Antes de iniciar el proyecto, las instituciones deben realizar varios estudios, así como un informe elaborado por los Transportistas del Sistema de Electricidad (TSO)

Un acuerdo firmado entre los gobiernos de España e Irlanda establece los fundamentos para estudiar una posible interconexión eléctrica submarina de hasta 1.100 kilómetros entre ambos territorios. El Memorando de Entendimiento, suscrito por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España y el Ministerio para el Clima, la Energía y el Medio Ambiente de Irlanda, crea un marco inicial de colaboración para evaluar la viabilidad de un cable que uniría la costa norte de Asturias con el sur de Irlanda. Esta infraestructura puede transformar la manera en que ambos países participan en el mercado interior europeo de electricidad.
La firma de este acuerdo constituye el primer paso de un proceso gradual que podría extenderse al menos tres años, con posibilidad de prórroga. La intención es fomentar actividades conjuntas que apoyen el desarrollo de un proyecto estratégico, orientado tanto a la descarbonización como a la seguridad energética y la integración de energías renovables, en beneficio de los consumidores europeos. Sin embargo, antes de avanzar, las instituciones deben completar diversos estudios técnicos, económicos y regulatorios, así como recibir un informe favorable elaborado por los Transportistas del Sistema de Electricidad (TSO).
Así, si el memorando establece que los estudios iniciales muestran viabilidad y ganancias mutuas, España e Irlanda podrán presentar la iniciativa para su inclusión en la lista europea de Proyectos de Desarrollo de la Red a Diez Años (TYNDP). El análisis del TYNDP será el que permita avanzar hacia la propuesta técnica y financiera definitiva. “Es esencial acelerar el despliegue de redes eléctricas e interconexiones a gran escala, para fortalecer la competitividad de la UE, reducir costes para los consumidores y garantizar nuestra seguridad energética común”, afirmó el ministro irlandés tras el congreso eólico europeo Wind Europe 2026.

Las interconexiones submarinas con países europeos
Actualmente, España dispone de una capacidad de interconexión con Europa de 3.000 MW, lo que representa solo un 2% del mix eléctrico nacional, calculado en aproximadamente 150 GW, según recoge El Periódico de la Energía. Este porcentaje está muy por debajo de los objetivos marcados por Europa, que apuntan a alcanzar entre un 10 y un 15% de capacidad de interconexión.
No obstante, además de los planes pendientes con Irlanda, España cuenta con otros proyectos en desarrollo para corregir esta limitación: en 2028 se prevé la entrada en operación de un nuevo cable submarino con Francia que aportará alrededor de 2.000 MW. Sin embargo, esta capacidad será insuficiente y, ante la negativa de Francia para nuevos proyectos, la península fortalece alianzas con otros países vecinos como Italia.
España e Italia trabajan en dos posibles interconexiones que han recibido el respaldo de Entso-e, la red europea de operadores eléctricos; sin embargo, todavía permanecen en fase de análisis. Por ahora, la prioridad española está en el acuerdo con Irlanda, dado que la implementación de esta interconexión eléctrica podría posicionar a ambos países estratégicamente en el mercado energético europeo, favoreciendo la integración de renovables y mejorando la seguridad del suministro.
"Creo que las alianzas como la OTAN son valiosas por lo que no se dice, es decir, la confianza que las sustenta", defiende el presidente de Francia.
Francia deja la puerta entreabierta a España
Las relaciones energéticas entre España y Francia han experimentado un giro en los últimos años. En 2015, entró en funcionamiento la última interconexión eléctrica entre ambos países, situada en Santa Llogaia, Cataluña. Próximamente, se espera inaugurar una segunda conexión gracias a la construcción de un cable submarino en el Golfo de Vizcaya.
Sin embargo, Francia ha señalado que no contempla nuevos proyectos de interconexión una vez concluido el cable submarino. De acuerdo con un informe de la Comisión de Regulación de la Energía (CRE), el organismo regulador francés, “los análisis coste-beneficio realizados no han demostrado que los beneficios generados por proyectos adicionales superen los costes, principalmente debido a una congestión significativa en la red francesa, importantes necesidades de refuerzo en la red de transporte y problemas relevantes de aceptación local”.
El informe añade que se han efectuado reuniones bilaterales para evaluar el futuro de las interconexiones eléctricas. No obstante, la postura de Francia permanece invariable. “La CRE considera adecuado abordar los distintos proyectos de manera secuencial, priorizando la finalización del proyecto del Golfo de Vizcaya”, afirma el regulador. De esta forma, Francia mantiene una posición conservadora respecto a futuras infraestructuras, condicionando la integración energética bilateral al avance de dicho proyecto.

