El teniente coronel Balas, con amplia experiencia, impacta directamente en la estrategia de defensa del Gobierno bajo Ábalos

El teniente coronel de la UCO, Antonio Balas, declaró esta semana ante el Tribunal Supremo por 'caso Koldo'. Las claves

El teniente coronel Antonio Balas, jefe de la UCO, ha puesto en entredicho la defensa de Ábalos en el caso Koldo durante su testimonio ante el Tribunal Supremo.

Balas es conocido por su labor en la persecución contra la corrupción, liderando investigaciones significativas como los casos ERE, Taula, Púnica y Lezo.

Su labor afectó a todas las formaciones políticas, evitando alineamientos partidistas y recibiendo numerosas condecoraciones por su trabajo.

Bajo su liderazgo, la UCO ha indagado en personajes destacados del Gobierno, incluyendo a la esposa y el hermano del presidente Sánchez, así como al exfiscal general del Estado.

Existe una imagen del teniente coronel Antonio Balas Dávila que quedará grabada en la historia por su relevancia en las investigaciones del caso Koldo.

Es de junio de 2025. El jefe del Departamento de Delincuencia Económica y Anticorrupción de la UCO viste un polo negro y una gorra roja mientras él y su equipo realizan un registro en la sede de Servinabar, empresa vinculada a Santos Cerdán.

Balas, pese a encabezar uno de los casos españoles más mediáticos, nunca ha buscado protagonismo. No exhibe el uniforme. Es un hombre reservado que evita la atención pública; una característica esencial para quien indaga en los grandes casos de corrupción desde el anonimato.

El teniente coronel Antonio Balas (derecha) y uno de sus subordinados de la UCO, tras el registro a Servinabar.

Por lo tanto, ese instante tiene un marcado simbolismo. Es casi una muestra clara de sus intenciones.

Pocas semanas antes, Leire Díez, la «periodista» que actúa como portavoz del PSOE, le comentó al empresario Antonio Hamlyn que «no necesito a todo el mundo, necesito a Balas». Así, el teniente coronel salió de su anonimato de un plumazo.

Lejos de intimidarse, crece frente a la tormenta. Con su gorra color rojo intenso, o quizá rojo rebelde, o rojo PSOE, no está claro qué piensa al ponérsela esa mañana, Balas acompaña a su equipo de la UCO durante los registros. Es consciente de que será reconocido y que con ello envía un mensaje: nadie logrará detenerlo.

De este modo, el agente se ha transformado en uno de los principales instrumentos contra la presunta corrupción del Gobierno, y también en un obstáculo personal para Pedro Sánchez.

Más allá del caso Koldo, bajo su supervisión se han llevado a cabo investigaciones sobre la esposa del presidente, Begoña Gómez, su hermano, David Sánchez, y sobre Álvaro García Ortiz, el exfiscal general del Estado ya condenado.

El teniente coronel Balas no ha dejado cabos sueltos. Ayer mismo, quedó demostrado en su declaración ante el Tribunal Supremo, donde debilitó considerablemente la defensa de José Luis Ábalos y desestabilizó a su exasesor de confianza, Koldo García.

Incluso puso en aprietos a Víctor de Aldama, al que describió como «el que tiene el control porque es quien paga».

Balas también destacó la «gran habilidad» del trío para «infiltrarse en las instituciones» y «acceder con rapidez a altos estamentos», lo que corresponde a la actividad de una «presunta organización criminal» que daña, en última instancia, la credibilidad del Gobierno.

Las numerosas batallas de Antonio Balas

Sin embargo, la trayectoria de Balas en la Guardia Civil comenzó mucho antes de llegar al Tribunal Supremo. Hay que remontarse a 1992 para comprender cómo ha ido construyendo, caso tras caso, esa leyenda de infalibilidad que rodea su figura con cierto misticismo.

Su primer destino fue como teniente en el Grupo de Información de la Guardia Civil en Guipúzcoa. Allí participó en operaciones contra ETA en sus últimos años de actividad. Ese primer contacto con la ‘inteligencia operativa’ definió el estilo de un investigador que siempre vio el crimen organizado como un sistema integral.

Tras su paso por el País Vasco, fue enviado a Salamanca con el rango de capitán. Allí integró la Unidad Orgánica de la Policía Judicial (UOPJ). Un periodo que le permitió especializarse en el narcotráfico y recibir sus primeras distinciones.

A comienzos de 2010, ya ascendido a comandante, se incorporó al grupo de delincuencia económica de la UCO.

El exministro Ábalos y su asistente, Koldo García, ayer en el juicio que se sigue contra ellos en el Tribunal Supremo.

