Giuliano, hijo de Simeone: relatos sobre críticas por ser hijo del entrenador desde los 12 años jugando

Giuliano Simeone, junto con su padre. El futbolista del Atlético de Madrid cumple con las indicaciones de su padre, y la exigencia permanece incluso cuando no están en el campo.

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Hace algunos meses, Giuliano Simeone compartió cómo es la convivencia con su padre, Diego Pablo Simeone, alejados del foco mediático y el banquillo. El delantero del Atlético de Madrid ofrece un retrato cotidiano donde la exigencia del técnico argentino va más allá del terreno de juego.

En una entrevista realizada en 2025 para la Cadena SER, el jugador recordó una escena significativa: «Cuando vivía con mi padre, a las 8 de la mañana ya estaba con el iPad viendo vídeos y preparando formaciones mientras tomaba el zumo de naranja y utilizaba los cubiertos».

Giuliano destaca que el análisis táctico acompaña a su padre a cualquier momento del día, incluso en los momentos familiares. «Estábamos desayunando o comiendo, y él seguía con el iPad repasando vídeos», compartió, evidenciando la integración del estudio del juego en su rutina diaria.

A su parecer, esa dedicación es clave para la consistencia competitiva que han mostrado sus equipos a lo largo de los años.

El delantero no duda al describir la personalidad profesional de su padre: «Es un entrenador con altas exigencias, que maximiza el potencial de sus jugadores y se entrega completamente para su mejora».

Giuliano Simeone celebra el gol marcado ante el Barça.

Giuliano Simeone celebra el gol marcado ante el Barça. Reuters

No obstante, también establece un límite claro entre la faceta del entrenador y la del padre. En el hogar, afirma, la relación está exenta de la presión por obtener máximos resultados: «Como padre es una persona común, que cuida de sus hijos y les ofrece todo lo que está a su alcance».

Esa división se mantiene en el ámbito del club. «Al entrar en el Cerro del Espino, él es el entrenador y yo un jugador. El jugador siempre acata lo que indica el entrenador», explicó.

Afuera de ese ambiente, el fútbol sigue presente en la familia, donde comparten análisis y puntos de vista a través de un grupo en WhatsApp. «En la familia somos muy aficionados al fútbol», reconoció.

En el aspecto deportivo, Giuliano evalúa su desarrollo reciente y señala que su avance más notable ha sido en el plano físico, resultado del entrenamiento con el Atlético de Madrid. «Creo que mejoré físicamente gracias a entrenar allí, donde cuentan con preparadores de primer nivel que te llevan al máximo», explicó.

Su plan a seguir

El delantero además destaca el aprendizaje que implica compartir vestuario con jugadores de alto rendimiento, una vivencia que le ha permitido perfeccionar aspectos técnicos y entender mejor el juego. «Poco a poco me siento mejor y quiero alcanzar mi versión óptima», aseguró.

Sus objetivos están claros: consolidarse en el cuadro rojiblanco. «Estoy muy satisfecho de formar parte del Atlético. Espero estar aquí muchos años», manifestó, evidenciando su fidelidad con el club.

El vínculo con la entidad madrileña tiene raíces profundas. Desde pequeño ha estado vinculado al Atlético y recuerda el antiguo estadio. «Al Calderón habré ido desde los ocho años», rememoró.

En esa época, la proximidad con los jugadores le parecía casi inalcanzable: «Era una locura para mí la cantidad de jugadores que había. Imagínate jugar ahí, me parecía imposible».

Durante esos años, incluso fue recogepelotas en algunos partidos, una experiencia que le permitió conocer el fútbol profesional desde adentro, aunque sin pensar que algún día integraría el primer equipo.

«Ni siquiera imaginaba que estaría en el Atlético. Vivía en Argentina y no me planteaba vivir ni jugar en España», confesó.

Simeone abrazando a Giuliano.

Simeone abrazando a Giuliano. Europa Press

Uno de los desafíos en su carrera ha sido sobrellevar el peso de su apellido. Giuliano reconoce que al principio debió enfrentar comentarios que ponían en duda su lugar en el campo.

«Cuando jugábamos con 12 años me señalaban que jugaba solo por ser hijo de mi padre», recordó. Con el paso del tiempo, ha aprendido a sobreponerse a esas palabras: «Procuro desconectarme bastante de lo que se dice».

Su estrategia ha sido dedicar su energía al trabajo para demostrar su talento en el terreno. En este sentido, recalca que nunca ha recibido ningún trato preferencial. «Sé que no me van a regalar nada», concluyó.

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