El informe Jóvenes españoles 2026, elaborado por la Fundación SM, revela un aumento histórico en la importancia otorgada al dinero, una creciente desconfianza hacia la democracia y un fortalecimiento de los estereotipos de género.

La juventud siempre ha funcionado como un termómetro poco exacto pero revelador. Su pulso se adelanta al resto de la sociedad, aunque a menudo no se interprete correctamente. Hoy en día, ese latido resuena con fuerza, evidenciando la realidad y las inquietudes de miles de jóvenes que observan la evolución social en un contexto de creciente incertidumbre.
Sentimientos como la búsqueda de identidad y el sentido de la vida se combinan con problemas cotidianos como la desconfianza en las instituciones o las dificultades económicas. Así, el informe Jóvenes españoles 2026, desarrollado por la Fundación SM, traza un perfil que refleja las actitudes, valores e ideas de una generación llamada a ser protagonista del futuro.
Los responsables del estudio, entre ellos Juan M.ª González-Anleo y Ariana Pérez, narran el retrato de una generación con el fin de identificar sus principales preocupaciones y examinar cómo perciben las distintas realidades que los rodean.
El análisis detecta un cambio notable en la percepción juvenil sobre la inmigración. Por un lado, crece el respaldo a posturas asimilacionistas. El porcentaje de quienes opinan que los inmigrantes deben adaptarse a las costumbres españolas asciende al 72 % en 2025, frente al 47 % registrado en 2020.
Por otro lado, se observa un descenso en el apoyo a la diversidad cultural. La proporción de jóvenes que defienden que todas las costumbres de los inmigrantes deben respetarse, siempre y cuando se respeten la Constitución, disminuye entre 7 y 9 puntos respecto a años previos.

Junto a estas ideas, un 59 % de los encuestados considera que se ofrecen «demasiadas facilidades» a los inmigrantes (comparado con el 30 % en 2020), y se incrementa también la percepción de que la inmigración está relacionada con un aumento de la delincuencia. Ariana Pérez advierte que «se está arraigando el discurso que vincula la migración a un problema y a una amenaza para la seguridad», aunque señala una paradoja que el propio informe identifica: «existe una visión utilitarista que admite que se necesitan a los migrantes para mantener el nivel de vida del país, pero no les reconoce iguales derechos».
Los datos respaldan esta percepción. El 51 % opina que España requiere la presencia de inmigrantes para sostener su nivel de vida, mientras que el 43 % les atribuye directamente la responsabilidad de «quitar trabajo» a los españoles (frente al 78 % de 2005).

Desconfianza en las instituciones y en la democracia
En el ámbito político, el informe evidencia un descenso en la satisfacción con el sistema democrático. El 68 % de los jóvenes manifiesta escasa o nula satisfacción con su funcionamiento. El respaldo a la democracia se sitúa alrededor del 60 %, cifra que, comparada con el barómetro del CIS de mayo de 2019, ha caído desde más del 80 % hasta un nivel considerablemente más bajo.

Paralelamente, aumenta la aceptación de planteamientos autoritarios. El 55,79 % está de acuerdo con que «a veces se necesita mano dura, aunque se pierdan libertades», y un 47,37 % considera que un régimen autoritario puede facilitar una convivencia pacífica en ciertas ocasiones. Además, el 73,78 % opina que «todos los políticos son iguales», evidenciando un cambio significativo en la autoidentificación ideológica.
En los últimos cinco años, el porcentaje de jóvenes que se ubican en la derecha o centro derecha ha subido casi 14 puntos, mientras que los que se identifican con la izquierda han caído en torno a 12 puntos. En este contexto, el informe destaca la creciente influencia de las redes sociales en la formación de opiniones políticas. El 50,5 % sigue activamente a creadores de contenido y el 68 % de ellos coincide bastante o totalmente con los mensajes que transmiten. Además, el 32 % reconoce haber cambiado alguna vez de opinión debido a esa influencia.
Estereotipos de género y actitudes machistas
Los datos revelan un incremento en las creencias tradicionales respecto a los roles de género. El 65,4 % de los hombres y el 67 % de las mujeres piensan que ellas poseen mayor sensibilidad emocional que los hombres, con aumentos de hasta 19 puntos respecto a 2021.
Del mismo modo, el 52,5 % de los hombres y el 45,1 % de las mujeres están de acuerdo en que «nadie como las mujeres sabe criar a sus hijos», lo que representa un aumento superior a 20 puntos en ambos grupos.
En cuanto a actitudes relacionadas con el sexismo, el 66 % opina que algunas mujeres buscan privilegios bajo el argumento de la igualdad, el 60 % cree que emplean su atractivo para manipular a los hombres y el 54 % considera que exageran el sexismo en comentarios inocentes.
«Una parte considerable de la juventud española está adoptando un discurso que muestra desconfianza clara hacia el movimiento feminista y una reacción hostil frente a los cambios sociales en igualdad», señaló Ariana Pérez, precisando que esta tendencia arraiga más «entre hombres de clase baja o media-baja, católicos practicantes y quienes se identifican con la derecha o extrema derecha».
En el plano de las relaciones de pareja, el 42 % justifica el control de las relaciones, el 41 % considera que el hombre debe priorizar el sustento económico y el 39 % piensa que la mujer requiere protección masculina.
Prioridades económicas
Las prioridades de los jóvenes se centran en primer lugar en la salud (75 %), seguida de la familia (71,8 %), el acceso al dinero (59,7 %) y el disfrute del tiempo libre (56,2 %). Además, el informe señala un aumento notable en la importancia otorgada a lo material frente a lo idealista. Temas como la igualdad de género, la igualdad social y el medioambiente han perdido peso en comparación con años anteriores, aunque siguen siendo considerados problemáticas «importantes» y «muy importantes».
«Es uno de los mayores incrementos registrados en los últimos 30 años en estos estudios. La combinación del auge casi obsesivo del dinero y la caída de los grandes valores idealistas genera una imagen hedonista y de abandono de principios fundamentales», calificó González-Anleo.
Respecto a las expectativas de vida, el 20,24 % considera que tener un buen empleo es el factor clave para la felicidad, seguido por la adquisición de vivienda propia (14,3 %) y el dinero (14,13 %). Sin embargo, frente a esta visión, perciben dificultades importantes para alcanzar estos objetivos.
Evalúan con un 6,7 sobre 10 la dificultad para acceder a una vivienda; con un 6,2 la obtención de independencia económica y también con un 6,2 la formación de una familia.
El informe, basado en 1.662 encuestas realizadas a jóvenes de entre 15 y 29 años entre marzo y abril de 2025, presenta datos que reflejan una evolución en múltiples aspectos, indicando que esta generación, inmersa en un entorno de cambios acelerados y constantes, se ve en la necesidad de redefinir su percepción y prioridades.