Por entonces escribió un artículo académico sobre la financiación del crimen organizado, adelantando su obsesión intelectual y profesional: no bastaba con arrestar a los delincuentes, sino que había que privarlos de sus recursos económicos.

Esta filosofía le recordaba a una cita de The Wire: «Si sigues la droga, llegas a los drogadictos; si sigues el dinero, nunca sabes hasta dónde puedes llegar».

Entre las investigaciones de la UCO en esa época, sobresale la del caso de los ERE, la mayor causa de corrupción económica en la historia democrática de España.

Balas se fortaleció al indagar cómo la Junta de Andalucía manejó durante una década fondos públicos sin supervisión para beneficiar a empresas y personas afines.

El teniente coronel Balas, en la mesa del centro, durante su comparecencia en el Tribunal Supremo el pasado 16 de mayo.

Asimismo, lideró o participó en varias otras operaciones en el ámbito económico y contra el fraude. En Valencia, estuvo implicado en los casos Taula –que afectó a la Diputación y al PP local–, Erial –sobre el expresidente regional Eduardo Zaplana– y Azud, que involucró al Ayuntamiento de Valencia.

También investigó la Operación Púnica, que culminó con la detención de 51 políticos y empresarios vinculados al PP, entre ellos Francisco Granados, exnúmero dos del PP madrileño, y la Operación Lezo, que abordó la corrupción en el Canal de Isabel II.

Bajo su mando se han desarrollado pesquisas que alcanzan a todas las fuerzas políticas, desvinculándolo de las trincheras ideológicas.

Su nombre también apareció en los medios en 2019 con motivo de la Operación Drake.

En abril, Antonio Balas compareció ante la prensa para exponer los resultados de una investigación de cuatro años que concluyó con el desmantelamiento de dos organizaciones criminales dedicadas al fraude masivo del IVA en el sector petrolero.

Entre los implicados figuraba Alejandro Hamlyn, presidente del Grupo Hafesa, cuya sede fue registrada. Años más tarde, ese mismo Hamlyn sería contactado por Leire Díez para obtener información comprometedora sobre Balas.

Su periodo como jefe de la UCO

En 2020, Antonio Balas tomó el mando del Departamento de Delincuencia Económica y Anticorrupción de la UCO, reemplazando al teniente coronel Francisco Almansa.

Ese mismo año, en plena pandemia, el Ministerio de Transportes, dirigido por la mano derecha de Sánchez, José Luis Ábalos, entonces exministro preso en Soto del Real, adjudicó a Soluciones de Gestión –empresa vinculada a Víctor de Aldama– contratos por millones en material sanitario.

Las investigaciones de la UCO, a partir de ese hilo, desembocaron años después en el mayor escándalo político de la legislatura socialista: el caso Koldo, que se transformó en el buque insignia de la UCO bajo la dirección de Balas, y en el objetivo principal de sus pesquisas.

Con Balas al frente, la UCO también colaboró en las averiguaciones sobre el caso Begoña Gómez y la investigación a David Sánchez, así como en la causa contra el exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, por la filtración del correo de Alberto González Amador, abogado involucrado.

De hecho, en noviembre de 2025, mientras él y su equipo realizaban otra investigación paralela en Almería que terminó con la detención del presidente de la Diputación, Javier Aureliano García, y su vicepresidente, por presuntos delitos de cohecho, malversación y blanqueo de capitales, Balas volvió a comparecer ante el Tribunal Supremo.

En esta ocasión fue en el juicio por revelación de secretos contra el fiscal general del Estado. Su presencia era inconfundible para quienes asistían al TS.

El teniente coronel acusó con precisión quirúrgica a García Ortiz: «En todo el proceso se siente un dominio total a todos los niveles por parte del fiscal general del Estado. Es evidente […] No hay filtración alguna que no haya pasado por la FGE».

Días después, el Tribunal Supremo condenó a García Ortiz a dos años de inhabilitación y una multa de 7.200 euros.

Solo dos semanas después, el Ministerio de Defensa otorgó a Balas la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco por obtener el primer puesto en el I Curso de Altos Estudios de Inteligencia de la Defensa (CAEID) del CESEDEN.

La distinción fue firmada por el JEMAD y publicada en el Boletín Oficial de Defensa. Un reconocimiento que se sumó a las 19 cruces del Mérito de la Guardia Civil ya presentes en su palmarés. Galardones que marcan cada etapa de una carrera construida sobre operaciones exitosas y causas ganadas.

El teniente coronel Antonio Balas se presenta hoy como un perfil de servidor público difícil de encasillar en un bando u otro.

Sus investigaciones no hacen distinción por partidos o ideología y sus decisiones corresponden a un hombre que actúa según lo que debe hacer, o cree que debe, pese a las consecuencias personales, obstáculos, riesgos y presiones externas.

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