La Academia de EEUU elimina el estudio de Barbacid sobre la «cura» del cáncer de páncreas debido a la ocultación de intereses comerciales

PNAS retira el estudio al considerar que no declaró sus vínculos financieros con la empresa creada para explotar la terapia. El equipo del investigador atribuye el rechazo a un problema administrativo y ya lo ha presentado de nuevo por otra vía

Foto: Mariano Barbacid (S. B.)

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS) ha formalizado la retirada del estudio encabezado por Mariano Barbacid sobre una terapia experimental para el cáncer de páncreas, centrando la decisión no en los resultados científicos, sino en un incumplimiento grave de sus normas editoriales relativas a conflictos de interés.

Según el comunicado publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los editores optaron por retirar completamente el artículo porque Barbacid —miembro de la NAS— junto a dos coautoras, Carmen Guerra y Vasiliki Liaki, no declararon intereses financieros significativos en la empresa Vega Oncotargets, que está directamente ligada a la explotación comercial de la investigación.

La revista destaca que este aspecto es fundamental. En su política editorial, PNAS estipula que los miembros de la Academia con conflictos de interés que puedan comprometer su objetividad o generar ventajas competitivas deben enviar sus trabajos como Direct Submission (envío estándar), y no como Contributed (vía especial para académicos). El artículo de Barbacid se publicó mediante esta segunda modalidad.

Por ello, los editores afirman que existió un “conflicto de intereses relevante no declarado en el momento de la presentación”, lo que invalida el procedimiento editorial seguido. La medida adoptada es la más severa posible: la retractación total del artículo, en vez de optar por una corrección o nota aclaratoria.

El estudio, publicado en diciembre de 2025, presentaba una estrategia de “terapia triple” dirigida a la proteína KRAS que lograba la remisión completa del cáncer de páncreas en 45 ratones. Aunque los resultados correspondían a un modelo preclínico, su divulgación —incluyendo una presentación mediática en enero— generó repercusión internacional y alentó expectativas sobre una posible “cura”.

La retirada por parte de PNAS no cuestiona de forma explícita la validez de los datos experimentales, pero sí pone en duda el marco de transparencia y evaluación bajo el que se publicaron. En la práctica, deja sin validez formal uno de los estudios más destacados recientemente en la investigación oncológica española.

«Un problema meramente administrativo”

Desde el equipo de Mariano Barbacid, la propia Carmen Guerra califica la retractación como un «problema puramente administrativo” relacionado con la declaración de conflictos de interés, pero no con la validez científica del trabajo.

Según explica a El Confidencial, el grupo tenía conocimiento de la situación desde marzo y el motivo fue no incluir la declaración sobre sus vínculos con Vega Oncotargets al enviar el artículo a PNAS. Esa omisión provocó que el estudio se tramitara como Contributed, reservado para miembros de la Academia, en lugar de como Direct Submission, que es el procedimiento adecuado cuando existen intereses financieros.

En concreto, destaca que, dado que el artículo se registró como contribución de un miembro de la Academia, se cometió un error administrativo que debe subsanarse, no mediante una simple nota, sino con la retractación del artículo «según las estrictas normas de la Academia». También resalta que en la nota recibida de PNAS consta: “Queremos dejar claro que el valor de la investigación en sí no está en duda; sin embargo, es indispensable que todas las publicaciones respeten las políticas y estándares de PNAS”. Como “solución administrativa” se les ofreció reenviar el artículo como Direct Submission, es decir, el procedimiento estándar para científicos no miembros de la Academia, y afirman que el artículo será republicado pronto con la inclusión del conflicto de interés correspondiente.

Guerra sostiene que el trabajo fue reenviado por esta segunda vía el pasado 7 de abril y que ahora aguarda una nueva evaluación.

“La ciencia está impecable y esto no afecta los resultados”, afirma Guerra, subrayando que la revista no ha puesto en duda la calidad científica del estudio ni sus conclusiones experimentales.

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