A pesar del aumento de la inflación, el supervisor mantiene la tasa de depósito en el 2%, la de las operaciones principales de refinanciación en el 2,15% y la facilidad marginal de préstamo en el 2,40%

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves conservar sin variaciones los tipos de interés, en un contexto marcado por la incertidumbre económica global y el aumento del costo energético derivado del conflicto en Oriente Próximo. El regulador ha optado por actuar con cautela en un momento en que los riesgos inflacionarios se intensifican nuevamente.
Concretamente, la tasa de depósito se mantiene en el 2%, la de las operaciones principales de refinanciación en el 2,15% y la facilidad marginal de préstamo en el 2,40%. Esta resolución está en línea con las expectativas del mercado, que ya preveían una pausa en la política monetaria.
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La estrategia actual del BCE de no modificar las tasas podría cambiar en junio, cuando, según anticipan los analistas, el organismo contará con datos más sólidos para ajustar al alza los tipos de interés. Se prevén dos incrementos hasta fin de año.
Desde el BCE destacan que la escalada del conflicto ha ocasionado un “marcado aumento” en los precios de la energía, lo que está elevando la inflación y afectando negativamente al entorno económico. El organismo señala que el efecto final dependerá tanto de la duración de la crisis como de la magnitud del choque energético.
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La energía vuelve a tensionar los precios
“La guerra ha modificado de forma significativa las perspectivas”, indica el comunicado oficial difundido por el BCE, en el cual se advierte que a mayor duración del conflicto, mayor será el impacto en la inflación general y la actividad económica. Este escenario reaviva el riesgo de estanflación, que supone la combinación de bajo crecimiento con alta inflación.
No obstante, el Consejo de Gobierno del BCE considera que la eurozona parte de una posición relativamente sólida. Antes del reciente repunte, la inflación rondaba el objetivo del 2%, y la economía ha mostrado cierta resistencia en los últimos trimestres, aunque con indicios de desaceleración.
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Sin embargo, los datos más recientes reflejan una situación más compleja: la inflación alcanzó el 3% en abril, mientras que el crecimiento económico apenas llegó al 0,1% durante el primer trimestre. Este débil desempeño refuerza las dudas acerca de la fortaleza de la recuperación.
Cautela ante la incertidumbre
El BCE interrumpió en junio de 2025 su ciclo de flexibilización monetaria y ahora prefiere mantenerse a la espera ante un panorama cada vez más incierto. La institución sostiene que dispone de los mecanismos necesarios para actuar si fuera preciso, pero evita tomar decisiones apresuradas.
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La táctica del eurobanco coincide con la seguida por otros grandes bancos centrales, que también han optado por la prudencia frente a la incertidumbre global. Esta coordinación implícita refleja la magnitud de los riesgos que afectan a la economía internacional.
En este marco, el Banco de Inglaterra decidió mantener su tipo de referencia en el 3,75%, mientras que la Reserva Federal dejó el precio del dinero entre el 3,50% y el 3,75%. Por su parte, el Banco de Japón sostiene su tasa alrededor del 0,75%.
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El ministro Félix Bolaños anuncia la voluntad del Gobierno para escuchar propuestas destinadas a un plan anticrisis, mientras que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, detalla su propuesta basada en la reducción de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero presentan la perspectiva del ejecutivo.
Movimientos al ritmo del conflicto
Este contexto confirma que las principales autoridades monetarias globales coinciden en su diagnóstico: la inflación continúa siendo una amenaza presente, especialmente cuando factores geopolíticos como el conflicto en Oriente Próximo alteran los mercados energéticos.
En el corto plazo, el BCE seguirá observando cuidadosamente la evolución de los precios y el impacto en la economía real. La clave residirá en determinar si el actual aumento inflacionario es pasajero o, por el contrario, se afianza y obliga a retomar medidas más restrictivas.
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Mientras tanto, empresas y consumidores tendrán que adaptarse a un entorno de elevada incertidumbre, en el que el costo de la energía y la evolución de los tipos de interés continuarán marcando el ritmo económico en los próximos meses.

