Tiempo de lectura: 5 min

La situación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se ha complicado recientemente.

El miércoles pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) presentó una acusación formal por narcotráfico contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto con otros nueve funcionarios, incluyendo al senador oficialista Enrique Inzunza Cázarez.

En la extensa relación de desacuerdos entre México y Estados Unidos, nunca antes se había registrado que dirigentes en funciones y electos popularmente fueran acusados y buscados por las autoridades norteamericanas.

Rocha, quien refutó las imputaciones, ha sido durante décadas el aliado principal en Sinaloa del movimiento que llevó a Sheinbaum al poder, conocido como la Cuarta Transformación.

El exsecretario Andrés Manuel López Obrador lo integró a su coalición desde los años 90, y cuando en 2011 fundó el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ahora el dominante partido gobernante, Rocha fue la figura clave para consolidar la organización en Sinaloa.

Aunque no es la primera vez que Rocha se ve envuelto en un escándalo serio, hasta ahora el exsindicalista y exdocente de izquierda ha logrado mantenerse a flote, en parte gracias a su cercanía con AMLO.

Sin embargo, en esta ocasión el escándalo tiene un carácter distinto: no solo se trata de una acusación formal por parte de un fiscal estadounidense con acceso a información privilegiada, sino que se presenta justo en un momento delicado para la relación bilateral.

Mantener el equilibrio resulta complicado. En la conferencia matutina conocida como «La mañanera», Sheinbaum destacó este jueves la defensa de la soberanía mexicana: “Debe quedar claro que en ningún caso permitiremos la intromisión o interferencia de un gobierno extranjero en asuntos que competen únicamente al pueblo de México”.

Aunque afirmó que «no se protegerá a nadie que haya cometido un delito», también indicó que «si no existen evidencias contundentes, es evidente que el propósito de estas imputaciones del Departamento de Justicia (de EE.UU.) es político».

Actualmente, Sheinbaum enfrenta una negociación compleja con Estados Unidos sobre temas de seguridad, migración y economía. En estos días se está renegociando el Tratado de Libre Comercio (TMEC) entre México, Estados Unidos y Canadá.

La postura agresiva de Donald Trump ha representado numerosos retos para Sheinbaum, quien hasta ahora ha demostrado mantener la situación con “gran calma”, realizando concesiones significativas y enviando mensajes nacionalistas dirigidos a la población mexicana.

Cada vez que Trump sostiene que el crimen organizado domina México, Sheinbaum responde con mensajes conciliadores y amables que llaman a la «cooperación sin subordinación».

Ha sido un esfuerzo por equilibrar el pragmatismo hacia el norte con la defensa de la soberanía interna. Una dinámica que ahora enfrenta un importante impacto.

Sheinbaum, AMLO y Rocha

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«Vamos a continuar apoyando a Sinaloa»

Cuando Ismael «El mayo» Zambada fue engañado y trasladado a Estados Unidos para su detención, el cofundador y líder del Cártel de Sinaloa se dirigía, según indicó, a un encuentro con Rocha.

«El Mayo», al igual que los hijos de su antiguo aliado Joaquín «El Chapo» Guzmán, ya condenado, se declaró culpable en Estados Unidos y reconoció haber colaborado con políticos mexicanos.

Aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores respondió a la acusación del Departamento de Justicia de EE.UU. el miércoles alegando que “no cuenta con pruebas suficientes”, es probable que los testimonios de «El Mayo» y «los chapitos», entre otros narcotraficantes que buscan reducción de sentencias, formen parte de la evidencia.

Rocha afirmó el miércoles que “demostrará con firmeza” que los cargos “carecen de veracidad y fundamento”, calificándolos como “una calumnia dirigida a Morena y a nuestro principal referente político y mexicano destacado: el expresidente Andrés Manuel López Obrador”.

Esta semana, cuando se le preguntó a Sheinbaum sobre la cancelación de la visa estadounidense de Rocha, la mandataria respondió que desconocía tal situación.

Y en 2024, al preguntarle sobre una supuesta reunión de Rocha con «El Mayo», afirmó: «(Rocha) tiene un amplio respaldo popular en Sinaloa, es muy querido. Él dio su versión de forma directa y clara, y vamos a seguir apoyando a Sinaloa».

Desde la detención de «El Mayo», Sinaloa es testigo de una cruenta lucha entre facciones del Cártel de Sinaloa que intentan llenar el vacío de poder. Más de 2.400 personas han muerto y cerca de 2.000 han desaparecido.

El gobierno de Sheinbaum, junto con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha priorizado pacificar el estado y reportan una disminución en los homicidios.

A nivel nacional también se ha intensificado la lucha contra los cárteles. Se han logrado capturas destacadas: dieron de baja al narcotraficante más buscado, arrestaron a su posible sucesor, desarticularon cientos de laboratorios y arrestaron a miles de sospechosos.

Todas estas medidas buscan aliviar la presión proveniente de Washington, pero la capital estadounidense aún demanda más.

Capturan al Mayo

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El periodo más complejo

La dificultad para Sheinbaum no proviene solo del norte.

El amplio, complejo y poderoso partido Morena parece cada vez más complicado de manejar para la presidenta, quien ha tenido que realizar cambios en las dirigencias del movimiento para contener las disidencias de quienes critican la aparente cercanía con Washington, entre otras cuestiones.

Desde su llegada al poder, estaba claro que la ausencia del fundador del partido, AMLO, representaría un desafío para Sheinbaum, cuya formación es más técnica que política, y la acusación del Departamento de Justicia ocurre justo cuando esta tensión está en su punto más alto.

La semana pasada, dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) murieron en el estado de Chihuahua en un incidente reportado como un accidente tras operativos de desmantelamiento de laboratorios de drogas, en los cuales supuestamente no participaron.

Sheinbaum afirmó desconocer la presencia de esos agentes en el país y recordó que la ley prohíbe la intervención de agentes extranjeros en operativos dentro de México.

Más allá de la información escasa que se ha dado a conocer, este caso evidenció que Sheinbaum no controla ni la agenda de los gobernadores mexicanos ni la de Trump en México.

Confirmó, en definitiva, lo que el caso Rocha termina por certificar: Sheinbaum está entre la presión que ejerce Washington y las expectativas nacionalistas de la base de Morena.

No puede defender a Rocha sin pagar un costo diplomático ni puede sacrificarlo sin sufrir un costo político interno.

Una tormenta de esta magnitud al mismo tiempo dificulta mantener el equilibrio.

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