Las molestias persistentes pueden entorpecer el desempeño normal en el trabajo habitual e incluso impedirlo. En estas situaciones, el trabajador tiene derecho a solicitar la incapacidad permanente
Qué es la incapacidad permanente: cómo solicitar la pensión, qué enfermedades permiten recibir la ayuda y cuánto dinero se percibe.
El dolor físico constante no solo deteriora la calidad de vida, sino que también puede resultar un impedimento para mantener una actividad laboral regular. En un escenario donde el envejecimiento de la población activa y la demanda de ciertos trabajos físicos continúan aumentando, las molestias musculoesqueléticas se han posicionado como una de las principales causas de bajas y limitaciones profesionales. Dentro de estas, las afecciones en los hombros destacan por su repercusión en las tareas diarias y su tendencia a volverse crónicas.
Las personas con lesiones o molestias crónicas en los hombros pueden enfrentar crecientes dificultades para cumplir con su trabajo, según explica el abogado Sebastián Ramírez en un video publicado en su cuenta de TikTok (@leyesconsebas). De acuerdo con él, los casos de trabajadores que sufren dolores “realmente insoportables” en esta zona son habituales entre sus clientes.
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Este tipo de trastornos afecta especialmente a profesionales en sectores como la construcción, la industria, la logística, e incluso en empleos de oficina que incluyen movimientos repetitivos. La articulación del hombro, una de las más complejas del cuerpo humano, está expuesta a un uso constante que, con el paso del tiempo, puede generar desgaste o lesiones incapacitantes si no se recibe el tratamiento adecuado.
Una patología frecuente pero muy dolorosa
El especialista resalta que existen varias causas detonantes de estos trastornos. “Pueden presentarse diversas patologías en los hombros, como artrosis, resultado de la degeneración tras muchos años de trabajo, o lesiones provocadas por un accidente, por ejemplo, laboral”, explica Ramírez.
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Aparte de la causa física, estas enfermedades suelen ir acompañadas de un impacto psicológico relevante, ya que provocan frustración y ansiedad en quienes ven limitada su capacidad de trabajar o incluso para realizar actividades básicas cotidianas. Este aspecto, aunque menos evidente, también influye en la evolución del cuadro y en la necesidad de adoptar medidas médicas o legales.

Cuando el dolor impide desempeñar la labor habitual, el experto subraya que corresponde solicitar una pensión por incapacidad permanente. No obstante, dicho trámite requiere evidencias sólidas: “Lo primero es demostrar que realmente no puedes trabajar mediante informes médicos”, puntualiza el abogado, quien enfatiza la importancia de contar con una documentación clínica adecuada como paso inicial.
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Qué hacer en caso de que rechacen la solicitud
Sin embargo, Ramírez destaca que la Seguridad Social suele denegar estas peticiones en primera instancia. “Generalmente la Seguridad Social las rechaza. En ese momento es necesario buscar un abogado especializado, alguien que domine el tema para que pueda gestionar ante los tribunales la solicitud de incapacidad permanente”, advierte.
En este sentido, el proceso judicial se convierte en un recurso común para obtener el reconocimiento de la incapacidad, lo que implica tiempo, asesoría técnica y una estrategia legal bien fundamentada. La preparación del caso, basada en informes médicos completos y en la experiencia del profesional que lo lleva, es clave para aumentar las posibilidades de éxito.
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El especialista recomienda recurrir siempre a profesionales en derecho laboral y en incapacidad, sin importar el abogado elegido. “Sea conmigo o con cualquier otro colega, lo importante es contar con especialistas en el tema que puedan brindar ayuda eficaz”, asegura.

