Ernie Dosio, un millonario estadounidense de 75 años con amplia experiencia en expediciones de caza, fue embestido por cinco elefantes mientras buscaba un antílope de bosque llamado duiker de lomo amarillo

Un elefante africano resulta en sí una criatura majestuosa e imponente. Alcanza hasta cuatro metros de altura y puede pesar siete toneladas; incluso si careciera de inteligencia, su sola presencia sería aterradora. No obstante, estos gigantes impresionan aún más por su diversidad cognitiva, que abarca desde una memoria extraordinaria hasta complejas estructuras sociales y destacadas habilidades para resolver problemas. Expertos e investigadores coinciden en calificarlos como uno de los animales con mayor desarrollo intelectual.
Los ataques protagonizados por elefantes no constituyen una novedad. En el pasado, se suponía que estos episodios respondían a disputas territoriales o por recursos, comunes en distintas especies animales, pero un estudio divulgado en New Scientist en 2006 —luego de varios reportes sobre manadas que destruían aldeas sin motivo aparente, en un periodo en que la población de estos animales era reducida y la comida abundaba— propuso que los elefantes podrían estar atacando a humanos como represalia por años de abusos recibidos. En definitiva, se afirma que “los elefantes nunca olvidan”.
Joyce Poole, integrante del Proyecto de Investigación de Elefantes de Amboseli en Kenia, declaró a New Scientist que “sin duda poseen inteligencia y memoria suficientes para actuar en venganza”. Señaló además que “los encargados de la gestión de la vida salvaje suelen considerar más sencillo eliminar a los ‘elefantes problemáticos’ que afrontar el descontento de la población humana” afectada por la destrucción de sus aldeas, lo que conduce a sacrificar al animal “sin que los cazadores tomen en cuenta las posibles repercusiones para otros miembros de la manada ni el peligro real de iniciar un ciclo de violencia”. Es razonable, por tanto, pensar que un elefante puede identificar a un cazador y probablemente no darle la bienvenida.
El curioso comportamiento de unos elefantes ante la aparición de un terremoto en California
Una expedición de caza en Gabón concluye con un ataque letal de elefantes
El evento reciente en la selva gabonesa resalta esa relación compleja entre el ser humano y los elefantes. Ernie Dosio, un millonario estadounidense de 75 años con experiencia en cazas, perdió la vida tras ser embestido por una manada. La expedición, por la cual Dosio pagó 40.000 dólares (34.000 euros) y cuyo objetivo era un antílope de bosque conocido como duiker de lomo amarillo, fue organizada con la ayuda de un guía local y se desarrollaba en Lope-Okanda, zona caracterizada por su vegetación densa y la presencia constante de crías, lo que mantiene a las manadas particularmente vigilantes.
Los hechos sucedieron cuando el grupo penetró el territorio de estos elefantes. Testigos relatan que los animales aparecieron “como emergiendo de la nada” y atacaron de inmediato a los dos hombres. Primero fue herido gravemente el guía profesional, mientras que el cazador no logró evadir el embate y murió al instante, según relató un testigo y también cazador: “Prefiero no detallar, pero se puede suponer que fue rápido”. Actualmente, la embajada estadounidense en Gabón está encargada de gestionar la repatriación del cuerpo.
El escenario donde se produjo el incidente alberga una de las mayores concentraciones de elefantes de selva existentes en el planeta, y se caracteriza por la fuerza colectiva de estos animales y su forma coordinada de reaccionar ante amenazas. Este caso evidencia también la dificultad para prever cómo actuará una manada cuando se percibe invadida o en riesgo, en especial si hay crías involucradas.

