En las memorias ‘No soy Verónica Forqué’, María Iborra relata el sufrimiento de su madre en sus últimos meses y cómo las críticas del programa impactaron en su salud mental

Las memorias inéditas de Verónica Forqué saldrán a la luz finalmente el 7 de mayo bajo el título No soy Verónica Forqué, aunque no será la propia artista quien firme el libro, sino su hija, María Iborra Forqué. En un extracto adelantado por ABC, se muestra el intenso testimonio de Iborra, que reconstruye los últimos años de su madre y las circunstancias que rodearon su suicidio el 13 de diciembre de 2021, marcado por una depresión agravada tras su participación en el programa MasterChef Celebrity.
En No soy Verónica Forqué, escrito junto con el dramaturgo Antonio Álamo, la hija de la actriz revela que Verónica Forqué atravesó una depresión en 2014, de la que logró recuperarse gracias a un tratamiento con antidepresivos, el respaldo laboral y el apoyo de su entonces esposo, Manuel Iborra. No obstante, la actriz volvió a sufrir serias fluctuaciones emocionales, intensificadas por la muerte de su hermano Álvaro en 2014 y el fallecimiento de su madre, Carmen Vázquez-Vigo, en 2018.
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En los años que siguieron, el comportamiento de Verónica Forqué se modificó notablemente: hacía compras compulsivas online, consumía marihuana en exceso y aumentaron sus episodios problemáticos en público, aunque mantenía la intención de hallar aspectos positivos en la vida, según relata su hija.
Verónica Forqué en ‘MasterChef Celebrity’
A pesar de estas dificultades, aceptó formar parte de la sexta edición de MasterChef Celebrity, cuya grabación terminó en julio de 2021 y cuya emisión comenzó el 13 de septiembre de ese año, apenas tres meses antes de su fallecimiento: “La experiencia le fue extenuante, pero satisfactoria. Se llevó muy bien con los presentadores, especialmente con Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez, quienes prácticamente a diario le enviaban mensajes de afecto y apoyo, probablemente al verla tan vulnerable”.
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A pesar de ese ambiente, María Iborra sostiene que “desde la producción tenían que haber notado” que su madre “no estaba en buen estado” y sugiere que la búsqueda de audiencia tuvo más peso que el bienestar personal de la actriz: “Era una loquita. ¡Y una loquita competitiva, o sea, una loquita doble! ¿Existía algo mejor para incrementar la audiencia de un programa de televisión?“.

La muerte de Verónica Forqué
Ella misma se siente responsable de lo ocurrido: “¿Pude hacer algo? ¿Debería haber insistido para que no participara en ese programa? Ella estaba muy ilusionada y, una vez que tomaba una decisión, yo la apoyaba sin reservas. Ella me educó con esa libertad extrema y tolerancia. Evidentemente, no podía prever lo que se avecinaba».
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Aunque Verónica Forqué vivió buenos momentos allí, para su hija la experiencia fue “una situación bastante dañina para ella” por lo que vino después: “Cuando el programa se emitió y se enfrentó a los haters. Eso fue algo con lo que mi madre no pudo lidiar».

Los comentarios terminaron por quebrar la estabilidad de la actriz, que ”se volvió una zombi» y pasaba las noches revisando en redes sociales lo que se decía de ella: “Las críticas se multiplicaron y crecieron los haters, y ella –que prácticamente no había recibido malas críticas por su trabajo ni había experimentado odio, animadversión o rechazo del público– se desestabilizó aún más».
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La hija de Verónica Forqué también encuentra fuerzas para contar cómo se suicidó su madre, ahorcándose con un pañuelo que los forenses nunca le entregaron a ella: “Según me relató Menuka (la mujer nepalí que la cuidaba), esa misma mañana vio que mi madre había sacado todos sus pañuelos del armario y los había extendido sobre la cama. Naturalmente, le pareció extraño, aunque no supo interpretar la razón de ese despliegue. Hoy sabemos la causa: mi madre estaba evaluando cuál de ellos sería el más apropiado. Un casting de pañuelos”.

