
Tras permanecer más de 1.600 años sumergidos en el mar Mediterráneo, un equipo de arqueólogos del proyecto Pharos ha conseguido recuperar, luego de años de exploraciones submarinas, 22 imponentes bloques de piedra vinculados al legendario Faro de Alejandría.
Levantado en el siglo III a.C., este faro constituyó un elemento esencial para la civilización durante varios siglos antes de su destrucción. Actualmente, sus restos, dispersos en el fondo marino, están siendo meticulosamente estudiados y catalogados.
Los fragmentos extraídos consisten en bloques que pesan entre 70 y 80 toneladas, lo que evidencia la enorme escala de la estructura original. Por la forma de estos bloques, los arqueólogos consideran que podrían formar parte del arco de entrada del faro.
Aunque se conoce la existencia de estos vestigios desde 1968, es ahora cuando, por primera vez, se ha logrado sacar del lecho marino una parte significativa de estas construcciones. En más de treinta años, los investigadores han identificado y clasificado más de 3.300 artefactos, incluyendo esfinges, obeliscos, columnas y bloques de granito.
El proyecto va más allá de la simple recuperación; cada uno de los elementos se somete a escaneos precisos mediante fotogrametría, permitiendo a los expertos elaborar modelos digitales detallados. Esto posibilita armar un rompecabezas digital para intentar reconstruir el faro.
Al integrar toda esta información, el equipo aspira a crear una reconstrucción fiel y exacta de cómo era la estructura en su época de esplendor.

