Higuaín a los 38 años: su dedicación al pádel, aspiraciones como mental coach y la historia detrás de la foto viral

La imagen viral de Gonzalo Higuaín con un aficionado El exdelantero del Real Madrid y de la selección argentina ha regresado al foco público debido a una fotografía capturada con un seguidor en Miami.

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Gonzalo Higuaín lleva más de tres años alejado del fútbol profesional y ha desarrollado una vida completamente distinta a la que tuvo como goleador de primer nivel.

Con 38 años y residiendo en Miami, el ‘Pipita‘ se ha apartado del bullicio del vestuario, de las redes sociales y de la atención mediática, dedicándose ahora a jugar al pádel, a sus proyectos personales y a una profunda reflexión sobre la salud mental en el ámbito deportivo.

Lejos de las tensiones que marcaron su tiempo en la selección argentina y en clubes como Real Madrid, Nápoles o Juventus, el exdelantero parece haber hallado un equilibrio que nunca pudo disfrutar por completo durante su carrera.

Su vida diaria transcurre en Florida, donde reside junto a su pareja e hija y ha establecido una rutina sencilla: rodeado de familia, amistades y deporte, en un ambiente alejado de los flashes. Cerró sus cuentas en redes sociales y renunció a todo aquello que implicara exposición constante.

En ese nuevo escenario apareció el pádel, inicialmente como un pasatiempo y pronto transformado en una auténtica afición. Higuaín compite en torneos locales, entrena varias veces a la semana y se le puede ver en clubes de la región como un socio más, sin distinciones ni seguridad privada.

Aunque el balón fue reemplazado por la pala, su espíritu competitivo perdura, adaptado a un ambiente mucho más relajado.

Este cambio de vida no se entiende sin el desgaste psicológico sufrido durante años. Higuaín ha reconocido que las críticas y el señalamiento tras las finales perdidas con Argentina le pasaron factura emocionalmente.

Gonzalo Higuaín, en rueda de prensa con el Inter Miami

Gonzalo Higuaín, en rueda de prensa con el Inter Miami Europa Press

En varias entrevistas posteriores a su retiro, ha comentado que la clave ya no reside en el talento, sino en la fortaleza mental. «Quisiera ayudar y estudiar mental coaching, porque considero que lo más importante en cualquier profesión es estar bien mentalmente», afirmó al referirse a sus planes futuros.

Añadió que, a partir de esa base, pueden sumarse «talento, sacrificio y esfuerzo», pero que sin estabilidad emocional mantener una carrera de alto rendimiento resulta muy complicado. Su intención es formarse en psicología deportiva o en programas de coaching para ayudar a otros deportistas a no enfrentar solos las mismas dificultades.

Por el momento, no se ha vinculado a ningún club como entrenador ni directivo, y él mismo ha señalado que no se visualiza de nuevo inmerso en el entorno del fútbol profesional.

Prefiere desempeñar el rol de exfutbolista que se prepara para trabajar en el aspecto mental del deporte, ya sea en academias, despachos o incluso alejado de los grandes reflectores, más como asesor que como figura pública.

En medio de esta etapa tranquila, en las últimas horas una imagen suya se ha viralizado y ha reavivado el debate acerca de su estado actual.

La foto, tomada por un aficionado en una tienda de deporte en Miami, muestra a Higuaín con una barba muy tupida, cabello despeinado y una vestimenta informal, muy diferente al aspecto que mostraba durante su etapa profesional.

Las redes sociales se llenaron de opiniones sobre su cambio físico, algunas expresando preocupación y otras mostrando una crueldad innecesaria, hasta el punto de que muchos dudaban si realmente era él.

La verdad es menos alarmante: Higuaín está retirado, lleva una vida tranquila, ha ganado algo de peso como otros exjugadores y ha dejado de lado los cuidados estéticos propios del fútbol de elite.

Su rutina con el pádel y su apuesta por una existencia discreta contrastan con la imagen idealizada por los aficionados, quienes aún no aceptan que aquel goleador ya no tenga como prioridad el próximo partido, sino, como él mismo repite, estar «bien de la cabeza».

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