Métodos empleados por los equipos de control de plagas para combatir las ‘superratas mutantes’ en Madrid

El último estudio del INIA y del CSIC ha generado alarma por las nuevas plagas de ratas mutantes en la península al identificar su presencia en 12 comunidades autónomas

Cómo luchar contra las ‘superratas mutantes’ de Madrid: así actúan los equipos de control de plagas

El informe más reciente del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha suscitado inquietud debido a las nuevas plagas de ratas que afectan la península. La investigación liderada por la experta Azucena Bermejo-Nogales ha registrado la presencia de estos roedores en 12 comunidades autónomas. Sin embargo, lo que genera mayor preocupación son las variantes genéticas identificadas, que convierten a estos mamíferos en ‘superratas mutantes’.

En particular, el estudio ha detectado la variación S149I y E155K del gen Vkorc1, siendo la segunda mutación reportada por primera vez en España. Además, se han observado ejemplares con doble mutación en la capital, complicando aún más el panorama. En Madrid, los especialistas han localizado estas ratas en barrios como El Viso y Sol, con una mayor concentración en los distritos de Centro, Chamartín y Arganzuela. Las modificaciones en su organismo han provocado que las ratas pardas desarrollen resistencia a los rodenticidas anticoagulantes, un método de control tradicionalmente empleado que ahora resulta menos efectivo.

En respuesta a esta situación, otras comunidades han comenzado a actuar para detener su propagación en las calles. Entre ellas, la concejalía de Sanidad del Ayuntamiento de Valencia ha contratado a los expertos de Lokímica, quienes han confirmado a Las Provincias que fue necesario reemplazar el principio activo utilizado hasta ahora por otro “más eficiente”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Procedimientos ante la detección de ratas, según el Ayuntamiento de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha establecido un protocolo definido para actuar ante la aparición de ratas en la ciudad, dando prioridad a la vigilancia y detección temprana para asegurar un control efectivo y reducir los riesgos para la salud pública. Cuando se detectan en locales públicos o establecimientos vinculados a la industria alimentaria, tales como cafeterías y restaurantes, la normativa exige la contratación de empresas especializadas en control de plagas, lo que garantiza una supervisión continua en estos espacios.

En el caso de viviendas particulares, la detección temprana de indicios de actividad de roedores es responsabilidad fundamental de los vecinos. Ante cualquier sospecha de presencia de ratas, la institución recomienda solicitar la intervención de profesionales o empresas de control de plagas de la comunidad de propietarios, dado que la presencia de estos animales en los interiores es considerada inaceptable y se aplica una política de tolerancia cero.

Para la vía pública, zonas verdes y solares, el Ayuntamiento pone a disposición el teléfono 010 y un formulario online para reportar plagas en su sitio web. Por el contrario, “la situación es algo diferente” en el interior de la red de alcantarillado público. Según indica el Ayuntamiento, “en este entorno subterráneo, es técnicamente inviable aplicar un criterio tan estricto y, en la práctica, el control de ratas se basa en una limpieza y mantenimiento riguroso, junto con el uso permanente de métodos de control a base de cebos rodenticidas”.

Las ratas se han convertido en un problema en muchas ciudades

Por esta razón, resulta primordial evitar la creación de ambientes propicios para las ratas. Estos pueden generarse al arrojar residuos alimentarios por el inodoro, gestionar inadecuadamente la basura o detectar “puntos de retención y/o filtraciones de agua en sótanos, patios, etc.”. Asimismo, la institución aconseja revisar y proteger posibles accesos en las viviendas, recordando que las ratas suelen aprovechar errores de diseño o fallas en el mantenimiento.

No obstante, las autoridades sanitarias recomiendan que el uso de rodenticidas domésticos quede exclusivamente en manos de profesionales, pues un uso inapropiado puede representar un riesgo para personas, mascotas y la fauna silvestre. Esta recomendación cobra mayor relevancia debido a la resistencia a rodenticidas anticoagulantes identificada en estos nuevos ejemplares.

Métodos de control de plagas fuera de la Comunidad de Madrid

Los cambios genéticos, aunque más evidentes en la capital, también se han detectado en otras comunidades. En Valencia, los equipos municipales de control de plagas han adoptado un sistema específico para mantener bajo vigilancia la población de ratas en la ciudad. “No van a producir una civilización que corroa el mundo desde sus bases, pero sí obligarán a los especialistas a cambiar los principios activos empleados”, explicó uno de los técnicos para Las Provincias.

Las áreas donde se han detectado la presencia de ratas en la península Ibérica

El procedimiento principal, según han señalado a dicho medio valenciano, consiste en la revisión periódica de cerca de 70.000 trampas de alcantarilla distribuidas por todo el municipio. Esta supervisión se realiza tres veces al año y permite intervenir de manera preventiva y sistemática en cada zona. Para esta última tarea, los expertos han optado por utilizar un principio activo diferente en los rodenticidas, buscando una mayor efectividad que el que se utiliza en productos domésticos.

Los bloques de rodenticida contienen un atrayente y toxina; al ser ingeridos por las ratas, provocan la muerte de los animales en pocos días. El seguimiento es riguroso: cada bloque mordido se registra y clasifica según el porcentaje de consumo (25%, 50%, 75% o más). Este indicador permite evaluar la intensidad de la presencia de roedores en cada área.

Actualmente, la mayoría de las zonas en Valencia muestran porcentajes del 25% de mordidas, salvo la rata pardalenca o, como denominan los expertos, “rata de superficie”, que alcanza hasta el 50% en ciertas áreas. Debido a la elevada capacidad reproductiva de las ratas —con camadas que oscilan entre 5 y 14 crías tras períodos de gestación de poco más de 20 días—, el control continuo resulta fundamental para evitar su proliferación.

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