La confrontación interna divide a las bases, mientras que uno de cada cuatro votantes considera a la portavoz Manuela Bergerot como su líder.

Más Madrid eligió una semana complicada para fracturarse: a un año de las elecciones, y con el Primero de Mayo y el Dos de Mayo—fechas clave para la izquierda—en la agenda política inmediata, Mónica García y Emilio Delgado protagonizaron un enfrentamiento en prime time. La discusión del pasado lunes sobre el modelo de primarias es un reflejo de la lucha interna por el control del partido con vistas a competir electoralmente contra Isabel Díaz Ayuso en 2027.
Cinco días después de esta colisión pública, la formación continúa evaluando las consecuencias. Ambos líderes, tras cortar todo contacto, han intentado reabrir el diálogo recientemente para limitar el daño a la imagen del partido. Sin embargo, la división en las bases derivada de este conflicto ya parece irreversible. Así lo confirma la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, que ha medido el sentir de los votantes en medio de la mayor crisis interna de la organización, evidenciando la aparición de corrientes contrapuestas.
Ante la pregunta «¿Quién considera usted que sería el mejor candidato de Más Madrid en las próximas elecciones autonómicas?», los partidarios de la formación se fragmentan: un 40,8% opta por la ministra Mónica García, quien el pasado sábado mostró su intención de regresar a la política madrileña para enfrentarse a Ayuso en las urnas; mientras que un 30% se inclina por el diputado Emilio Delgado, que defiende no «restringir» la participación en las primarias.
La fractura va aún más lejos, ya que uno de cada cuatro electores (25%) considera que la candidatura debería estar encabezada por la portavoz que cada jueves confronta a Ayuso en la Asamblea: Manuela Bergerot. Aunque Bergerot está alineada con García, lo que implica que casi dos tercios de los votantes de Más Madrid (65,8%) respaldan una continuidad en la línea de liderazgo para la campaña venidera. Dicho de otro modo, un tercio de sus adherentes demanda un cambio.
En definitiva, el futuro del partido recaerá en las manos de la militancia que más «participa en la vida orgánica». Esto significa que sólo aquellos afiliados que hayan asistido al menos a tres actos en el último año estarán habilitados para votar en las primarias.
Este mecanismo, implementado hace un año en los estatutos y avalado por las propias bases, ha generado tensiones en el partido durante los últimos meses. Los partidarios de Delgado critican que este sistema, al conceder automáticamente el voto a trabajadores y cargos electos, beneficia al aparato y «jerarquiza» a la militancia: «En el mejor escenario, votarán mil afiliados».

